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Hantavirus Análisis

Anatomía de un despropósito: cómo Clavijo ha usado la crisis del hantavirus para crear alarma y esparcir bulos

Carlos Sosa

11 de mayo de 2026 22:29 h

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Todo se vino abajo la noche del sábado, a pocas horas de que entrara por la bocana del puerto de Granadilla el MV Hondius. Fernando Clavijo no pudo soportar el despliegue ministerial del Gobierno de Pedro Sánchez sobre aquella dársena: tres ministros, un secretario de Estado, la directora general de Protección Civil, el presidente de Puertos del Estado… Y él allí, como un convidado de piedra junto a su fiel Alfonso Cabello, viceconsejero de Presidencia y portavoz del Gobierno, la persona que llevó el peso de todas las negociaciones para recibir aquel barco en aguas canarias después de que fuera rechazado por las autoridades de Cabo Verde, y de que la Organización Mundial de la Salud, cuyo director general también estaba presente, pidiera a España que el archipiélago fuera el refugio.

Clavijo no pudo soportar ver a la prensa regional, nacional e internacional transmitiendo al mundo delante de sus propias narices y en su propia tierra, el resultado de una operación internacional en la que él y su Gobierno poco podían hacer por una razón muy primaria: ausencia de competencias. Así que, en cuanto tuvo la oportunidad de lanzar un mensaje al mundo, lo hizo: “No vamos a autorizar el fondeo de ese barco en el puerto de Granadilla”. 

La explicación que ofreció y que a día de hoy sigue ofreciendo su Gobierno es que los trabajos de desembarque de los pasajeros del Hondius no podían alargarse desde el domingo por la mañana hasta el lunes, como acababa de anunciar aquel sábado por la noche la ministra de Sanidad, y que, como mucho debía zarpar el mismo domingo por la tarde. Era imposible porque los complejos contactos diplomáticos con los países de los que son originarios los pasajeros y la tripulación obligaban a plegarse a la disponibilidad de medios aéreos de cada uno de ellos para enviarlos al aeropuerto Tenerife-Sur a recoger a sus nacionales.

Es la excusa que este mismo lunes explicó ante la prensa el portavoz de Clavijo, Alfonso Cabello, al término del Consejo de Gobierno de Canarias, en el que poco se pudo hablar de la polémica porque duró escasamente una hora. Tan poco debió hablarse o tan eficaz fue la consigna de no convertir la crisis sanitaria en una cuestión principal, que Cabello no hizo la menor mención a ella en la exposición de los acuerdos alcanzados en la reunión. Los periodistas pensaron que lo iba a hacer en el momento en el que anunció que iba a abordar un asunto “de actualidad”, pero lo que realmente hizo fue rescatar del catálogo de agravios con el Estado uno de los problemas que más ha agitado este Gobierno desde que se constituyó en 2023: la inmigración.

Por lo tanto, fueron los periodistas los que reclamaron a Alfonso Cabello explicaciones más convincentes que pudieran de algún modo aclarar la sucesión de despropósitos y sonadas meteduras de pata que ha protagonizado el Gobierno de Clavijo desde que comenzó esta crisis.

Más de tres reuniones diarias con el Estado

Gracias a las respuestas que ofreció, hemos podido saber que desde el martes 5 de mayo, cinco días antes de la llegada del crucero, comenzaron las reuniones de coordinación entre los dos gobiernos. En la inmensa mayoría de ellas participó Cabello personalmente, aunque el presidente Clavijo estaba constantemente informado –bien a través de llamadas telefónicas o bien a través de mensajes a su teléfono móvil– incluso durante su visita de aquellos días a Bruselas.

El portavoz gubernamental reconoció que no existe ningún informe científico ni médico elaborado por las autoridades sanitarias canarias que avalen alguna de las afirmaciones alarmistas, cuando no bulos, lanzados por el Gobierno canario y su presidente todos estos días: ni para exigir que el barco fondeara en vez de atracar en el muelle, ni la existencia de ratas u otros roedores en el barco, ni la capacidad natatoria que puedan presentar llegado el caso, lo que confirmaba ante la opinión pública que el proveedor de inteligencia artificial de Fernando Clavijo es la única fuente empleada para defender esa opinión ante la ministra de Sanidad en medio de una crisis de estas dimensiones.

Cabello reconoció este lunes ante la prensa que para preparar el dispositivo se celebraron “muchas reuniones, más de tres diarias desde el martes” entre el Gobierno canario y el Ministerio de Sanidad, a cuyo frente estaba el secretario de Estado, Javier Padilla. Que hubo “muchas coincidencias, pero también desacuerdos”. Afirmaciones estas que echan por tierra las continuas acusaciones de desprecio, de desaire, de ninguneo que han venido lanzando autoridades canarias, con Fernando Clavijo al frente, desde que se confirmó que el barco vendría a Canarias, más concretamente a Tenerife.

“Es que Clavijo no se conforma con ganar por 1-0, siempre quiere ganar por goleada”, expresó gráficamente a este periódico este lunes una persona que trabajó muchos meses codo con codo con él durante su primera presidencia autonómica (2015-2019). En vez de conformarse con el éxito político que suponía haber impuesto que el barco no atracara sino que fondeara en Granadilla, quiso doblegar al Estado y a la OMS con el tiempo que debía estar en aguas canarias. Quería otro triunfo. Y todo no se puede conseguir en una operación tan compleja.

