Envío
Para los que están hartos de tanta conmemoración de la escritora Jane Austen. Ya escribió Borges que la mejor forma de empezar una biblioteca es sin la presencia de libros de esta autora.
Para las que se temen lo que se nos viene encima con el aniversario de la muerte del escritor argentino, repleto de lugares comunes, filias y fobias, y pocas reflexiones sentadas sobre la lectura de sus libros.
Para los que están hartos de las estupideces de un tal Pérez Reverte. Y de las soflamas tristes en apariencia, con demasiada mercadotecnia en general y poca literatura en particular, del tal Uclés. La guerra de España tuvo perdedores y vencedores, y perdedoras y vencedoras, sobre todo, como cualquier nefasta contienda.
Para los que no soportan más apología del morbo en televisiones, radios y periódicos: nadie se salva.
Para los que reivindican la asepsia informativa y la fiesta de opinión, con toques de rock&roll, Luis Eduardo Aute, Serrat y, cómo no, Ana Belén.
Para los que siguen disfrutando con El apartamento de Wilder, aunque la hayan visto cien veces, antes de cualquier largometraje actual, y muy largo, hundido en las catacumbas de la depresión, el sufrimiento, la penuria humana y el fango. Se puede decir mucho con humor, con umore, con ironía y con distancia escéptica.
Para los que no esperan nada de los fastos que se preparan para celebrar el centenario de la generación del 27, ¿qué fue eso? Y para las que temen que van a salir malparadas, como siempre.
Para los que saben que Mujercitas no es un manifiesto feminista pero tampoco una apología machista. Qué bien la Taylor.
Para los que siempre han detestado la violencia, y su manifestación más asquerosa, la guerra. Para las que la sufren a diario y solo reciben póstumos minutos de silencio.
Para los Hijos y las Hijas, que empiezan a preguntarse para qué, aunque saben que habrá un mañana a pesar de, porque, como escribió Nietzsche, todo lo decisivo surge a pesar de.
Para los que creen que la exaltación deportiva generalizada repercute en las mentes y se traduce en insólitos espasmos de estupidez que justifican cualquier tontería por tonta que sea. Para ellas que lo saben muy bien aunque busquen su complicidad con una falsa exaltación del deporte femenino a todas horas.
Para los que luchan por la igualdad y la justicia social sin pedir nada a cambio. Para las que sobreviven a la intemperie empujando más en esa lucha que cualquiera.
Para todas y todos, desde la punta extrema del noroeste peninsular, un abrazo fraternal, un verso atinado de recambio, y una bella película.
(P.S.: esto es el remedo de un anuncio argentino de Coca-cola, aunque no se lo crean.)
Sobre este blog
Espacio de opinión de Canarias Ahora
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