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El Cabildo homenajea a 15 mujeres dedicadas a las labores de la mar

Ha organizado una exposición temática que puede visitarse hasta el viernes, 21 de octubre en la Casa Massieu de Tazacorte.

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En la imagen, un momento del acto.

En la imagen, un momento del acto.

El Cabildo de La Palma, a través de la Consejería de Asuntos Sociales, ha homenajeado a 15 mujeres de la Isla que han dedicado su vida a las labores de la mar con un sencillo acto y una exposición que se inauguró este martes en la Casa Massieu de Tazacorte con el título La mujer y el mar.

La consejera del área, Jovita Monterrey, acompañada por el consejero de Agricultura, Ganadería y Pesca, José Basilio Pérez; la directora general de Políticas Sociales e Inmigración del Gobierno de Canarias; y el alcalde de Tazacorte, Ángel Pablo Rodríguez, fue la encargada de entregar un obsequio a las mujeres homenajeadas y de  inaugurar esta muestra en la que colabora el Instituto Canario de la Igualdad y el Ayuntamiento de Tazacorte, y que se enmarca en los actos del Día Internacional de las Mujeres Rurales.

La muestra se podrá contemplar en la Casa Massieu de la localidad bagañeta hasta este viernes 21 de octubre. Posteriormente esta muestra se programará para ser exhibida en otros municipios de la Isla.

“Homenajeamos a mujeres que en el pasado obtenían el sustento de sus familias del mar, que nos muestran los testimonios de una vida de sacrificios, de salitre y oleajes, de ausencias y soledades, de ventas y de intercambios, de pescados, mariscos y salinas. Mujeres fuertes y madres incansables que apenas descansaban con tal de conseguir en tiempos difíciles el alimento de su familia”, aseguro Jovita Monterrey durante su intervención.

La consejera de Asuntos Sociales recordó como hasta hace no mucho las mujeres recorrían las calles de los pueblos de La Palma con la carga del pescado a la cabeza y también tuvo palabras para las mujeres ligadas al mar en nuevos ámbitos laborales como biólogas, guías de buceo o veterinarias, sin olvidar a quienes siguen dedicándose al mar tras una larga tradición familiar en las costas palmeras.

El consejero insular de Agricultura, Ganadería y Pesca, José Basilio Pérez, resaltó la importancia de la actividad pesquera en La Palma tanto en la faena como en la comercialización del pescado. “Es de justicia homenajear a las mujeres palmeras ligadas al mar, tanto a las que están como a las que ya no están, para mostrarles nuestra gratitud por salvar a las familias de las penurias alimenticias que se vivieron en épocas no tan lejanas”, aseguró.

Basilio Pérez destacó el compromiso del Cabildo Insular de La Palma para con las actividades desarrolladas en el mar. “Es indispensable aprovechar nuestros recursos y trabajar por lograr mayor independencia de los productos que provienen del exterior. Invitamos a que nuestros jóvenes, con independencia de su género, vean en las actividades relacionadas con el mar y en las actividades pesqueras en particular, una oportunidad de empleo”, expresó.

Reseñas biográficas

Doña Teresa Alonso Toledo,  nacida en Mazo ya desde pequeña acompañaba a su padre a mariscar a las Playas de El Pozo y Las Goteras, pero una vez se traslada a Fuencaliente a la zona del Faro donde su familia construye una caseta, es donde comienza una mayor actividad relacionada con el mar, al compartir su vida con pescadores y con vendedoras de pescado. Su mayor actividad la relaciona con el autoconsumo de pescado de su familia y de compartir gran parte de su vida con una comunidad de personas vinculadas al mar donde todas se ayudaban y compartían hasta la comida en los famosos Calderos de Fuencaliente.

