El ciclo 'Malditas guerras' proyectará un documental sobre la vida de Manolo Millares dirigido por su sobrino Juan

Gara Santana

Las Palmas de Gran Canaria —
4 de febrero de 2026 15:43 h

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Este jueves 5 de febrero a las 19.00 horas en el Centro de Cultura Audiovisual de Gran Canaria, el ciclo de proyecciones Malditas Guerras, comisariado por Javier Tolentino y producido por Ayoze O’Shanahan, fija una nueva cita con la proyección del documental Cuadernos de contabilidad de Manolo Millares (2005), dirigido por su sobrino, Juan Millares, que estará presente tras la proyección para dialogar con el público sobre este trabajo que homenajea la memoria familiar del uno de los artistas canarios más proyección internacional. En el año en que se cumplen 100 años del nacimiento del pintor, y ahora que la isla que le vio nacer prepara actividades en sus centros culturales para homenajearle, es importante recordar como marcó su producción artística ser contemporáneo a los desastres de las malditas guerras.

El documental, de 100 minutos de duración, parte de los cuadernos de infancia y juventud en los que Manolo Millares dejó escritas sus memorias personales. A través de la lectura de su hija Eva, los testimonios de sus hermanos y la voz de Elvireta Escobio, el documental reconstruye las vivencias de una familia profundamente marcada por los acontecimientos históricos del siglo XX: la Segunda República, la Guerra Civil Española y la posguerra, narradas desde las Islas Canarias.

“Al principio me sorprendió que Tolentino me llamara para proyectar la película”, cuenta Millares a este periódico, “precisamente en este ciclo, porque no trata de la guerra como tema principal, sino que es, sobre todo, una crónica familiar: una parte importante de la película que transcurre en la Guerra Civil y cómo influyó en la vida de esta familia. Por ese lado, entiendo que encaja perfectamente en el ciclo”, explica.

El director subraya que el modo en que la obra de su tío refleja esa huella emocional que dejó la posguerra, incluso en un territorio alejado del frente como fue Canarias, pero cuyos ecos de dolor han dejado heridas mal cicatrizadas.

“La obra de Manolo Millares tiene un dramatismo que procede de las consecuencias de la guerra. En Canarias no hubo el mismo horror que en la Península, pero sí represión. La familia fue deportada a Lanzarote, castigada, y todo eso marcó su vida y, por supuesto, la del propio Manolo Millares a través de su pintura”, sostiene.

Para Javier Tolentino, comisario del ciclo, lo que distingue esta película documental es “la humildad y la poesía de su atmósfera, la delicadeza de sus planos y la sensibilidad con la que toca la memoria familiar sin caer en el elogio fácil”. Destaca también la “naturalidad y cercanía” con las que Millares articula una mirada “melancólica y profundamente humana” sobre la posguerra canaria.

El cineasta, autor de otras obras como El pabellón alemán (2009), nominada al Premio Goya al Mejor Cortometraje Documental, reflexiona además sobre la relevancia de que proyecciones como esta se celebren en espacios comunitarios: “El cine está viviendo una crisis muy importante. Cada vez hay más pantallas privadas, y se están cerrando salas. Es fundamental recuperar el carácter público de las proyecciones, reunirnos para ver cine y hablar después de él. Si además se hace en barrios o asociaciones, se facilita el coloquio y la reflexión colectiva, y eso me parece clave”.

La proyección, cien años después del nacimiento de su protagonista, invita a una nueva conversación, aunque eterna, a redescubrir una obra que, dos décadas después de su estreno, mantiene intacta su vigencia y la importancia de la memoria, con artista que se dejaron la vida o la paz mental en dejar un testimonio para el futuro.