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Tránsfugas con pedigrí

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La desintegración de Ciudadanos está provocando perversos efectos en la política española, y específicamente en la canaria. Y el más grave no tiene por qué ser necesariamente que muchos de sus votantes pasen a engrosar la bolsa de electores de Vox. Al fin y al cabo esos son mayoritariamente votantes del PP que van y vienen, y en las Islas hay unas particularidades que corrigen de alguna manera la tendencia nacional. Aunque parezca paradójico, incluso extravagante, la existencia de Coalición Canaria y de partidos localistas frena en algunas islas el crecimiento de la ultraderecha, pero ésa es otra historia. Porque, peor que el trasvase natural de votos es el efecto que está teniendo la debacle de Ciudadanos en la proliferación de tránsfugas, y lo que es peor, de tránsfugas que además de ejercer esa cualidad de manera olímpica, encima se permiten el lujo de pasarse el día otorgando diplomas de honradez y de ética política. El caso más llamativo quizás sea el de Vidina Espino, diputada regional tránsfuga, ahora ejerciendo de “colaboradora” de Coalición Canaria tras su patriótica marcha de Ciudadanos en lo que termina por afiliarse y traicionar abiertamente al electorado que la eligió precisamente para acabar con el régimen. Ella lo vendió así: me marcho de Ciudadanos porque ese partido “ha traicionado a Canarias”, dijo en el Parlamento con una solemnidad que dio hasta penita verla. Como cuando dijo que para “sentir qué supone el Régimen Económico y Fiscal tal vez sea necesario haber pasado algunas carencias” como la falta de agua corriente y verse obligado a “bañarse con palanganas”. 

Alfredo Gómez, el transparente

Todos los tránsfugas de Ciudadanos en Canarias se mueven alrededor del negocio. Del negocio que para ellos supone seguir pegados a la política como garrapatas. Vidina Espino, sin ir más lejos, tiene un grave problema de reinserción laboral porque perdió su puesto de trabajo en Antena 3 Televisión en mayo de 2018, a raíz de que Ciudadanos anunciara su fichaje como secretaria de comunicación del partido en Canarias. El motivo principal del despido fulminante de Espino fue que quería seguir ejerciendo de editora del informativo regional de la cadena, circunstancia que cuestionaría la objetividad e independencia del Noticias Canarias. Como no quiso dimitir como coordinadora del informativo, fue despedida sin pacto amistoso entre las partes. Tras su marcha, por cierto, el informativo recuperó el liderazgo de las audiencias de los informativos en Canarias. Ahí está también el caso de Evelyn Alonso, que pasó de cobrar 1.000 euros como asesora de Vidina Espino en el grupo parlamentario mixto a los más de 55.000 al año como concejala plenipotenciaria en el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife, puesto que consiguió apoyando una moción de censura que no solo devolvió el poder municipal a Coalición Canaria y al PP, sino que mandó a Ciudadanos, el partido que la incluyó en sus listas, a la  fría bancada de la oposición. Por suerte para Coalición Canaria, podrá prescindir de ella dentro de un año, que es exactamente lo que va a hacer porque, como es bien sabido, Roma no paga traidoras y Bermúdez está de ella hasta los mismísimos cachivaches. Ella insiste en que no es tránsfuga, qué le vamos a hacer, y que es una diligente concejala, qué le vamos a hacer también. 

Los negocios más transparentes del mundo

En el Ayuntamiento de La Laguna nos encontramos con otra joya del transfuguismo local. Se llama Alfredo Gómez, concejal por el mismo partido que las dos tránsfugas anteriormente citadas, ahora en el grupo de no adscritos tras su baja voluntaria de la formación por la que consiguió su acta, y por supuesto cercano al partido que atrae a toda esta fauna desgraciadamente en peligro de expansión, Coalición Canaria. Gómez fue nombrado por el actual alcalde, Luis Yeray Gutiérrez (PSOE), presidente de la comisión de transparencia del consistorio, cargo que ocupó apenas durante un año, por el que cobró un pastizal equivalente al de concejal del grupo de gobierno y durante el cuál no reunió ni una sola vez al órgano en cuestión. Lo destituyeron por gandul, pero Gómez ha sabido rentabilizar adecuadamente esa especie de valor reputacional convirtiéndose en azote del grupo de gobierno y en tonto útil (vamos a llamarlo ariete, para que no se ofenda mucho) del partido en el que busca desesperadamente encontrar echadero. Con una visión para los negocios políticos bastante decepcionante, Alfredo Gómez creyó un día que esa pátina de la transparencia que nunca ejerció le iba a proporcionar un modo de vida honrado y que el resto de los mortales no se iba a dar cuenta nunca de sus andanzas. Fue a raíz de que lo echaran de la comisión de transparencia y se quedara sin ingresos, allá por octubre de 2020, cuando decidió montar su propio despacho de abogados con su nombre y sus apellidos como razón social: Alfredo Gómez Álvarez, S.L.P. con 3.000 euros de capital social, según el Registro Mercantil. Demasiado transparente, debió pensar para sus adentros, porque tan solo tres meses después (en enero de 2021) cambió el nombre de la sociedad por el de Transparencia Jurídica Canarias, S.L.P. Lo que tampoco debió convencerle del todo para los negocios que se avecinaban, así que un mes más tarde, en febrero de 2021, ¡alehop!, Despacho Jurídico Loyalty, S.L.P. 

