Nadie atrás

La pandemia y el estado de alarma representan un antes y un después en nuestras vidas que nos marcarán para siempre. Son tiempos de una extraordinaria dureza que nos golpean a todos y todas, pero que se ceban con quienes ya venían en peor situación de antes. La COVID-19 ha obligado a los servicios sociales de todo el país a excavar a toda prisa nuevas trincheras en las que guarecer a tantas personas que necesitan cobijo.

En Santa Cruz de Tenerife, el Instituto Municipal de Atención Social (IMAS) ya venía desarrollando una ingente labor para paliar la desigualdad y vulnerabilidad entre nuestros vecinos. La enfermedad nos ha dado una sacudida inesperada y extrema, multiplicando las necesidades de quienes “iban tirando” y súbitamente se ven envueltos en una lucha por la supervivencia. Lo digo en toda su literalidad, en esta situación no caben figuras retóricas.

El equipo que compone el IMAS, me enorgullece señalarlo, está trabajando a destajo para implementar las medidas que nos permitirán no dejar a nadie atrás en esta crisis. El IMAS y las Unidades de Trabajo Social cuentan con una plantilla extraordinaria que se está dejando la piel y que son un pilar para esta ciudad. Siguiendo los principios que rigen la acción del gobierno municipal, con la alcaldesa al frente, estamos tomando medidas para llegar a cada uno de los vecinos y vecinas que lo necesiten.

En un mes hemos multiplicado el acceso a las tarjetas de alimentos, porque es un sistema efectivo a la hora de garantizar que los recursos llegan a quienes los necesitan y porque, al mismo tiempo, protege la dignidad de sus beneficiarios. De igual forma, se están entregando cestas con productos locales, frescos y naturales, para que la respuesta alimentaria cubra las necesidades nutricionales más básicas. Quienes hasta ahora han hecho uso del comedor social también tienen aseguradas tres comidas diarias a través de picnics, con lo que evitamos la aglomeración y los protegemos de posibles contactos.

La atención a las personas mayores es prioritaria porque muchas viven el confinamiento en soledad. Hemos puesto en marcha un servicio a domicilio de alimentación y medicinas para que con solo una llamada tengan acceso a lo que necesiten, además, el IMAS realiza un seguimiento diario a más de 800 mayores de Santa Cruz que están en una situación especialmente delicada, hablando con ellos por teléfono para comprobar su salud mental y servir de apoyo emocional.

Atender la emergencia del hoy no debe distraernos de ir planificando las emergencias del mañana, que las habrá, y muy duras. La salida a esta crisis sanitaria va a dejar consecuencias económicas y sociales como heridas que desde los servicios sociales tendremos que coser para que el tejido social no se rompa.

El Ayuntamiento de Santa Cruz no va a dejar de mirar a los ojos a sus vecinos y vecinas, y más aún a los que peor lo están pasando y corren el riesgo de convertir su situación en una losa crónica. A ésos los tenemos firmemente asidos de la mano, y desde los servicios sociales no pensamos soltarlos. Aquí no se va a quedar nadie atrás.

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16 de abril de 2020 - 13:01 h

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