Demócratas y un republicano acuerdan rechazar el envío de más tropas a Irak

El texto de la resolución, que no es vinculante, señala que el compromiso de Estados Unidos en Irak “sólo se puede mantener” con el apoyo de los estadounidenses y del Congreso. Los congresistas que la han preparado solicitan además un mayor compromiso de otros países de la región para reconducir el conflicto y para asegurar la estabilización y la reconstrucción del país.

El senador republicano de Nebraska, Chuck Hagel, se ha sumado a los demócratas que respaldan esta iniciativa porque, según explicó en rueda de prensa, “haré todo lo que pueda para frenar” la política que el presidente anunció el pasado 10 de enero. Bush anunció entonces, en un discurso dirigido a la nación, el envío de 21.500 soldados adicionales a Irak para hacer frente a la creciente ola de violencia confesional en ese país.

En opinión de Hagel, se trata de una propuesta “peligrosamente irresponsable” que no servirá para solucionar un conflicto que ha costado la vida de más de 3.000 soldados estadounidenses desde que comenzó en marzo de 2003. Además de Hagel, uno de los más críticos con la guerra en Irak desde el principio, la senadora republicana Olympia Snowe, también podría sumarse a los demócratas en esta iniciativa, una opción que ella misma reconoció estar sopesando.

El presidente del Comité de Fuerzas Armadas del Senado y uno de los autores de la resolución, Carl Levin, explicó que el texto recoge el rechazo a una mayor implicación militar en el conflicto y propone que las tropas de EEUU pasen del combate a otro tipo de misiones, centradas en el entrenamiento u operaciones antiterroristas. Bush y los miembros de su gabinete han hecho varios llamamientos a la oposición y a los republicanos, que han reaccionado con escepticismo ante los nuevos planes de la administración en Irak, para que no intenten obstaculizar la que consideran que puede ser la estrategia del éxito en el país árabe.

No obstante, la Casa Blanca dejó claro este miércoles que, con o sin resolución del Congreso, el presidente tiene la intención de seguir adelante y poner en marcha su plan. “El presidente tiene obligaciones como comandante en jefe” y “las ejecutará”, aseguró el portavoz de la Casa Blanca, Tony Snow.

Según él, habría que preguntarse el mensaje que enviaría el Congreso aprobando una resolución en contra de las propuestas del presidente y cuál es la alternativa que ofrecen los congresistas que las rechazan. “Si alguien sabe una mejor manera de lograr los objetivos que todos queremos conseguir, entonces queremos escucharle”, añadió el portavoz.

Snow recordó que el presidente dejó muy claro que no optaría por un aumento de tropas si no creyese que “llevaría al éxito o crearía las condiciones para el éxito” y que es una iniciativa pensada en interés de toda la nación. El portavoz recordó que otra cuestión que el presidente subrayó es que, sea cual sea la estrategia a seguir, hay que apoyar a las tropas y “la pregunta que debería hacerse quien respalde esa resolución es cómo apoya eso a las tropas”.

Dos soldados mueren en combate

Por otra parte, una trabajadora de una organización no gubernamental estadounidense y cuatro guardias de seguridad murieron en una emboscada perpetrada por un grupo de hombres armados contra el convoy en el que viajaban en el oeste de Bagdad, según fuentes del Partido Islámico Suní.

Amar Wayi, miembro de la agrupación suní, explicó que el ataque se produjo cuando un grupo de trabajadores de la ONG Instituto Democrático Nacional salían de la sede del Partido Islámico Suní, en el barrio occidental de Yarmuk, en la capital iraquí. Wayi agregó que habían avisado a la sede del instituto para que no se desplazaran hasta el edificio que alberga el partido ya que la zona de Yarmuk no es segura y es testigo de habituales acciones de la insurgencia.

Sin embargo, relató que la delegación insistió en acercarse a la sede de la agrupación y que habían encargado su protección a una agencia de seguridad. El responsable de la fuerza política mostró su pesar por la muerte de la trabajadora estadounidense, que presidía la delegación, y aseguró que siempre había estado en contra de las políticas del presidente estadounidense George W. Bush.

Por otro lado, el Ejército estadounidense anunció este miércoles la muerte de dos de sus soldados en “operaciones de combate” en la provincia de Al Anbar, en el oeste de Irak. Según un comunicado del mando militar de EEUU, un soldado perdió la vida a consecuencia de las heridas sufridas en una “acción hostil” mientras participaba en una operación en Al Anbar, considerada feudo de la insurgencia árabe suní.

El otro uniformado falleció el lunes en la misma provincia, añade el texto sin ofrecer más detalles. Con estas nuevas muertes aumentan a 3.020 los soldados norteamericanos que han perecido en Irak desde la invasión del país en marzo de 2003 por tropas internacionales lideradas por EEUU.

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