Doña Mercedes Rosario Díaz Felipe: nacida en el Barrio de Los Quemados en Fuencaliente, provenía de una familia de agricultores que de vez en cuando bajaban a la costa a pescar con una gueldera. Doña Mercedes se casó siendo una adolescente con un barquero vecino de Los Quemados y era ella la encargada de vender las capturas desde temprana edad. Las rutas de la venta del pescado las hacía a pie acompañada por otras mujeres y a veces iban a Mazo y otras hasta Las Manchas, eso sí, cargadas con todo lo que podían. Doña Mercedes fue vendedora de pescado toda su vida y su vida laboral la terminó vendiendo pescado junto a su marido gracias a un coche.

 Doña Felita:  nacida en el Barrio de Las Indias no proviene de una familia de pescadores pero las vueltas de la vida la llevaron a que estuviera más de 30 años vendiendo pescado, hasta hoy en día donde la pesca a caña es su hobby y deporte. Doña Felita es una de las vendedoras de pescado más reconocidas en nuestra Isla ya que su vehículo y su megafonía ha servido para mucho más que la venta del pescado y gracias a él, ha podido conocer a toda la vecindad de Fuencaliente.

Doña Rosa María Guerra Pérez. Empezó a trabajar con 15 añitos, en el año 1965 en el empaquetado de sal en los almacenes de Santa Cruz de La Palma con Don Fernando Hernández, quien emprende la actual empresa Salinas Marinas de Fuencaliente. “Cuando terminé de estudiar el graduado salía de clase e iba a bañarme al mar a la explanada donde tienen el almacén de sal y como no estaba estudiando fui a preguntar si necesitaban a alguien para trabajar. Y Don Fernando me dijo que necesitaba una persona para empaquetar la sal, entonces respondí ‘a mí no me importa, yo empiezo’. Y así durante 12 años  hasta que dejé de trabajar para formar mi familia”.

Doña Inocencia Bárbara Martín San Gil Valentina. A pesar de llamarse Inocencia Bárbara, siempre ha sido conocida por Valentina. Ella era aficionada a coger lapas desde muy joven con sus vecinas de Las Lomadas a lugares de difícil acceso de la costa de Barlovento, incluso llegaban hasta Gallegos por veredas peligrosas “por una lapita”, así lo contaba ella. Y a veces también recogían sal para cocinar. Afición que traspasó a su marido al conocerlo. Con sus 97 años cuenta que “una vez fue a coger lapas y había un hombre que era ruinejo y estaba desnudo para que nadie se acercara a coger lapas donde el estaba. Si es hoy le halan por ella, pero en ese tiempo le daba a la gente vergüenza y no se acercaba”. Entiende que la pesca no es solo labor de hombres sino también de mujeres.

Doña Elvira Castro Pérez: natural de Puntagorda, se vincula al mar una vez tiene los chicos granditos y tras ver como pescaban a caña y al probar suerte se envició y comenzó a bajar al muelle viejo de Tazacorte. Doña Elvira se recorría la Isla en busca de un buen lugar donde sacar la caña y junto a su perro se pasaban las horas esperando a que picaran. Algunas veces sola y otras acompañadas, Doña Elvira encontró en la pesca una forma de vida.

Doña Rosa Hernández Pérez: nacida en Santa Cruz de La Palma, pasó un día por la Cofradía a preguntar si necesitaban personal y a la semana la llamaron, desde entonces este ha sido su único trabajo. Sus comienzos fueron duros y con dificultad para distinguir los pescados. Tras un periodo de adaptación, se ha hecho un referente en la Cofradía. Reconoce que  antes había más pescado y que cada día hay mayor dificultad para comprar y vender el pescado.

Doña Carmen Nieves Sánchez Ramos: nacida en Breña Baja es residente en Santa Cruz de La Palma. Comenzó en la Cofradía de pescadores cubriendo las vacaciones hasta que al final siguió viniendo todos los días a trabajar, hace en la actualidad 10 años que trabaja en la Cofradía. “Las 8 horas escamando pescado no son fáciles de llevar, pero entre todas hemos logrado un equipo y hacen llevadero el trabajo en la Cofradía”.

