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París en la cumbre

Preparatoria de cumbre del clima en París /EFE

Este 30 de noviembre comenzó en París una nueva Cumbre del Clima con el calentamiento de la Tierra como asunto central. Acudirán al menos 35.000 personas: 10.000 representantes de 196 países, incluidos varios jefes de Estado y de Gobierno; 20.000 observadores de organismos internacionales como el Banco Mundial; y 5.000 periodistas. Desde que en Ginebra se reconociera que el cambio climático es una amenaza real para la vida en la Tierra hasta este encuentro de París han pasado 35 años en los que se incluye la década que tardó en asentarse la idea de que solo con actuaciones decididas y fuertes puede detenerse el efecto invernadero y hacer manejable el calentamiento y el cambio climático mediante la reducción de la emisión de los seis GEI (Gases de Efecto Invernadero). De por medio queda también la Cumbre de la Tierra de Río de Janeiro que tuvo lugar en 1992.

En Río se dieron cita más de cien jefes de Estado y de Gobierno y los compromisos adquiridos pusieron en el mapa del futuro político y económico del mundo entero la imperiosa necesidad de preservar, conservar y regenerar el único soporte que tiene la vida sobre el planeta. Allí se suscribió la Agenda 21, un programa de “desarrollo sostenible”, concepto llamado a popularizarse. La Agenda puso el acento en la lucha contra el cambio climático, la protección de la biodiversidad y la urgencia de acabar con la emisión de sustancias tóxicas; de reducirlas al menos. En Río se reconoció la íntima relación entre ecología y desarrollo económico que ha sido y es uno de los tantos caballos de batalla pues del lado empresarial, el que suelen amparar los políticos, tienden a no hacer concesiones a ecologistas y ecólogos y con demasiada frecuencia ni siquiera accede al diálogo, actitud que enerva a los defensores del medio ambiente por cuanto las más de las veces presentan la depredación desarrollista y la especulación como generadoras de riqueza. Lo que ocurre en las islas, donde tratan de eliminar la moratoria turística, es paradigmático: los empresarios presionan a un Gobierno canario ya de por sí tan receptivo a las demandas del dinero que pocos creen que cuando abra la mano, cosa que hará seguramente después de las elecciones, se ocupe de evitar darle barra libre a los depredadores. Se ha ganado a pulso la desconfianza.

Y de la calentura local regreso al calentamiento global. En 1997 se acordó en Kyoto el protocolo para reducir en un 5,2% respecto al nivel de 1990 las emisiones de los seis GEI (Gases de Efecto Invernadero). Se estableció que las actuaciones se desarrollarían durante el periodo 2008-2012. Como es sabido, no se ha avanzado gran cosa: sigue la emisión de gases, continúa el calentamiento y hay quienes proponen ya dejar los hidrocarburos aún sin extraer donde están y olvidarlos. Pero lo cierto es que siguen las emisiones de gases y continúa el calentamiento.

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Europa, tocada del ala

Atentados en Paris, policía por el Museo Louvre /EFE

¿Ataque terrorista a París o ataque terrorista en París? Las dos preposiciones son importantes: si la primera, a, circunscribe la barbarie a la capital francesa, la segunda, en,  sugiere que esta vez le tocó a los parisinos (volvió a tocarles, mejor, tras lo de Charlie Hebdo); como tocara, en su momento, a Madrid y Londres. Aunque haya sido más intensa y extensa la reacción mundial a lo de París debido, quizá, a la  reiteración de las matanzas en corto tiempo y a que Francia es la cuna del laicismo que tan poco gusta a los teócratas radicales. Y sobre todo a la constatación de que la violencia yihadista no es irracional, como acaban de señalar la fiscal Dolores Delgado y el juez Baltasar Garzón: los atentados del 13N respondían a cuidadosos planes ejecutados por gente entrenada que contaba con apoyos logísticos y notables recursos. La fábula cuasi romántica del “lobo solitario” cae ante la evidencia de que son acciones  necesitadas de contactos y ayudas dirigidas a grandes aglomeraciones (encuentros deportivos a estadio repleto, rincones ciudadanos muy frecuentados, etcétera) para conseguir el mayor número de víctimas indefensas: la indefensión es, así, un “valor” añadido pues hace que nadie se sienta seguro en ningún sitio. Confío en que las operaciones policiales y el valor cívico demostrado por los franceses, que han vuelto a frecuentar las terrazas una vez recuperados del susto inicial, haya contrariado a los yihadistas.   

