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Yo no voy a hablar de la Constitución

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Yo, sin embargo, no voy a hablar de la Constitución sino de cómo hacemos para volver a crear empleo y evitar que las empresas canarias sigan cerrando. Y es que, o la mayoría de nuestros políticos no se han dado cuenta de la que está cayendo, o son unos verdaderos irresponsables, o quizás lo uno derive de lo otro, que es lo que va a ser. Porque estoy seguro que los 200.000 parados canarios no están como para muchas celebraciones, y los que aún conservan su trabajo lo único que les preocupa es conservarlo. El problema es que muchos de nuestros políticos nunca habían ganado tanto dinero en su vida. Además, su empresa, que ahora es la Administración, no corre en principio el riesgo de las privadas, que es cerrar. Ellos están más felices que el pupa, ya que no les afecta la crisis. Y es que así es muy difícil que se mentalicen de que hay que adoptar medidas urgentes porque la gente lo está pasando mal.

Todo el mundo coincide en que el origen de la crisis se encuentra en la desconfianza generada en el mercado financiero por la aparición de las malditas hipotecas sub prime americanas, que al estar titularizadas se esparramaron por todo el sistema financiero mundial, generando el pánico entre los bancos, que dejaron de prestarse primero entre ellos, y después a la gente. Los efectos del repentino cierre del grifo del crédito en la Economía real no se hicieron esperar y cayeron drásticamente la inversión y el consumo de prácticamente todos los productos y servicios. Además, la demanda se hizo inelástica al precio, ya que nadie dispone de efectivo metálico suficiente para comprar al contado bienes de inversión o de consumo de cierto valor. Volvimos de golpe al sistema del trueque de la edad de piedra, en este caso, bienes por dinero. Por eso, porque la raíz de la crisis estuvo en el sistema financiero, la salida debe surgir de él, por lo que hace dos meses le aconsejé a Paulino Rivero que se reuniera inmediatamente con las cajas y bancos que operan en Canarias, cosa que hizo, pero que, visto lo visto, o sea nada, sólo sirvió para sacarse una foto más, y para eso no era. El Gobierno canario debe y puede hacer mucho más para que las cajas y los bancos vuelvan a realizar su esencial papel en la Economía, que es prestar. Los Presupuestos del Gobierno de Canarias superan ya los 6.000 millones de euros, lo que confiere al Ejecutivo un importantísimo poder de persuasión sobre la banca que opera en las Islas para coordinar una política financiera autonómica, si quiere captar parte de esos fondos. Por otro lado, al igual que el Estado interviene directamente en los mercados financieros a través del Instituto de Crédito Oficial, suscribiendo convenios con las cajas y bancos, mediante los llamados créditos ICO, Canarias debe crear un Instituto Canario de Crédito, ICC, y poner a disposición de los particulares y empresas créditos a intereses subvencionados. Otro instrumento clave que el Gobierno no utiliza lo suficiente es la Sociedad de Desarrollo de Canarias, SODECAN, que debería servir, ahora más que nunca, para estimular la inversión real, a través de su participación accionarial directa o la financiación, como sociedad de capital riesgo, de nuevos proyectos empresariales.

En resumen, el Gobierno de Canarias puede y debe hacer mucho más de lo que está haciendo para luchar contra la crisis económica, entre otras cosas, coordinar su política financiera con las cajas y bancos que operan en Canarias, constituir el Instituto de Crédito Canario, para introducir financiación directamente en el mercado, a través de créditos ICC, y aumentar la inversión real a través de SODECAN. Espero que dejen de celebrar ya el treinta aniversario de la Constitución y se pongan a trabajar para buscar soluciones a la crisis que es, por cierto, para lo que les pagan.

Ignacio González Santiago*

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