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Sobresalto justificado (Irán)

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Washington sabe que en el caso iraní tiene menos compañía internacional que para la aventura criminal iraquí, cuyas consecuencias pagan millones de personas en Oriente Medio con su propia vida, el destierro, la humillación, la salud y el futuro de sus hijos. Nadie cuestiona el fracaso gringo israelí en tierras libanesas, el ridículo político del último viaje de Condoleezza Rice durante su visita a los líderes palestinos e israelíes y la cada día más evidente parálisis en Afganistán de la Alianza Atlántica. Pero ni estas circunstancias ni la voluntad de los electores estadounidenses bastan. Algunos mandos suponen que una operación exitosa cambiará el destino del proyecto neoconservador en la región, aunque expertos gringos y extranjeros coinciden en que un ataque ilegal contra Irán sólo conducirá a la confirmación de otro fracaso anunciado. Y como Bush sabe que el apoyo del Consejo de Seguridad a la agresión será muy dudoso, o sencillamente imposible, engrasa la maquinaria propagandística. Acaba de introducir una variante nueva. La excusa del uranio, cuando los ayatolas insisten en sus fines pacíficos, no vale ni para Baredei, quien en varias ocasiones reconoció que Irán no violó todavía ley internacional alguna. Hay otra coartada. ¿Recuerdan que, contra toda norma establecida, militares estadounidenses detuvieron diplomáticos iraníes en su sede de Bagdad? Al día siguiente, sin pruebas (como de costumbre) Washington anunció que Teherán suministra armas a las milicias chiíes que luchan en Irak. Pues bien, el corresponsal de la BBC dice que un ataque de gran magnitud chií sobre las fuerzas estadounidenses en Irak podría provocar una campaña de bombardeos sobre Irán si Washington opina que tal agresión proviene de aquel país. Presentaría su decisión como una respuesta lógica al ataque del terrorismo mundial contra Estados Unidos. Y en eso andan. Una especie de 11 de septiembre a otra escala. Al Baredei intentará que Teherán suspenda el programa nuclear a cambio de que el Consejo de Seguridad haga lo mismo con las sanciones económicas, que consisten en la congelación de fondos, la suspensión de transacciones financieras y la prohibición de vender tecnologías afines al desarrollo nuclear. La Unión Europea decidió el 12 de febrero sumarse a las amenazas del Consejo de Seguridad. Ni unos ni otros tienen del derecho de impedir las investigaciones nucleares iraníes con fines pacíficos. En cualquier caso, un ataque militar está excluido, insisto, en el repertorio de sanciones. El peligro de otra catástrofe procede de Estados Unidos y sus detallados planes militares, no sólo destinados a destruir las instalaciones nucleares iraníes sino además su infraestructura de Defensa. La Unión Europea debería dejar claro de una manera explícita, en la ONU y en todas partes, que de ninguna manera aceptará esta agresión prevista y mover a toda su pesada diplomacia para evitarla. Los demócratas gringos tendrían que alzar sus voces en el Congreso. Sobre todo, hace falta que el movimiento internacional contra la guerra se ponga las pilas de la movilización. Vale. Todavía los gringos andan en la fase de preparación y propagandística. Una buena razón para hacer idéntica cosa en defensa de la paz mundial.

Rafael Morales

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