Los relatos de sobrevivientes y de testigos del ataque indican la frialdad con que los yihadistas se movían. Denotaban la seguridad de quienes han sido entrenados, está clara la coordinación con otros equipos y disponían de medios suficientes (dinero, armas, explosivos, vehículos, etcétera) llegados por rutas diversas para que los servicios de inteligencia no se olieran la tostada: una siniestra y eficiente organización.   

Así las cosas, se impone la pregunta de quienes están detrás y encima de los que se echan a la calle a matar o morir o a ambas cosas. Lo que apunta a la controversia acerca de los orígenes y fines del terrorismo yihadista. Son numerosas las tesis que tratan de explicar el fenómeno y que parecen contrapuestas aunque, en realidad, resultan compatibles e incluso complementarias. No existe una única razón para que una persona decida poner bombas o tirotear terrazas y restaurantes y se muestre dispuesto a inmolarse. Diría, de todos modos, que inquieta menos la existencia de estas personas que la de quienes están detrás y por encima de ellas manejando los hilos; las que conciben los atentados, buscan o aportan medios humanos y materiales, fijan los objetivos concretos de cada acción y activan por último a los ejecutores.

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Entre mediocres anda el juego

Antonio Baños i Artur Mas parlen a les escales del Parlament

Lo del Parlamento catalán ya aburre a las ovejas. Es tremendo decir esto del proceso de desconexión que se inició con la resolución del propio Parlamento, la que el Tribunal Constitucional desactivó a instancias del Gobierno. Pero es lo que hay. Mas fracasó en su segundo intento de investidura en el que llegó a ofrecer a la CUP, que lo mantienen bloqueado, tres vicepresidencias ejecutivas. Su presidencia sería, prometió, provisional, de diez meses de duración con el compromiso de que, transcurrido ese plazo, sometería a votación su permanencia o el abandono de la presidencia. Pero ni por esas.

Es una situación rara la catalana. Mas y sus socios, como saben, no consiguieron votos suficientes y tuvieron que pactar con la CUP, que si bien accedió a votar presidenta del Parlamento a Carme Forcadell, se cerró en banda negándose, ya en dos ocasiones, a que Artur Mas vuelva a presidir la Generalitat; a pesar de las ofertas del honorable provisional con todo el sabor de un intento de comprar voluntades lo que, la verdad, no es de esas cosas ahora mismo bien vistas en la política catalana marcada por el escándalo del clan Pujol que afecta a Mas le guste o no. Es difícil de creer que nada sabía de los manejos de su padrino. Mas se ha convertido en un personaje lamentable y puede entenderse que luche por conseguir la presidencia a que aspira pero no a cualquier precio. Es patético verle ahora esforzarse en convencer a la CUP que es, al fin y al cabo, su aliada parlamentaria para que lo voten. No lo ha conseguido en dos ocasiones y ahora comienza ya a correr el plazo, que se cierra el 10 de enero, para que Mas pacte con la CUP o Mas se quite de en medio. Si no ocurre una cosa ni la otra, habrá nuevas elecciones a celebrar, seguramente, en marzo. El caso es que sin presidente ni Gobierno no es posible ejecutar la resolución parlamentaria del otro día, la que ha parado en seco de momento el Tribunal Constitucional; al que, siguen asegurando los independentistas que no obedecerán, cosa que les ha valido no pocas críticas. Y no por el hecho de la insensatez de bloquear la formación de Gobierno en claro perjuicio de los ciudadanos sino por el absurdo de reprocharle a unos independentistas declarados que acaten las leyes del Estado del que quieren irse.

Nadie se atreve a predecir, a imaginar siquiera, cómo acabará este asunto. No parece que los independentistas estén por aflojar un punto, aunque todo puede suceder y no creo que Rajoy esté por ceder. Lo máximo que podría conceder es un Estatuto como Dios manda, lo que es impensable en él ya que va asimilado a una reforma constitucional que tampoco quiere. Puede permitirse Rajoy aguantar el tipo hasta que las ranas críen pelo, pues ha conseguido el respaldo del PSOE y de Ciudadanos, aunque no el del Podemos. El compromiso de los participantes en el acuerdo de no utilizar el conflicto como arma electoral favorece a Rajoy que se libra de críticas por la forma en que ha llevado un asunto de tamaña trascendencia. Rajoy dice y repite que no quiere tomar medidas más rigurosas que las adoptadas hasta ahora, pero advierte que si le obligan llegará adonde sea. La amenaza es tan evidente como la disposición de los secesionistas a resistir. Da la impresión de que está cerradas todas las vías de entendimiento. Aunque no pueda descartarse que se eche para atrás Rajoy, lo cierto es que su actitud apunta a no hacer concesiones, lo que muy bien pudo ahorrarse pues los partidarios de la secesión son contrarios a la autonomía, incluso al federalismo y consideran que ya es tarde para retomar el referéndum negado en su día. ¿Para qué ofrecerles lo que ya no quieren?