Doña Juana González Marante: nacida en San Andrés y Sauces nada más casarse viene a vivir a Santa Cruz de La Palma, recuerda de su infancia los domingos en que su padre iba a pescar a caña y que nunca faltaba el pescado en su casa. Doña Juana lleva 14 años vinculada a la Cofradía de Santa Cruz de La Palma y lo peor en sus inicios fue el comenzar a arreglar las morenas, pero ve el futuro con optimismo y agradece las mejoras vividas en la Cofradía que las han ayudado a tener un mejor trabajo.

Doña Mª Milagros Pérez Martín: nació en Garafía pero desde los 6 años es vecina de Santa Cruz de La Palma. Recuerda ir de pequeña al chorrito en el muelle pequeño a comprar pescado con su abuela y ahora es ella quien vende el pescado en el muelle. Tras más de 14 años en la Cofradía recuerda con añoranza a muchas compañeras ya jubiladas y reconoce que sigue poniéndose nerviosa atendiendo a la clientela. Reconoce que en esta Isla comemos bastante pescado y que tiene que seguir siendo importante la venta del pescado.

Doña María Rosa León Martín RositaNatural de El Puerto de Tazacorte su destino estaba vinculado al mar,  hija y mujer de pescadores. Ayudaba a su marido desde encima del muelle cuando venía con pescado. Doña Rosita descargaba, pesaba y repartía el pescado en el muelle. Madre y abuela de pescadores recordaba como en aquellos tiempos la comida era de pescado, caldo de pescado, escaldones de pescado, pescado frito, con papas o boniatos…con lo que fuera, el pescado era la comida de antes.

Doña Dulce Martín Gómez. Natural de El Puerto de Tazacorte, siguió la tradición de un abuelo y padre pescador y ya desde bien pequeña acompañaba a su madre a vender pescado. Luego durante muchos años tuvo dos trabajos, el de vendedora de pescado en las madrugadas y atendiendo a la casa de una familia en las mañanas. Doña Dulce se levantaba a las 5:00 de la mañana y a veces a las 3:00, para desde esas horas empezar a limpiar pescado. Tal y como ella cuenta, a pesar de las mil fatigas sufridas, le gustaba vender pescado y así lo hizo hasta el año en que pudio retirarse.

Doña Teresa María Arrocha Acosta Terina: natural de Santa Cruz de Tenerife, a partir de su matrimonio en Tazacorte comenzó su vida vinculada al mar, como ella dice, “una vida fastidiada casi que de mártires”. Una vez llegaba el barco de su familia desde encima del muelle se ponía a jalar el pescado para tierra y luego subir andando a Los Llanos a venderlo junto a una acera. Al final pudieron comprar un barco el cinco hermanos donde faenaba su familia y hoy continua acudiendo al muelle cada vez que puede a revisar el mantenimiento de su barco.

Doña Diana Rueda Padrino: nacida un 15 de octubre en Madrid, hace 21 años vino a residir por primera vez en la Palma. Su relación con el mar no nace en la Isla, sino en un curso de iniciación al buceo en Suramérica que la lleva a perfeccionar su instrucción hasta convertirse en guía de buceo. Profesión que desechó seguir realizando a su regreso a La Palma, y en la actualidad Diana, trabaja para una empresa contratada por el Instituto Oceanográfico encargada de hacer los muestreos de las especies de interés pesquero para conocer el estado de las poblaciones marinas.

Doña Joana Sánchez Lorenzo: nacida en Los Llanos de Aridane, es hija de un pescador y en su entorno familiar todos tienen proximidad con el mar, por lo que ella entiende que estar vinculada al mar es algo natural. Comenzando por ser una marinera ha terminado a pesar de su juventud en ser la patrona del barco de la Reserva Marina de La Palma. Joana es el ejemplo de que las mujeres jóvenes tienen aun muchos campos laborales que ocupar relacionados con el mar.

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