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El Paulinato

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Conociéndoles habrá que concluir que el dúo no tenía salida. Habrá que reconocerlo, pese a que les escueza a aquellos moralistas que nos vienen con la cantinela del cambio enturbiado porque el vencedor ?Juan Fernando López Aguilar- se tendrá que pasar la legislatura, o parte de ella, en la Oposición. El mismo criterio podría aplicarse al cabildo grancanario, a un montón de ayuntamientos locales, y a un sinfín de capitales españolas donde el pacto de los socialistas con las izquierdas, o grupos nacionalistas, les dio una importante subida en relación a los resultados de 2003: el PP ganó en número de votos, pero sufrió un relevante retroceso. A lo mejor el PSOE canario tendría que centrarse en cambiar expeditivamente su traje en Tenerife, donde su crecimiento fue vegetativo y muestra lencería gruesa de fracaso, y también alterar sus tácticas ambivalentes con el Estatuto, Granadilla, con los dineros que CC ha obtenido entre 2005 y 2007, periodo en el que se comportó tal cual cómplice sumiso y comprensivo, al que era muy sencillo quitarle las perras del bolsillo a cambio de promesas volátiles. Por otra parte, sus compañeros de viaje nacionalistas ?Nueva Canarias- debieran revisar su incapacidad para llegar a acuerdos con otras fuerzas políticas, caso de Compromiso, CCN y PIL, que a la postre, conjuntamente con el crack socialista en Tenerife, impidieron alcanzar los 31 parlamentarios necesarios para gobernar el Archipiélago. Que las derechas se unan, mezclen sus intereses, se parapeten ante lo que viene, es lo más natural del mundo. Todos sabemos, además, de qué va la historia. Cualquier posibilidad de pacto entre nacionalistas y socialistas se rompió el día en que López Aguilar fue confirmado candidato y en el que éste ?coherente con sus ideas- insistió en que el cambio en el Archipiélago consistía en una fórmula de buen gobierno, en el que se combatiría de manera radical la corrupción. Afirmar esto y decir "estoy solo contra la golfería" es exactamente lo mismo. Y así está: efectivamente solo, a veces solo incluso en su propio partido. En cuanto a Paulino Rivero, qué comentar cuando su desprecio hacia Soria es noticia de relleno, y el de Soria hacia él monumental, y de lo que trata ahora es de invitarlo a la mesa nacionalista hasta el punto de plantearle ser la pata grancanaria de ATI en un nuevo proyecto de resurrección isloteñista. Rivero quisiera recuperar a Román Rodríguez, pero en vista del sopapo que le brindó a Mauricio, condenándolo a la vergüenza de una derrota legendaria, Rodríguez está que se sale, no desea escuchar nada que venga de ATI, se sabe propietario de la marca. Por lo tanto, Rivero se acerca a Soria y le pide que se lo piense, propuesta a la que el presidente regional del PP no hace ascos, pues las circunstancias en el partido conservador han variado cruelmente para él. Ni es ya referente en su isla de origen, ni los mandamases madrileños le consideran un valor en alza como hace un mes. Soria no olvida la llamada matinal de Rajoy, al día siguiente de las elecciones, comunicándole que le iba ofrecer al PSOE permutar Navarra por Canarias. Ahí se percató de que todo su capital político mudó de pronto en moneda de cambio. Y puede darle las gracias al dios que rece, ya que los socialistas entre Navarra y Canarias eligieron el norte, como uso y costumbre, con esa mueca desdeñosa tan característica en la que se significa el escasísimo papel que tiene el Archipiélago en las estrategias de poder nacionales. Que los "juanfernadistas" vayan apuntando el detalle. Por lo tanto Soria se deja seducir y le da vueltas a la nueva perspectiva. Para entendernos no se trata de repetir una UPN, tal como se intentó hace cinco años: sencillamente lo que se demanda es que Soria se pase con armas y bagajes a CC, con sus siglas, con el compromiso ático de otorgarle la presidencia del Ejecutivo autonómico en el 2011. Y esa música a su gigantesco ombligo le agrada. Como ya noto a los desinformados de siempre expulsando su mala baba, negándose a reconocer las obviedades de determinados sucesos que casi siempre, inevitablemente, acaban pasando, les digo que en este pacto de desesperados, de dos bandas que huyen a galope de la acción de la Justicia, todo, absolutamente todo, vale. Veremos a Soria más nacionalista que nunca y veremos a Paulino más independentista que Cubillo. Si el paulinato se distinguirá por algo será por su extrema violencia, por el ruido que fomentarán y por las persecuciones a las que someterán a sus enemigos. Ahora sí tendremos un verdadero enfrentamiento pleitista entre Gran Canaria y Tenerife, con Soria de apoyatura de los "teresitas" tinerfeños, y con el Puerto como único bastión en la capital de la isla oriental siempre y cuando el ganador de las elecciones a la Confederación Canaria de Empresarios siente en los sillones del consejo de Administración de la Autoridad Portuaria a aquellos que elija el lobby que lleva un año conspirando para cargarse a Emilio Mayoral y que son tronco del tronco del antiguo "clan de la avaricia". Un ejercicio simple: cojan la lista de los empresarios que estuvieron en la toma de posesión de Jerónimo Saavedra, y verán quién en Gran Canaria está a favor del pacto PSOE-NC y quienes lo combaten. Y quienes lo combaten se sitúán indiscutiblemente con el paulinato, tal como evidenciaron con sus aportaciones económicas en la campaña electoral. Por último: el principal consejero aúlico del imperio que viene es, cómo no, José Carlos Mauricio.

Francisco J. Chavanel

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