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Mundo real, mundo pepero

Mitin de Mariano Rajoy /EFE

Los gobernantes se esmeran en ocultar la realidad, lo que da lugar a la existencia de dos mundos: el real en el que vivimos y que casi no podemos ver porque un aparato público nos lo oculta con su discurso político mendaz; y un mundo oficial transmitido incansablemente por los voceros del Poder y los medios de comunicación. La relación entre estos dos mundos debe afrontarse, en el análisis social y en la elaboración de una teoría política, lejos de valoraciones morales; como se hace en Zoología donde no cabe condenar al lobo cruel y llorar al cordero inocente: debe entenderse que cada uno cumple su función y el que nace carnívoro no es sanguinario como tampoco es bondadoso el herbívoro. Cada uno desarrolla el papel que le ha tocado y la patraña que desvirtúa la realidad la inventó, ya ven ustedes, el hombre, conocido devorador de corderos con lo que ya me contarán.

Desde esta óptica exenta de valoraciones morales, puramente "zoológica", se explica que los gobernantes manipulen y hasta engañen en su beneficio a los gobernados. No lo pueden evitar: si hacemos abstracción de los valores morales y éticos, nos encontramos con que mandan sujetos tan inclinados instintivamente al engaño como el lobo a calzar por el cordero. Menos explicable es que los gobernados se dejen engañar tan fácilmente, aunque es verdad que el Poder dispone del gran instrumento de la ideología impuesta que invita al gobernado a la resignación; y eso desde los tiempos en que se le decía que el destino estaba determinado por Dios y se consolaba a los desfavorecidos con la recompensa en la otra vida, a los tiempos de hoy cuando se recurre a dichos realistas tipo “las cosas son como son” seguido de la recomendación de "aceptarlas como vienen".

Esta visión "zoológica" es de Alejandro Nieto, a quien me propongo fusilar aquí, con alguna apostilla para que no se diga. Nieto fue catedrático de Derecho Administrativo en La Laguna a caballo de la década de los 60 y los 70 del siglo pasado y hoy es emérito de la Matritense. Ocupó un tiempo la presidencia del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y en 1997 ganó el Premio Nacional de Ensayo: no en vano cuenta con una treintena de libros e infinidad de trabajos y de artículos de su especialidad. En lo que toca a Canarias, dirigió los siete volúmenes de Estudios de Derecho Administrativo Especial Canario y firmó el prólogo de Los Cabildos Insulares de Canarias, de Joaquín Valle Benítez, editado en 1970 por el Seminario de Derecho Administrativo lagunero del que fuera responsable. Ni qué decir tiene que la clase política canaria nunca ha dado, salvo alguna excepción, muestras de conocer estas aportaciones. En realidad, no interesaban que la subordinación a las cúpulas partidistas estatales aconsejaba no incomodar en Madrid con boberías de especialidades isleñas. Luego vino el nacionalismo de CC, "el más español de todos los nacionalismos” como dijera Hermoso, y todo quedó enterrado pues su objetivo político era vender los votos parlamentarios canarios.

Pero no es la labor en las islas de Nieto la que interesa aquí. Recurro a él cansado de las mentiras de Rajoy y del PP respecto a la salida de la crisis y la recuperación económica. Quienes ven las cosas de otro modo son acusados de alinearse con la extrema izquierda y los antisistema, atributos que los peperos distribuyen generosamente ahora que el dichete de “comunista” ya no impresiona. Y favorece la política pepera de ocultación de la realidad que para la gente común se vive mejor ignorándola, desconociendo las desigualdades, las injusticias y las crueldades; y dando por buenas las mentiras… hasta que sobreviene, diría yo, una crisis como la que vivimos que pone de relieve las mentiras que no por eso, entiéndanme, pierden su capacidad inhibitoria.

El conocimiento de la realidad, está visto, produce inquietud. Es preferible el discurso oficial tranquilizador, el que nos coloca ante la realidad virtual de que vivimos en una democracia consolidada, garantía de que disfrutamos un Estado de Derecho regido por los principios de libertad, igualdad y legalidad. En este estado de cosas indica Nieto que quienes peor lo tienen son quienes por oficio y experiencia conocen la realidad, pero por comodidad, conveniencia o cobardía no la reconocen en público, lo que les hace vivir en una dolorosa esquizofrenia.