Dos contratos a dedo por la vía gomera

Cuando todavía el Registro Mercantil no había publicado esa nueva denominación, a Alfredo Gómez le cayó el primer contrato de la Administración autonómica por la vía de la Agrupación Socialista Gomera (ASG), el partido de Casimiro Curbelo que tan bien está sabiendo alimentar a Coalición Canaria por lo que pudiera o pudiese ocurrir en el futuro. Fue la empresa pública Viviendas Sociales e Infraestructuras de Canarias (Visocan), la que le encargó por 14.565 euros, IGIC incluido, una cosa llamada Servicio de Mejora de la Transparencia de la propia mercantil, contrato a ejecutar en tres meses. El acuerdo de adjudicación a Despacho Jurídico Loyalty tiene fecha 1 de febrero de 2021 cuando el cambio de denominación a esa nueva no se hizo efectivo hasta el 26 de ese mismo mes. Cosas de la transparencia. El segundo contrato le llegó a este afortunado transparente de la mano de la viceconsejera de Turismo, Teresa Berástegui, que también abandonó Ciudadanos cuando vio que el barco se iba a pique. Berástegui, que en el pasado no solo fue compañera de partido de Gómez sino también su pareja, le adjudicó otro contratito menor, en este caso de 16.020 euros, con impuestos incluidos, para que el hombre hiciera un estudio sobre la situación del alquiler vacacional. El contrato le cayó el 25 de marzo de 2021 y le dieron tres meses para terminar el informe. Ya lo hemos pedido por transparencia a ver qué tal le quedó.

Bermúdez, mascando en seco

Es el único dirigente de Coalición Canaria que mantiene el poder en una plaza importante, de esas que parecían indiscutibles para el partido, hasta que en 2019 se la arrebató un pacto entre el PSOE, Ciudadanos y Unidas Podemos. José Manuel Bermúdez, alcalde de Santa Cruz de Tenerife gracias al voto precisamente de una tránsfuga, no quiere seguir en ese puesto. Sabe que su tiempo al frente de ese ayuntamiento se ha agotado ya, que enderezar la deriva de la ciudad es un reto inabarcable: nunca Santa Cruz había estado tan sucia, tan caótica, y lo que es peor, jamás su vecindario se había sentido tan aburrido, tan poco ilusionado con su ciudad. Por eso Bermúdez quiere ser candidato al Cabildo en 2023. Se lo habían prometido, cree que se lo merece, que se lo deben. Pero ya se sabe que Coalición Canaria ahora mismo es una oficina de colocación con pocos destinos disponibles y la dirigencia de su propio partido se lo impide. Lo acaba de decir en público el secretario general, Francisco Linares, alcalde de La Orotava, con una expresión más que desafortunada: Coalición Canaria tiene “cuatro o cinco personas en el banquillo” para  asumir la candidatura a presidente del Cabildo de Tenerife. Y es verdad, en trance de banquillo está, por ejemplo, Carlos Alonso, quien fuera el último presidente coalicionero (ya saben que eso de nacionalista está en remojo), está investigado por el caso del famoso NAP en el que se embarcó el venado de Ricardo Melchior. Y es el candidato que no quiere que sea candidato al Cabildo el alcalde Bermúdez.

Las encuestas a un año vista

En Coalición Canaria no se creen las encuestas. Dicen que están demasiado cocinadas, que no es posible que el partido caiga como dicen los sondeos que está cayendo. Puede que esa dirigencia tenga razón, que la caída no sea la que reflejan ahora mismo los sondeos, que puedan recuperarse las expectativas y la confianza de la ciudadanía, a lo que desde luego no ayudan ni la escasez de iniciativas políticas ilusionantes, ni el ejercicio del poder entendido como lo ha entendido siempre este partido, ni las amenazantes causas penales que atenazan a dirigentes tan destacados como Fernando Clavijo, Pedro San Ginés, Ricardo Melchior o el ya mentado Carlos Alonso. Por no mencionar a José Manuel Bermúdez, cuya imputación ya se ha pedido en los juzgados de instrucción de Santa Cruz de Tenerife por su participación en el amaño que supuso la puesta en funcionamiento de la Casa de la Juventud en el famoso inmueble de Casa Siliuto, en plena campaña electoral de 2019. En Gran Canaria, CC intenta por todos los medios asomar la cabeza con fichajes de relumbrón que puedan arrepañar algún voto centrista (vamos a volver a dejar lo del nacionalismo para mejores oportunidades, que ya ni Mauricio se lo cree), fichajes como Vidina Espino, con la que no saben qué hacer, si presentarla al Parlamento para que solo salga ella y se quede en palanca el secretario general insular, Pablo Rodríguez, o a la alcaldía de Las Palmas de Gran Canaria, donde CC podría quedarse sencillamente sin un solo asiento en el pleno. O el fichaje de Juan Ruiz, el presidente del Club Voleibol Guaguas, el único de Ciudadanos que se marcha de Ciudadanos y devuelve su acta de consejero del Cabildo de Gran Canaria, institución a la que pretende presentarlo el partido, postergando a los que llevan años partiéndose la cara por un proyecto que camina inexorablemente -si un milagro no lo remedia- hacia la insignificancia política en la isla.

