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‘Naturaleza muerta’ hecha de hierros junto al parque infantil del Viera y Clavijo

El estado de máximo abandono y deficitaria limpieza se consagra en el céntrico recinto de la capital con la presencia desde hace más de cuatro semanas de una cama-somier arrojada en su entrada principal

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El amasijo de hierros que alguien dejó en el parque Viera y Clavijo

El amasijo de hierros que alguien dejó en el parque Viera y Clavijo

La vida te da sorpresas…, y las que los cada vez menos usuarios del viejo y abandonado parque Viera y Clavijo (en el centro de Santa Cruz) se tropiezan a diario se puede decir que son gruesas y extraordinariamente sorprendentes.

Aparte de la acumulación constante de basura, pese a la tarea ordinaria de los servicios locales de limpieza, ese recinto abierto al ocio y al deporte, abandonado a su suerte desde hace ya algunos años, además ofrece innovadoras y a la vez aberrantes obras de arte.

La última que allí ha encontrado estupendo acomodo, desde hace más de cuatros semanas y sin que el Ayuntamiento capitalino se haya dado por enterado, es una naturaleza muerta hecha de hierros que se conoce como el nombre de cama- somier y que alguien, no se sabe quién, en ese emplazamiento colocó, cual vertedero descontrolado y en una de las principales zonas de acceso al parque, o sea, en la misma entrada al área de juego de los niños y al espacio destinado a ejercicios de gimnasia, un emplazamiento este que aún no ha sido destrozado en el parque con nombre tan noble. Si Viera y Clavijo levantara la cabeza…

La cama-somier, un residuo voluminoso depositado en la rampa principal de acceso al barranco desde la Rambla, lleva en ese lugar más de cuatro semanas, y en todo ese tiempo ha sido visto, casi acariciado, por los trabajadores de Urbaser y de Acciona y quizá hasta por algún agente de la Policía Local.

Pese a que todo el mundo conoce tal tortura y cualquier persona decente, aunque solo sea con un cinco de aprobado en urbanidad, es capaz de discernir que ese aparcamiento, justo debajo de un bonito árbol, no es el más adecuado para tremendo armatoste, el Ayuntamiento santacrucero no hace nada: ni se lo lleva a un punto limpio, que hay dos muy cercanos, ni lo coloca en un lugar más deshumanizado.

Lo cierto es que pasan los días y nadie se da por aludido, y así allí duerme tranquila la cama-somier, una siesta de más de un mes. En ese lugar la mean los perros que brincan graciosos, la miran sus dueños y por a ella se arriman, asombrados, padres, deportistas y paseantes. Pero no pasa nada.

Pese a que en ese sitio lleva una sucesión de días de sol y lluvia, nadie hace ni un fisco de caso, y así es como esa obra de arte consigue seguir alimentando la real desidia que habita en el Viera y Clavijo y lo convierte en el espacio de ocio que más se asemeja a un circo del terror. Este guión ha sido escrito por el Ayuntamiento y el Gobierno de Canarias.

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