Los intereses privados vencen a los públicos

Nieto señala que el Estado español reconoce, de forma expresa, una serie de intereses que incorporó a su discurso oficial; pero silencia o no insiste en otros que también atiende: los personales del rey, de las autoridades y funcionarios, de los partidos y sus militantes, de la clase política en general y de las clases dominantes. No interesa insistir en ellos. En este segundo apartado habría que discriminar los que sean intereses públicos legítimos de los personales privados ilegítimos que deberían denunciarse. Lo que no resulta tan sencillo porque detrás del escenario estatal y sus claroscuros existe un espacio más amplio y opaco en el que actúan intereses concretos de instituciones y grupos que, aun siendo ajenos al Estado, son asumidos por los gestores estatales, bien sea porque ellos mismos se benefician individualmente, bien a título de contraprestación por algún servicio. Lo que da lugar a unas interrelaciones tan intensas que convierten a esos grupos e instituciones en los verdaderos dueños del poder. Situación favorable a las doctrinas como la hoy dominante del Estado regulador, diferenciado del Industrial y del de Bienestar anteriores por cuanto abrió la posibilidad no de interdependencia sino de una auténtica interacción entre lo público y lo privado. Así, en el Estado regulador lo originariamente “privado” se ha infiltrado rápidamente en el tejido de lo público, primero para controlar los entes reguladores y convertirlos en sus servidores, riesgo anticipado en su día por John Kenneth Galbraith; luego, a medida que profundizaba y se extendía hasta hacerse general, el proceso de infiltración generó un híbrido inextricable y proclive a toda clase de desviaciones y desgobiernos bajo los que vivimos.

La misma ideología que patrocina al Estado regulador pretende “adelgazar” a las nociones estatales precedentes –el Estado Industrial y el de Bienestar en trance de desaparecer- para eliminar cualquier injerencia pública que impida a las economías (privadas, por supuesto) desarrollar sus actividades. Sin reparar, para qué, en la contradicción de que en los últimos treinta años los Poderes públicos que ya controla han doblado los efectivos de personal y multiplicado sus recursos presupuestarios. Las desigualdades sangrantes y los costes desproporcionados están ahí y el resultado final, al decir de Nieto, "no ha sido una Estado grande sino hinchado, sin fibra, débil, manejado por poderosos que lo manejan a su gusto y se aprovechan de él como de un botín”. Que de botín se trata, añadiría yo a la vista del tremendo saqueo sufrido por las arcas públicas.

Asegura Nieto que descubrir todos estos hechos no es fácil dado que “han sido cubiertos por una espesa costra de ideologías refinadas, maniobras políticas cínicas y vapores de intelectuales ilusos y también de los de a tanto la línea”. Y añade que llamó “desgobierno de lo público” a lo que encontró debajo de esa costra.

Comienza en este punto nuestro autor diferenciando el desgobierno del mal gobierno y de la mala administración. “Mal gobierno” sería el establecimiento o fijación de unas políticas públicas erróneas y “mala administración” su gestión o realización desacertada. El desgobierno, en cambio, lleva consigo la nota de intencionalidad no la mera ignorancia o incapacidad que se observa en el mal gobierno o la mala administración. Se desprecia la idea de que las políticas públicas tienen el objetivo esencial del desarrollo económico y cultural de los pueblos; o sea, el desgobierno desvía al Estado de sus fines de tal manera que, en lugar de servir a los intereses públicos, atiende a otros distintos, ordinariamente los de quienes ocupan el Poder político; aunque sea respetado formalmente, con mayor o menor habilidad, los principios de la soberanía popular y “subrayando hipócritamente siempre la importancia de unas instituciones intermedias (la monarquía, por ejemplo, o los partidos)”. Así, “en el mundo oficial el Estado es una institución benéfica, altruista y servicial para el bien común y de los ciudadanos, mientras que en el mundo real el Estado es un aparato de dominación patrimonializado por un grupo reducido de gobernantes”.

En el caso español, el desgobierno consiste “en el establecimiento de unas políticas públicas absolutamente prioritarias dirigidas a: a) mantenerse en el poder; b) a ejercerlo en beneficio personal de sus titulares, asociados y clientes; c) a aceptar y practicar a tal efecto las técnicas de patrimonialización, corrupción y manipulación, y d) limitando al servicio del pueblo las medidas estrictamente necesarias para que tolere el desgobierno y lo legitime en un proceso electoral”.

