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Apuesta por un modelo económico canario más productivo

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Después de casi una década de crisis y con un horizonte esperanzador como el que nos da haber conseguido tres años continuados de crecimiento económico y de empleo, es el momento de que Canarias se plantee hacia dónde dirigir su modelo económico y cómo conseguirlo.

La dura crisis que ha sufrido el archipiélago nos ha dejado muchas secuelas, pero también nos ha dado la oportunidad de detectar dónde están nuestras debilidades y fortalezas y hacia dónde dirigir nuestros esfuerzos, para no cometer los mismos errores o para detectar qué debemos primar si queremos alcanzar el deseado crecimiento sostenido y sostenible de nuestra economía.

De la crisis hemos aprendido que nuestra población tiene que estar formada; que no podemos endeudarnos por encima de nuestra capacidad de pago, presente y futura; que debemos apostar por una economía más internacionalizada y diversificada si queremos reducir nuestra vulnerabilidad ante cualquier acontecimiento; que somos especialmente dependientes de las energías fósiles, y que el comportamiento del precio de estas impacta de manera importante en los costes de nuestras empresas y en el poder adquisitivo de nuestras familias.

Son debilidades y desequilibrios que ahora, que comienzan a mejorar las cosas, se pueden convertir en oportunidades para avanzar si conseguimos no volver a cometer los mismos errores del pasado.

Parece que nos estamos adentrando en un nuevo ciclo de crecimiento económico; eso sí, no ajeno a muchas incertidumbres que nos siguen acechando: la subida del precio del petróleo, el proteccionismo que están comenzando a aplicar grandes potencias económicas como los EEUU, los problemas de seguridad geopolítica, el brexit, etcétera. Pero, si nos damos cuenta, todas ellas son ajenas a nuestra capacidad de decisión y acción, aunque tendremos que estar atentos y preparados pues, en un mundo globalizado como el actual, todo acaba influyendo en todo.

Sin embargo, nuestro entorno más cercano, sobre el que mayor capacidad de acción tenemos, sí que muestra un paisaje más esperanzador con cambios económicos (recuperación en la actividad económica y del empleo de las islas), legislativos (con un REF renovado) y presupuestarios (recuperando la inyección de fondos nacionales, perdida en los últimos presupuestos generales del Estado) algo más favorables que los que teníamos hace unos años atrás, pero también con muchas asignaturas pendientes de aprobar y muchos retos por alcanzar.

Canarias tiene que comenzar a trabajar desde ya en dar valor a los recientemente modificados aspectos económicos del Régimen Económico y Fiscal (REF), divulgándolo y acercándolo a los ciudadanos y empresas, además de otorgarle la fuerza que tiene, aplicando íntegramente su articulado en beneficio del desarrollo de Canarias, algo que no se ha sabido hacer en épocas anteriores. Es un instrumento potente que ha de utilizarse con inteligencia en beneficio de un modelo más productivo que el que hemos tenido hasta ahora, con la capacidad suficiente para generar empleo y reducir la elevada tasa de paro que registra el archipiélago.

Un modelo sustentado en la calidad y no en la cantidad, que tenga entre sus pilares la educación, no solo la académica, sino la que forme también en competencias y habilidades; el ahorro y la eficiencia energética, como otro de los grandes ejes que nos permitirá ser menos dependientes y vulnerables, además de poner en funcionamiento toda una industria orientada a las energías renovables que aprovechen nuestras condiciones inmejorables para su desarrollo. También se deben incorporar las nuevas tecnologías y la innovación como puertas que nos abran a un mundo cada vez más globalizado, en el que podremos competir en igualdad de condiciones, ya que estás no tienen el hándicap de la lejanía y la insularidad que tienen sectores económicos más tradicionales, que tenga en cuenta la vulnerabilidad de nuestro territorio y que apueste por la economía circular como una oportunidad de sostenibilidad del modelo y de la actividad económica de nuestras empresas, introduciendo la cultura del reciclado y de la rehabilitación.

Canarias necesita una estrategia como región, ahora que comienzan a darse las oportunidades para ello. Debemos ser exigentes con nuestro modelo de desarrollo económico, en el que ha de primar la visión de hacia dónde queremos ir y cómo debemos alcanzarlo. Tendremos que aplicar la inteligencia, la madurez, el consenso, la integración y la aportación de todos los agentes implicados (públicos y privados) para alcanzar un desarrollo económico y social sostenido y sostenible, basado en la calidad y en la productividad, y no en la cantidad, como ha sucedido en épocas anteriores.

Ahora toca aprender de los errores y aprovechar las oportunidades para seguir avanzando como sociedad.

*Presidente de la Cámara de Comercio, Industria, Servicios y Navegación de Santa Cruz de Tenerife

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