No le importó nada en absoluto que aquel veto a la entrada del barco que lanzó el sábado por la noche no estuviera a su alcance, aunque él creía que sí. Creía que podía levantar el teléfono y ordenar al presidente de la Autoridad Portuaria de Santa Cruz de Tenerife, Pedro Suárez, que prohibiera la entrada del barco cuando unas horas después quisiera entrar en Granadilla. 

Pedro Suárez es un veterano político del Partido Popular de Canarias que ocupa ese puesto al frente de los puertos del Estado de la provincia de Santa Cruz de Tenerife gracias al pacto entre su partido y CC y al acuerdo entre las administraciones central y autonómicas, que permite a los gobiernos regionales proponer a los presidentes de las autoridades portuarias. Tienen mucha autonomía para nombramientos, contrataciones, operaciones comerciales… pero han de ceñirse a principios tan básicos como que los recintos que dirigen pertenecen al Estado y son de interés general del Estado, no del presidente autonómico de turno.

Por eso este lunes, cuando el portavoz del Gobierno canario fue preguntado por la existencia de algún informe jurídico que pudiera avalar aquella amenaza de Clavijo hacia el Hondius contestó que no. La misma respuesta que siguió a la pregunta de si el Ejecutivo prepara algún tipo de recurso ante la Administración de Justicia por invasión de competencias o desobediencia de aquella orden imposible. Nada.

Eso sí, el Gobierno canario sigue enrocado en su tesis de que tampoco la OMS le presentó jamás un informe que justificara que el barco tuviera que venir a Canarias necesariamente, ni que se garantizara de algún modo la seguridad para la población canaria, además de avanzar ahora un poco más en nuevas vías de agitación y alarmismo: a ver por qué a los pasajeros no se les ha hecho un test de antígenos antes de desembarcarlos. Ningún informe científico les avala, mientras que los expertos aplauden el protocolo de seguridad que se ha llevado a cabo en la operación, tanto a bordo del barco como en tierra y en los medios de transporte utilizados.

Rosa Dávila, de medio en medio lanzando bulos

Pero Clavijo no ha estado solo en esta estrategia de confrontación con el Estado, de difusión de bulos y alarmismo. Ha tenido la inestimable ayuda de la presidenta del Cabildo de Tenerife, Rosa Dávila, también de Coalición Canaria. Dávila, que ha incrementado un 62% su presupuesto de publicidad hasta los 6,5 millones, solo para la Presidencia de la Corporación, no para de conceder entrevistas en las que lanza continuamente afirmaciones sin fundamento para alarmar a la población y culpar al Gobierno de Pedro Sánchez de poner en peligro a la gente de Tenerife. 

Y si Fernando Clavijo se cubrió de gloria enviando a la ministra de Sanidad un texto generado por inteligencia artificial para defender la capacidad natatoria de las ratas, Dávila se ha dedicado a pontificar en periódicos, emisoras de radio y televisiones acerca de cómo funciona una PCR y a quién debe hacérsele. Por desgracia para ella, en algunos programas se ha tenido que tropezar con algún experto que la ha abochornado desmontando sus mentiras. Ocurrió este mismo lunes en Espejo Público, sin ir más lejos, cuando un inmunólogo, Alfredo Corell, desmontó una a una sus irresponsables afirmaciones. “La seguridad es máxima, se ha hecho un protocolo más allá de lo estrictamente necesario”, le dijo. Rosa Dávila no paraba de mirar a alguna persona que la acompañaba en el despacho presidencial desde el que entraba en directo en ese programa para que la sacara de inmediato del aprieto.

El portavoz del Gobierno canario tuvo que desautorizar públicamente a la presidenta del Cabildo de Tenerife este mismo lunes por su último exabrupto al proclamar que el Ejecutivo de las islas había roto sus relaciones con el del Estado.

Desgraciadamente para Clavijo, Rosa Dávila y todos los cargos públicos de CC que aún hoy continúan lanzando infundios, acusaciones y bulos, algunos de sus referentes políticos y religiosos los han colocado en el lugar de la historia que nunca quisieron ocupar. El papa León XIV ha agradecido públicamente “la acogida que caracteriza al pueblo de las Islas Canarias” por este caso concreto, y la presidenta de la Comisión Europea, Úrsula von der Leyen ha felicitado directamente al Gobierno español y a “todas las autoridades involucradas en el terreno” por el “rápido y eficiente” desembarco del crucero MV Hondius en el puerto de Granadilla de Tenerife.

A Clavijo solo le falta esperar que ocurra una desgracia, que aparezca alguna secuela de esta operación que le sirva para poder sostener públicamente que él tenía razón cuando quiso abortar la operación y mandar al crucero por donde había venido. Por eso ahora trata de instalarse, junto a su gobierno, en la prudencia. Pero sin abandonar la confrontación con el Estado. Por eso este mismo lunes ha reabierto la polémica de la inmigración alegando que la fuerte caída de llegadas de pateras y cayucos a Canarias se ha frenado y ha habido un pequeño repunte.

De momento, nadie habla en el Gobierno de un efecto llamada, pero sí de lo abandonada que está Canarias por España y Europa cuando de distribuir a menores migrantes no acompañados se trata. Lo malo es que quienes bloquean esa operación tienen nombres y apellidos y no ocupan cargos en el Gobierno de la nación sino en las autonomías gobernadas por el Partido Popular, el socio de Clavijo en Canarias.