De las distintas formas históricas y actuales de legitimación, figura entre las técnicas más importantes la manipulación, es decir, “una coerción psicológica, una maniobra mediante la cual se convence a la víctima de que cree o que le gusta o que le beneficia algo”. Los dominantes no necesitan acudir a la fuerza porque consiguen lo mismo a través de la manipulación que, además, no genera resistencias. La conclusión es evidente: si la tiranía se apoya en la fuerza, el gobierno pretendidamente democrático recurre a la manipulación en la que los partidos políticos deslumbran a los ciudadanos con técnicas publicitarias engañosas. La manipulación no genera rechazo sino más bien adicción y “los ciudadanos venden con gusto su primogenitura democrática por un plato de lentejas bien publicitado, y el Poder está hoy en condiciones de publicitar con eficacia sus más tenebrosas medidas de desgobierno […] En la coyuntura histórica actual el desgobierno español proporciona a la mayoría un nivel económico hasta ahora desconocido y, además, la impresión de vivir en un sistema democrático. En estas condiciones el desgobierno está blindado y denunciarlo parece propio de agoreros y resentidos”. Estas palabras de Nieto, impresas hace siete u ocho años, no han perdido vigencia ni siquiera al sobrevenir la crisis. Esta ha abierto muchos ojos y bajado de la parra a más de cuatro, pero el Poder controla la educación y los medios informativos que acabarán por imponerle a la gente la “sensatez” de aceptar sin más lo que hay; aunque no haya para todos y sí cada vez para menos. En términos de patrimonialización, buenos ejemplos son la trama Gürtel o la Púnica; por no citar otras en aras de la brevedad. Es muy significativo que con todo el bagaje acumulado siga el PP encabezando la intención de voto de los españoles. Aunque también deba registrarse como positivo que un buen número de jueces se hayan decidido a dar la batalla a la corrupción, impune hasta no hace tanto. Y parece haberlo hecho con tal decisión que el Gobierno no ha dudado en legislar como si tratara de entorpecer esa labor. Como acaba de ocurrir con el señalamiento de plazos para la instrucción de sumarios introducido en la nueva ley de Enjuiciamiento Criminal que puede impedir que se proceda contra casos flagrantes; por ejemplo, cuando es preciso recabar información de cuentas en bancos extranjeros: entre la requisitoria y la respuesta de la entidad requerida media el tiempo suficiente como para que haya transcurrido el plazo de instrucción y quede la causa durmiendo el sueño eterno de los justos. La reacción contra la nueva ley de Enjuiciamiento ha sido masiva desde todos los ámbitos de la Justicia, lo que resulta tan relevante como la resistencia del Gobierno a cambiar una coma. Parece que a pesar de los pesares, del Gobierno o sea, avanzamos.

El engaño pepero de la recuperación

Hasta aquí, como digo, he recogido las palabras del profesor Alejandro Nieto con el añadido, insisto, de alguna apostilla. Y como hoy me levanté convencido de que no hay nada como el mínimo esfuerzo, seguiré en el mismo plan para ilustrar las mentiras de Rajoy y el PP, dichas y repetidas a través de sus poderosos medios de manipulación. Esta vez recurriré a sendos artículos de los economistas José Carlos Diaz y Joaquín Estefanía, que es también periodista, que utilizan datos de fehaciencia oficial que el PP desmiente no de forma directa, señalándolos con el dedo, sino ocultándolos y afirmando lo contrario.

El de Díez, publicado en El País el pasado 30 de octubre, hace un breve balance de la legislatura de Rajoy. Comienza recordando su promesa de crear empleo y tras señalar que la legislatura acabará con menos afiliados a la Seguridad Social que había cuando la inició, asegura que puede ser Rajoy “el primer presidente de la democracia en abandonar La Moncloa con menos empleo que cuando llegó”. Si pierde las elecciones, claro.

En relación a la calidad del empleo, los datos son peores. En 2014 las empresas pagaron salarios por un importe inferior en 40.000 millones de euros a los abonados en 2011. Esa diferencia la provocó de forma consciente la reforma laboral: el PP la presenta como panacea pero lo cierto es que el empleo es más precario y con salarios más bajos. Recurre Díez en este punto al INE: el ingreso medio por hogar ha caído un 6% desde 2011 y añade que si, encima, se tienen en cuenta las subidas de impuestos durante la legislatura y descontamos la inflación, la renta media por hogar ha retrocedido nada menos que a 2003. Los datos de pobreza han empeorado significativamente con 625.000 españoles más en paro y sin ninguna prestación. En lo que toca a Canarias, el diario La Provincia informó hace un par de días de que más de la mitad de los parados canarios no perciben prestación alguna.

Díez prosigue desgranando datos. Los gastos de la Seguridad Social superan los ingresos por cotizaciones en 35.000 millones de euros, más del 3% del PIB. Los gastos, a pesar de haber congelado las pensiones durante toda la legislatura, aumentaron un 3% y los ingresos lo hicieron en un 0,8%. En la “hucha” solo quedan ahora mismo 35.000 millones.

