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'Rakkautta & Anarkiaa'

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Cierto es que, de un tiempo a esta parte, uno tiene la sensación de que lo que, de verdad importa, es quien desfila por la alfombra en vez de la calidad de las películas y la historia que en ellas se cuenta. También admito que es parte del espectáculo, como los son los premios y la incontinencia verbal de quienes son incapaces de encontrar nada bueno en un centenar de películas. Lo que no me parece tan aceptable es olvidar que los verdaderos receptores de un festival de cine son los espectadores, muchos de los cuales, esperan durante todo un año la visita de unas películas, muchas de las cuales no llegarán a estrenarse en pantalla grande. Por eso, uno tiene la sensación de que, en muchos lugares y Las Palmas no es una excepción, lo único que importa es la mentada alfombra –si alguien no la roba en un desliz de la organización- y el paseo de la fama, en vez de conformar una programación lo más completa y PLURAL posible. Y les puedo decir, que en el extremo contrario, se sitúan los festivales a los que he podido asistir en Finlandia, tanto Espoo Ciné como Rakkautta & Anarkiaa (amor y anarquía). Del primero ya les he hablado después de asistir a sus dos últimas ediciones. Ahora me encuentro disfrutando del segundo, también conocido como Festival Internacional de Cine de Helsinki (HIFF) Lo primero que le sorprende a uno cuando se dedica a ver el programa del festival, el cual cumple su edición número veinte, es lo variado y ciertamente heterogéneo de su programación. Se podría decir que en este festival “cabe todo”, pero sin que se tenga la sensación de que esto es un cajón desastre . Además, viendo las anteriores ediciones está claro que su principal interés es acercar a los espectadores de este país nórdico una nutrida y variada selección del cine que se rueda en cualquier parte del mundo, incluyendo España. La verdad es que, tanto en Espoo Ciné como en Rakkautta & Anarkiaa, el cine de habla hispana ocupa un lugar preponderante. Es más, dos de los invitados del festival son directores que ruedan en castellano, Santi Amodeo –que presenta su película Cabeza de perro - y Jonás Cuarón, hijo del también director Alfonso Cuarón, que presenta en el festival su debut como director con Año Uña . En este festival, como en cualquier evento que se precie, hay cabida para secciones que repasen el cine llegado desde lugares del mundo como Francia, Inglaterra, los países del este de Europa, Méjico, Noruega, India, Japón, Corea, China, Argentina, Brasil y España, entre otros. Lo que sí es digno de resaltar, sobre todo para quienes llevamos años disfrutando de las propuestas llegadas desde el mercado asiático, es que en el Festival de Cine de Helsinki se enteraron, hace ya dos décadas, que existían cineastas como Takeshi Kitano, Takeshi Miike, John Woo, Katsuhiro Otomo o Hayao Miyazaki –cuyo hijo Goro Miyazaki asiste a la edición de este año para presentar su primera película Tales from the Earthsea - . Todavía son muchos los que dudan de la calidad de buena parte del cine que se rueda en países como China o Corea, y que ponen en tela de juicio la validez de directores como los mencionados Katsuhiro Otomo, Hayao Miyazaki o Satoshi Kon –presente en Rakkautta & Anarkiaa 2.007 con Paprika - por ser realizadores dedicados al mundo de la animación. Está clara la relación entre Finlandia y países como Noruega o las antiguas repúblicas bálticas. Aunque no me negarán que existe una mayor relación entre el archipiélago canario y la India, más que podrá tener Finlandia con este país. Sin embargo, salvo en una edición, el festival de cine de Las Palmas no ha podido-sabido-querido aprovechar dicha relación para incluir, de forma casi obligatoria, un ciclo dedicado al cine de Bollywood. De igual forma, sería muy provechoso, dada la larga relación que los finlandeses tienen para con Canarias –no se olviden de que Finnair, la línea aérea finlandesa por excelencia, lleva cerca de cuatro décadas volando hasta Gran Canaria- que el festival de cine de Las Palmas proyectara un ciclo con las nuevas propuestas rodadas en estas latitudes. Les puedo asegurar que muchas son perfectamente compresibles para un espectador medio español, mucho más que algunas de las películas españolas e hispanoamericanas que se proyectan en festivales como Espoo Ciné o Rakkautta & Anarkiaa. En su gusto por los detalles, sobre todo para con las personas encargadas de cubrir el festival, los organizadores del festival han dispuesto a lo largo de toda la semana que ahora acaba una serie de pases especiales, con algunas de las películas más destacadas que se proyectarán durante los diez días que dura el evento. Una forma muy grata, pero inusual, dado que, si bien estos pases suelen ser habituales en este tipo de encuentros, no lo son tanto antes de comenzar el festival en sí. Con ello se logra que parte de las carreras que vienen aparejadas cuando debes cubrir un festival de cine se vean atenuadas, dotando al evento del mismo ritmo pausado –tranquilo, pero sin pausa-que impregna el comportamiento de un país como éste. Sé que cada pueblo tiene su idiosincrasia, pero siempre es bueno mirar a tu alrededor y darte cuenta de los que hacen los demás y aprender de ello. Así nunca deja uno de evolucionar, evitando el estancamiento que tan pocos beneficios aporta a la sociedad humana. La semana que viene les contaré más cosas de Rakkautta & Anarkiaa, una vez me sumerja en sus atractivas y variadas propuestas.

Eduardo Serradilla Sanchis.

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