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Úbeda y Baeza: dos joyas andaluzas entre campos de olivos

Arte por todos lados a medio camino entre la Sierra de Cazorla y la ciudad de Jaén. Dos centros monumentales de primera que son Patrimonio de la Humanidad

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Puerta de Jaén y Arco de VIllalar desde la Plaza del Popolo, en Baeza.

Puerta de Jaén y Arco de Villalar desde la Plaza del Popolo, en Baeza.

La monumentalidad de Úbeda y Baeza es el resultado de estar justo en el lugar preciso y de protagonizar momentos clave de la historia en el momento justo. Situadas a las puertas de Andalucía oriental, en uno de los pasos estratégicos hacia lo que antaño fue el Reino de Granada fueron piezas codiciadas en el tablero de las guerras entre musulmanes y cristianos hasta que cayeron del lado castellano en el siglo XIII. La caída definitiva de Granada en 1492 traería la estabilidad necesaria para que las ricas dehesas de Jaén, la productora del mejor aceite de oliva del mundo , atrajeran la atención de nobles hacendados. Con ellos llegaron arquitectos, clérigos, comerciantes y multitud de gentes que transformaron las antiguas medinas musulmanas en pequeñas colecciones del mejor renacimiento peninsular. Lo que decíamos: el lugar preciso y justo en el momento más adecuado. Porque las cosas no pasan por casualidad.

Interior de la Sinagoga del Agua.

Interior de la Sinagoga del Agua.

Ese periodo de esplendor cuajó en piedra a través de impresionantes palacios, caserones nobles, grandes infraestructuras estatales y, cómo no, un sinfín de edificios religiosos que convirtieron a las dos pequeñas ciudades en uno de los conjuntos histórico artísticos más imponentes de toda Andalucía , que ya es decir. Ciudades que se superpusieron a las que habitaron musulmanes y judíos siglos atrás con nuevas modas, nuevos cánones estéticos y nuevas realidades sociales. Un ejemplo claro de este proceso es la Sinagoga del Agua (Calle Roque Rojas, 2; Tel: (+34) 953 758 150; E-mail: sinagoga@artificis.com) en Úbeda. Con la expulsión de los judíos (1492) los que se quedaron tuvieron que ocultar sus lugares de culto y sus costumbres. Y esta sinagoga quedó oculta tras unos muros hasta que fue redescubierta hace apenas unos años. Es una muy buena manera de iniciar la visita a Úbeda, primera de las joyas a las que nos acercamos desde Viajar Ahora.

VER GUÍA DE JAÉN

Qué ver en Úbeda

La mejor manera de visitar Úbeda es dejar el coche, caminar e ir descubriendo los tesoros de la ciudad. Una buena idea es dejar el coche en la Calle Redonda de Miradores y, después de hacer un par de fotos a la panorámica de filas interminables de olivos, caminar hasta la Puerta de Granada para entrar en el casco histórico por la que fuera una de las puertas de la vieja muralla. Si encaminamos nuestros pasos hacia la Plaza Vázquez de Molina nos toparemos con la primera de las grandes postales de la ciudad. Enmarcado entre palacios se yergue la Sacra Capilla del Salvador (Plaza Vázquez de Molina, sn; Tel: (+34) 609 27 99 05) obra maestra del renacimiento español que tiene la firma de Diego de Siloé. En el entorno de esta maravilla, que nada tiene que envidiar a las grandes obras del renacimiento italiano, se encuentran otras joyas como el Palacio del Marqués de Mancera (Calle María Soledad Torres Acosta, 1), el Palacio de Juan Vázquez de Molina (Plaza Vázquez de Molina, sn; Tel: (+34) 953 750 440) o el Palacio del Deán Ortega (Plaza Vázquez de Molina, sn; Tel: (+34) 953 750 345) hoy reconvertido en Parador Nacional de Turismo.

Capilla del Salvador, la joya renacentista de Úbeda.

Capilla del Salvador, la joya renacentista de Úbeda.

De resto queda caminar. Hay hitos que nosotros creemos imprescindibles como la ya mencionada Sinagoga del Agua o el Hospital de Santiago (Calle Obispo Cobos, 28; Tel: (+34) 953 75 08 42), antiguo hospital de pobres hoy sede de un activo centro cultural y que es otro de los muchos ejemplos de arquitectura renacentista de la ciudad (en Úbeda hay más de 40 edificios históricos). El Museo Arqueológico (Calle Cervantes, 6) y el Centro de Interpretación del Aceite (Calle Corredera de San Fernando, 32; Tel: (+34) 953 755 889) son, a parte de interesantes formas de conocer la historia del lugar y una de las industrias más importantes de la región, una oportunidad para ver por dentro ese patrimonio monumental: el primero se instaló en una casa mudéjar del siglo XIV y el segundo en un palacete del siglo XVII. Otro indispensable, para nosotros que somos amantes de la cultura tradicional, es la Alfarería Tito (Plaza del Ayuntamiento, 12; Tel: (+34) 953 751 302; E-mail: tito@alfareriatito.com), uno de los mejores talleres alfareros de España en los que se siguen creando piezas tradicionales que son verdaderos tesoros. Nosotros tenemos varias piezas.

Qué ver en Baeza

Baeza es una ciudad pequeña. Apenas cuenta con unos 16.000 habitantes (un poco menos de la mitad que Úbeda), pero también cuenta con una concentración de patrimonio imponente como las inusuales Iglesia de la Santa Cruz (Plaza de Santa Cruz, sn) y las ruinas de San Juan Bautista (Calle San Juan, sn), las iglesias románicas más meridionales de España y únicas en Andalucía. Todo lo que hay que ver en Baeza está concentrado en un radio de apenas doscientos metros de La Plaza del Popolo, el mejor lugar para empezar a explorar la ciudad y, también, el sitio en el que puedes empezar a disparar compulsivamente la cámara de fotos. El entorno urbano es precioso. La Fuente de los Leones, la Puerta de Jaén, el Arco de Villalar y la Antigua Carnicería nos adelantan lo que nos vamos a encontrar murallas adentro.

La Catedral de Baeza desde la Plaza de Santa María.

La Catedral de Baeza desde la Plaza de Santa María.

Las joyas de la corona son la Catedral de la Nativiad de Nuestra Señora (Plaza de Santa María, sn; Tel: (+34) 953 744 157), una amalgama de estilos que va del gótico al renacentista pasando por el mudéjar con restos de la antigua mezquita de ‘tiempos de moros’, como dicen por aquí y el Palacio de Jabalquinto (Calle Conde Romanones, 1; Tel: (+34) 953 742 775) una maravilla que combina una de las fachadas del gótico civil más imponentes de España con un interior renacentista espectacular. El palacio es ahora la sede de una universidad y puede visitarse sin problemas. Como sucede con Úbeda, ponerse a enumerar edificios, iglesias y museos sería una tarea ardua. Es mejor dejar eso al mapa e ir descubriendo a paso de tortuga fachadas, calles con casas blancas, plazas y torres (el Paseo de las Murallas es más que recomendable). Para mitómanos queda seguir los pasos del poeta Antonio Machado que vivió en la ciudad algunos años impartiendo clases en lo que hoy es el Instituto Santísima Trinidad; todavía se conserva el aula donde impartió clases en un edificio cinco veces centenario que antes fue seminario conciliar y sede de la primera Universidad de Baeza. En el número 10 de la calle Gaspar Becerra vivió el poeta, a dos pasos de la Plaza de la Constitución, donde hay un par de buenos bares con esas tapas de Jaén que nos vuelven loco.

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