Frente a la leyenda urbana del “no rescate”, el autor asegura que Rajoy ha sido el único presidente de la democracia rescatado por el Fondo Monetario Internacional; que tenía al llegar a La Moncloa 30.000 millones de euros disponibles en la cuenta corriente del Banco de España; que el Banco Central Europeo convocó subastas extraordinarias que bajaron las primas de riesgo en el primer cuatrimestre de 2012 y que en febrero de ese año el Gobierno puso precio por decreto al suelo y varios bancos, Bankia en especial, entraron en quiebra… sin que Rajoy presentara ningún plan de recapitalización pública con lo que provocó la mayor fuga de capitales de la historia de España. Tuvo que ser rescatado, digan lo que digan.

El “éxito” que Rajoy invoca para solicitar su reelección es una engañifa más porque, recuerda Díez, en la actual coyuntura el Banco Central Europeo está comprando deuda pública, lo que ha hecho descender la prima de riesgo. A lo que se añade la depreciación del euro en un 20%, la bajada del precio del petróleo a la mitad y que la Comisión Europea concediera en 2013 a España dos años más para reducir el déficit al 3% del PIB. Eso ha hecho crecer la economía y crea empleo. Pero algún día dejarán de echarle una mano y ya veremos. Se sabe que en 2016 se necesitarán nuevos ajustes, por lo que pueden imaginarse lo que nos espera si Rajoy es reelegido: Madrid se quedará hasta con las perras del ITE, el futurible que le ha quitado la careta a Clavijo.

Draghi dice que "está en manos del Gobierno español" pedir ayuda

El presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, y el del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi. / Efe

Para hacer frente, de verdad, a la situación España necesita modernizar su aparato productivo y generar más y mejor empleo, pero lo cierto es que ha reducido el gasto en I+D+i a niveles del 2004 y recortado en educación y en becas. La población activa no crece y la productividad tampoco, de modo que los jóvenes tendrán que seguir emigrando. Los formados, por supuesto, que son los que interesan a los países receptores. Eso indican los datos que los peperos tratan de ocultar por lo menos hasta después del 20-D.

Joaquín Estefanía, por su parte, apenas disimula la indignación que le provocó la cínica desvergüenza de anunciar una gran acción económica y política para el desarrollo después de disminuir en un 60% las ayudas. Aunque considera aún más dañino el triunfalismo con que asegura no haber dejado tirado a nadie por el camino de su ejecutoria gubernamental. Estefanía hace referencia a la comparación, a la que me referí la semana pasada, de la Encuesta de Población Activa (EPA) del cuarto trimestre de 2011 con la del tercer trimestre de este año de 2015. Su resumen de la comparación es el siguiente:

  1. Menos personas ocupadas.
  2. Menos contratos indefinidos.
  3. Más contratos temporales.
  4. Más parados mayores de 50 años.
  5. Más parados de larga duración (del 50% al 60,70% lleva más de un año sin empleo; del 27,10 al 44,50% -¡17 puntos más!- llevan más de dos años y se quedan sin prestación.
  6. Menor tasa de actividad.

Con esta secuencia se pregunta el autor cómo puede calificar Rajoy de “gran éxito” su reforma laboral cuando la menor tasa de actividad y el estancamiento ha hecho que la renta per capita española haya bajado a niveles de hace más de una década. “Según datos del Banco de España: el PIB per capita real en 2014 en términos de paridad de poder adquisitivo (eliminando el efecto de la inflación) se situó en los 24.100 euros. En el año 2013 era de 24.162 euros”. Por si fuera poco, recuerda Eurostat, la oficina de estadísticas de la Comisión Europea, que España está por encima de la media europea de ciudadanos amenazados por la pobreza y la exclusión: 13,4 millones de personas, un 29,2%; o sea, “casi uno de cada tres ciudadanos”. Una grave situación que va a necesitar muchos años para ser corregida y en lo que no se para a pensar Rajoy porque su horizonte temporal son las próximas elecciones. Alguien debería preguntarle cuantas generaciones han de sufrir las consecuencias de esta política de proteger de proteger a los poderosos y obligar a la gente de a pie a pagar sus errores y disparates y a salvar a unos bancos inmisericordes y nada solidarios con el país, a pesar de no ser ajenos al desencadenamiento de la crisis.

