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Lo más necesario, lo que no tiene nombre

Sin lugar a dudas estamos frente a la mayor y más importante lucha que muchos recordamos

Sin lugar a dudas estamos frente a la mayor y más importante lucha que muchos recordamos. No se trata de reivindicaciones en uno u otro ámbito, de luchas locales, de injusticias parciales, de frentes sectoriales... sino de una gran impugnación a los paradigmas de la regresión liberal y una creciente movilización en defensa del estado social y de derecho en España y también en Europa, de la que dicen es la cuna de civilización.

En primer lugar, es preciso anticipar que a Europa no se le atribuye esta calificación por razones de genética, ni tampoco vino del cielo un ente abstracto y le otorgo tal reconocimiento, sino que ha sido el resultado de una lucha político social centenaria donde muchos y muchas, por la igualdad, por la solidaridad, por la democracia... contra la explotación del hombre por el hombre, entregaron incluso su vida.

Esta consideración de Europa, en nada desmerece la significación de los movimientos revolucionarios y libertadores que se han desplegado por el conjunto de los continentes.

En segundo lugar, destacar la trascendencia del combate político social que se nos avecina. Lo que está en juego es el estado social y de derecho. El cual representa nada más y nada menos que la prevalencia del interés público frente al privado, los derechos y necesidades más básicas del ser humano, logros gigantescos en derechos democráticos, ciudadanos, laborales y de protección social... Es como el aire que exigimos trece veces por minuto.

No puede pasarse por alto, el cambio de significado del estado social y de derecho en el marco capitalista. Y es que, en efecto, ha dejado de ser para el mundo del capital un compromiso, no deseable pero tolerado, para antagonizarse, para transformarse en el objetivo a batir. En consecuencia, para nosotros representa un momento decisivo en el cambio hacia la sociedad sin clases.

La derecha y la falsa izquierda española y europea quieren acabar con todo, con la educación, con la sanidad, con la justicia, con los derechos y libertades... Estamos en tiempos de política en mayúsculas, tiempos en lo que dar la lucha política es una prioridad absoluta, tiempos de primera línea del frente, son estos momentos en los que la resistencia es, como diría Gabriel Celaya, lo más necesario: lo que no tiene nombre.

Son gritos en el cielo, y en la tierra, son actos. Esta batalla político social debe y tiene que ser el Stalingrado del capitalismo y de los liberales en Europa. Si no es así, no solo sufriremos una vida en régimen de pobreza y esclavitud, sino, lo que es más grave, hipotecaremos a las generaciones futuras.

En tercer lugar, en lo relativo a la importancia del momento histórico, cabe reflexionar que la oportunidad del momento no la fijamos nosotros, ni la derecha, ni surge de forma arbitraria, sino que viene dada por los tiempos de cambio urgente por la máxima agudización de las contradicciones y de los antagonismos, por una conciencia creciente que a ritmo vertiginoso esta protagonizando un cambio radical de hegemonía. Se hunden los altares del capitalismo y en su lugar va creciendo con gran esfuerzo nuevos códigos de progreso y democracia real.

Son estos tiempos de cambio los que crean a PODEMOS, y no PODEMOS el que crea este tiempo de cambio. Es la mecha que prendió. Si analizamos las cartas de navegación regionales y estatales nos encontramos con decenas de intentos por aglutinar a las fuerzas de la izquierda y del progreso en un gran frente amplio político y social, que por uno u otro motivo no consiguieron prender tal mecha.

Por último, es de vital relevancia destacar y justificar porque el vehículo que va a propiciar el cambio es PODEMOS y los frentes amplios político sociales que se están generando y reproduciendo por toda España. En primera instancia, porque tenemos la razón, porque defendemos lo más justo. No se reivindican banalidades, ni aspectos triviales, sino lo más primario que se puede exigir, el derecho a una vida digna. En segunda instancia, porque su objetivo no es integrarse en el sistema, sino cambiarlo.

Solo cabe ganar para poder cambiar un sistema capitalista que no tiene piedad con nadie. En este sistema, como decía Blas de Otero, Bien lo sabéis. Vendrán por ti, por ti, por mí, por todos. Y también por ti. Aquí no se salva ni dios.

En definitiva hay que reubicar a la política en el lugar que se merece, PODEMOS se propone que la política sea, como diría Miguel Hernández, como el árbol talado, que retoña: porque aun tiene la vida.

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