Efrain Medina, 6.000 euros de caché

A propósito de José Manuel Bermúdez. Su grupo de gobierno ha vuelto sin recato a las andadas anteriores al cataclismo que supuso la pérdida temporal del poder, ya saben, aquello del bocata de mortadela en los mítines pagados por empresarios amigos; los concursos extravagantes, el celo y los excesos con el Carnaval y otras celebraciones populares y oportunistas, o la contratación digital y directa de amiguetes. En esta última modalidad podría encuadrarse la contratación del espectáculo Mucho + Amor a la empresa productora Efecto Sound, del inquieto empresario Javier Marichal. El show corre a cargo de una nutrida y experimentada banda a cuyo frente aparece como cantante solista el político de Coalición Canaria Efrain Medina, quien fuera hasta 2019 vicepresidente segundo del Cabildo de Tenerife, donde actualmente ocupa plaza de consejero en la oposición. El contrato por el que Efrain Medina cantará boleros y otras piezas de música con profundo sabor latinoamericano, fruto de su amor por Venezuela, donde fue emigrante, lo pagará el Organismo Autónomo de Cultura (OAC) del Ayuntamiento de Santa Cruz por el módico precio de 6.000 euros más IGIC. Nada se dice en el contrato acerca de que la empresa pudiera ir a taquilla, es decir a riesgo y ventura, haciéndose con la recaudación y abonando los gastos del teatro. Los riesgos, por el contrario, los asume el OAC, con lo que el público que asista al espectáculo habrá pagado dos veces por el concierto: con la entrada (entre 13 y 17 euros, según ubicación) y con sus impuestos. No está mal. Desde su regreso de Venezuela, Efrain Medina no ha abandonado la actividad pública, primero como concejal en Candelaria, luego como director general de Acción Exterior y Cooperación o como viceconsejero de Emigración en el Gobierno de Canarias, y los últimos mandatos, en el Cabildo de Tenerife, siempre con CC. Dios lo adornó sin duda con la bonhomía y con las cualidades para mantenerse en las instituciones por largo tiempo, pero a la vista y escucha de los vídeos que circulan de sus actuaciones, no fue tan generoso con él en el terreno de la armonía. Ya tendrán ocasión de ratificarlo o desmentirlo las personas que asistan este sábado a su actuación.

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Rectificación solicitada por Evelyn Alonso

“Evelyn Alonso no es tránsfuga, ni tampoco tránsfuga con pedigrí porque no ha sido expulsada del partido político Ciudadanos. No ha abandonado, no ha traicionado al partido de Ciudadanos. Evelyn Alonso no es una concejala tránsfuga. Evelyn Alonso no lleva a gala su transfuguismo porque Evelyn Alonso no es tránsfuga”.

La desintegración de Ciudadanos está provocando perversos efectos en la política española, y específicamente en la canaria. Y el más grave no tiene por qué ser necesariamente que muchos de sus votantes pasen a engrosar la bolsa de electores de Vox. Al fin y al cabo esos son mayoritariamente votantes del PP que van y vienen, y en las Islas hay unas particularidades que corrigen de alguna manera la tendencia nacional. Aunque parezca paradójico, incluso extravagante, la existencia de Coalición Canaria y de partidos localistas frena en algunas islas el crecimiento de la ultraderecha, pero ésa es otra historia. Porque, peor que el trasvase natural de votos es el efecto que está teniendo la debacle de Ciudadanos en la proliferación de tránsfugas, y lo que es peor, de tránsfugas que además de ejercer esa cualidad de manera olímpica, encima se permiten el lujo de pasarse el día otorgando diplomas de honradez y de ética política. El caso más llamativo quizás sea el de Vidina Espino, diputada regional tránsfuga, ahora ejerciendo de “colaboradora” de Coalición Canaria tras su patriótica marcha de Ciudadanos en lo que termina por afiliarse y traicionar abiertamente al electorado que la eligió precisamente para acabar con el régimen. Ella lo vendió así: me marcho de Ciudadanos porque ese partido “ha traicionado a Canarias”, dijo en el Parlamento con una solemnidad que dio hasta penita verla. Como cuando dijo que para “sentir qué supone el Régimen Económico y Fiscal tal vez sea necesario haber pasado algunas carencias” como la falta de agua corriente y verse obligado a “bañarse con palanganas”. 

Alfredo Gómez, el transparente