Con todo, ya ven, al cabo del tiempo he acabado por darle la razón al PP: la culpa de todo la tiene Zapatero por no impedir el triunfo de Rajoy que por último ser parte principal de su legado; y quien dice Zapatero, dice cuantos le dieron la mayoría absoluta sin que haya podido dilucidar si fue por ignorancia o por masoquismo; que no sé que predomina más en un país donde durante años se vociferó el “¡Viva las cadenas!” con que los absolutistas recibieron a Fernando VII en 1814, con el añadido de mueras a la libertad en 1823, cuando los Cien Mil Hijos de San Luis acabaron con el trienio liberal. Es paradójico que un país en que se cultivó la ignorancia elevada por la Iglesia a virtud teologal fuera baluarte del Antiguo Régimen que lo oprimía. Alguien, no recuerdo ahora mismo quien, hizo hincapié en que el mismo país que en 1812 gritó “¡Viva la Pepa!” se pasó en 1814 al “¡Viva las cadenas!” (o”caenas”), con lo que se evidenció que el liberalismo fue una ilusión y que mientras en el resto de Europa los plebeyos empezaban a tener un papel protagonista y el continente prosperaba, España devolvió el poder al rey, el clero y la nobleza. No es el caso de hoy, pero sí que lo recuerdan los sondeos que colocan al PP en cabeza por intención de voto. A pesar de la corrupción, del saqueo organizado de las arcas públicas, del retroceso democrático, del proceso de destrucción del Estado de Bienestar, de la liquidación de las clases medias, de la indefensión provocada de los trabajadores para mejorar su explotación por los poderosos, etcétera. La Historia no pasa en vano y sus efectos se prolongan en el tiempo y no hace tanto que el grueso de los españoles se mostraba servil y permisivo ante los caciques y los ladrones de alta cuna o los que lograron comprarse una nueva con el dinero arramblado de mala manera. Incluso se admiraba a los que habían defraudado a Hacienda y hasta se cuenta de cierto supuesto amañado que en los primeros compases del IRPF plantó en la puerta de su oficina el anuncio de “Aquí se hacen declaraciones de la renta a devolver”.

La cantata del euro virtual

Según mis noticias y con buen criterio, Los Sabadeños están dando los pasos necesarios para garantizar la permanencia futura del grupo lagunero y ya universal en las siguientes generaciones. Conocí a los fundadores y observé cómo el paso del tiempo iba dando entrada a nuevas caras en lo que otras desaparecían y me parece muy bien que se asegure su continuidad. Si o me equivoco, solo conozco de aquella época a Elfidio Alonso a quien se debe, sin duda, la permanencia del grupo. Esta parece garantizarla la institucionalización de la que fuera una iniciativa que arrancó de aquella ya lejana jarca de amigos dados a la parranda tanto como a abordar, con la seriedad que merece, el folklore canario y extenderse por otros espiritualmente afines.

Siempre me he sentido muy orgulloso del reconocimiento de Los Sabandeños fuera de las islas y de ser Sabandeño de Honor, lo máximo a que podemos aspirar quienes tenemos el oído mayormente atrofiado. Es por eso que no quisiera verles caer en la tentación de complementar su Cantata del mencey loco con otra dedicada al euro virtual que cree haberse trajinado Fernando Clavijo con el perverso Cristóbal Montoro, ministro de Hacienda. Montoro debe estar privado con la que se ha armado en Canarias a cuenta de los 160 o 180 millones del antiguo Impuesto General de Tráfico de Empresas. Por mi parte, ya dije lo que tenía que decir sobre los criterios de reparto clavijero, así que nada añado más allá de que ha tenido el meneo la virtud de desvelar en bastante medida el talante del recién estrenado y ya enfollonado presidente de esta autonomía con bastante de menceyato y algo de ingenuidad indígena: no otra cosa sugiere dar por buena la ¿promesa? de Montoro respecto a esos dineros.

