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Vuelve a ganar Zapatero

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Está por ver cuanto le durará a Zapatero este impulso; si es real o sólo aparente; y si le aprovechará haber puesto en evidencia el error de Rajoy al centrar su apuesta en la explotación de la crisis con tal machaconería que, objetivamente, la mejora económica sería para él grave contrariedad. Sin contar con que cunde la idea de su incapacidad para calzar por un Zapatero que ha pasado de la depresión de las últimas semanas a mostrar arrestos suficientes para revolverse y tomar la iniciativa. Se merece todas las críticas y conocidas son las meteduras de pata del presidente, pero, con todo, Rajoy no ha podido anular su capacidad de respuesta, aun teniendo los vientos y las encuestas a favor. Hace unos días muchos daban por muerto a Zapatero y ahora ya ven.

Algo barrunté en el debate de los presupuestos. Rajoy no se salió de su repetitivo guión de Zapatero malo y el anuncio de calamidades sin cuento. Una rociada que el presidente recibió con una media sonrisa que creí, al principio, de circunstancias ante tantas cámaras escrutándolo; pero luego pensé que le complacía ver a su rival por los mismos derroteros. Sin duda, calculaba que la amplitud de los cambios de Gobierno, que tenía ya decididos, convertirían en noticia vieja la aprobación de los presupuestos y sólo quedaría de relieve la rabieta pepera al difuminarse la esperanza de elecciones anticipadas. Mal que bien, Zapatero ha ido superando obstáculos aunque no sepa decir si ha sido merced a sus habilidades políticas o gracias a la ausencia de esas mismas habilidades en Rajoy, que ha resultado bastante tronco.

Ahora vienen las elecciones catalanas del mes que entra y las autonómicas de 2011. En las primeras dan por descontado que los psocialistas catalanes caerán ante CiU, el partido más votado en los comicios anteriores. Mucho se habla del mazazo que será para Zapatero un descalabro estimado como inevitable. Poco se insiste, sin embargo, en que éste no será tan grande si el PP no obtiene en Cataluña resultados apreciables. Es decir: deberá demostrar una implantación electoral, de la que ahora carece, que obligue a CiU, caso de no lograr la mayoría absoluta, a tener en cuenta a los peperos y tragarse el sapo de recurrir a un partido que fomenta los prejuicios anticatalanistas que la derecha españolista lleva siempre en la faltriquera para sacarlos cuando convenga. La eventual derrota psocialista en Cataluña no será tan grande, como digo, si no logra el PP mejorar resultados y ponerse en condiciones de neutralizar la mayor capacidad psocialista para la maniobra y el entendimiento en Cataluña.

En cuanto a las elecciones autonómicas del año que viene, resulta más complicado imaginar lo que puede ocurrir, así que las dejo para otro día.

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