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Otra isla es posible

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Quiero decir, en fin, que la Mancomunidad del Sureste dispone de un modelo de desarrollo que camina al margen y a pesar del Cabildo de Gran Canaria. Incluso con su enemiga. Bien conocidos son los enfrentamientos de Antonio Morales con el macho Soria en defensa de su gente, sin dejarse avasallar. Hasta el punto de que para muchos el alcalde de Agüimes sería el presidente insular ideal en estos momentos. No va a serlo por las razones que sean, entre las que figura que él no lo desea y que no haya trascendido suficientemente al gran público el sentido de la labor de esta Mancomunidad. Los políticos de la zona que se han sentado en el Cabildo no han sintonizado con el resto de la isla, en ocasiones por su lamentable sectarismo. Pero, sobre todo, porque Soria dispone de fuertes sumas de dinero y de complicidades mediáticas suficientes para maquillar sus carencias y sustraer a la opinión lo evidente: mientras el Cabildo sigue bloqueado y sin nada que se parezca a un modelo de desarrollo que no sea el de hoyos de golf, el Sureste va viento en popa, en buena medida porque no le dejan meter cuchara al macho. Significativamente. La política de despatrimonialización cabildicia (venta de suelo público industrial, Sialsa, el Matadero, sugerencias de privatización de obras e instalaciones hidraúlicas, nepotismo, etcétera), es, como les he dicho alguna vez, una renuncia suicida e irresponsable a los medios y recursos que le permitirían al Cabildo afrontar y liderar, llegado el caso, una política de diversificación económica. Canarias es de las comunidades que menos crecen por su escasa diversificación y sabemos que los fondos europeos dejarán de fluir a fecha fija. El Cabildo, al desprenderse temerariamente de recursos, ha debilitado su liderazgo para afrontar la situación. Si apuro un poco, podría considerarse la “rebelión” del Sureste reflejo de ese debilitamiento. Hace Soria lo contrario que en el Sureste, donde siguen incrementando su capacidad de generación de energías renovables y mantiene la tendencia al autoabastecimiento de productos agrícolas con sus efectos redistributivo de rentas. Cito estos dos ejemplos como botones de muestra, pero hay más; no tienen sino que comparar con las escandaleras cabildicias para sacar conclusiones. El Sureste le está dando al Cabildo soriano sopas con onda y debe agradecérsele que, frente al desánimo por la nefasta gestión del macho, nos haga ver que otra isla es posible. Ustedes dirán.

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