El Congreso rechaza reprobar a Montoro, con la abstención de UPyD y CiU

El ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro. EFE EFE

Digo ingenuidad porque bien sabido es que Montoro no seguirá de ministro aunque Rajoy gane el 20-D. No está el ministro precisamente en las oraciones de no pocos colectivos y algún que otro individuo contra los que ha utilizado información que conoce por razón del cargo. Sin olvidar sus actitudes respecto a compañeros de Gobierno indicativas de que no es su intención (o no ve posibilidades) de repetir en ese supuesto nuevo Ejecutivo de Rajoy. No es Montoro un tipo agradable y tiene algo de rompetechos que solo arranca sonrisas sardónica. Es un lastre en el supuesto de que Rajoy gane las elecciones y le toque formar Gobierno. Cosa que debió tener en cuenta Clavijo antes de enseñar la patita. Más cuando la ejecutoria global de los gobiernos peperos, y no tan peperos, ha sido incumplir sus compromisos canarios y pasarse por el arco del triunfo lo que queda en el REF del famoso y ya olvidado acervo económico canario. Pero lo que me importa es que en La Laguna, ciudad bien poblada de notas y cachondos, haya quien conciba una cantata dedicada a los primeros meses de la era Clavijo. Y como el diablo las carga, igual tienta a Los Sabandeños acordarse de mastro Pepe el Gago y musicar las letrillas entre perras de vino y ambosadas de manises para que las cante en carnavales su marca blanca, si la hay en el follón de afilarmónicas, murgas, comparsas y demás familia. Si llegara el caso, rogaría que, al menos, no la llamaran Cantata sino Cantada del euro virtual. Sería lo más apropiado para esos dineros futuribles. 

La guerra de Irak benefició a España

Hace poco más de cinco años, George Bush reconoció en sus memorias los errores que lo indujeron a agredir Irak. Y semanas atrás Tony Blair admitió la equivocación, asumió su parte de responsabilidad y hasta pidió perdón. La madre del cordero de tantas equivocaciones fue, ya saben, la creencia interesada de que Sadam estaba hasta las cejas de armas de destrucción masiva. La que se impuso a pesar de que expertos internacionales negaron la existencia de esos arsenales, después de meses buscándolos en el propio país. El hecho de que las fuerzas invasoras fueran derechas a hacerse con el control de las sedes de la administración petrolera iraquí da pie a la sospecha de que fue agresión premeditada para hacerse con unas reservas de petróleo que, me da en la nariz, han perdido ahora importancia para los USA al convertirse, mediante el polémico fracking, en país exportador y no importador de crudo. Pero eso pertenece al terreno de la especulación y cada cual está en su derecho a pensar lo que quiera. Incluso lo peor que, por supuesto, es lo que recomiendo.

Blair, Bush y Aznar en la reunión de las Azores que desembocó en la invasión de Irak de 2003.

Blair, Bush y Aznar en la reunión de las Azores que desembocó en la invasión de Irak de 2003.

Sin embargo, el tercero de los del trío de las Azores que decidió la agresión, el carpetovetónico José María Aznar, resultó ser de los inasequibles al desaliento. No reconoce la equivocación, no asume responsabilidades, no pide disculpas, no está arrepentido y alega, encima, que España se benefició con su participación en el asunto. Asegura Aznar que obró por “convicción atlantista, porque convenía estratégicamente a España”. A lo que añadió “un elemental sentido de la reciprocidad política” respecto a su amigo Bush mediante una extraña regla de tres por la que, pongo por caso, has de entregarle al vecino la pantalla de plasma porque él una vez te dio un par de huevos.

Desde luego, mejor es desentenderse de Aznar y que carguen con él los peperos que tanto lo celebraron. Sin olvidar, eso sí que no, la frivolidad con que se refiere a una acción militar que destruyó el Estado iraquí creando un vacío de poder que favoreció la irrupción y ascenso del Estado Islámico (EI). No se entiende, salvo en el caso de que se trate de alguien con las limitaciones de Aznar, que un gobernante no prevea que de sus actos pueden derivarse consecuencias como la destrucción de un Estado en una zona del mundo especialmente problemática. Era previsible, así lo indicaron no pocas voces con menos información de la que cabe suponerle a Aznar, que la iniciativa determinara la aparición del terrorismo en Irak y provocara una mayor inestabilidad hasta convertirse en amenaza directa para la seguridad mundial. Por no hablar del desastre humanitario de cientos de miles de muertos, de destrucción de pueblos y ciudades, de la extensión del terrorismo, de la forma en que ha arrastrado el EI a Siria, sin contarles de los millones de refugiados que están literalmente invadiendo Europa y no precisamente las naciones que fueran metrópolis de las ex colonias medioorientales. Guste o no hay una secuencia desde la agresión a Irak hasta las actuales barbaridades del Estado Islámico (EI). Y dejo a un lado, en lo que se refiere Aznar, el papelón que Rajoy impuso a los peperos para que no se relacionara el brutal atentado de Atocha, en 2004, con una venganza islamista por la guerra de Irak para salvarle el palmito a su antecesor. El empeño de que fue ETA se mantuvo hasta después de que los tribunales establecieran la autoría islamista, una cuestión que acabó haciendo irrespirable el ambiente político.

Con el paso del tiempo, dejó de servir la coartada de los tres de Azores, la de ir a matar iraquíes para liberarlos de un dictador y darles la democracia. La única realidad, aun sin saber cómo hubiera evolucionado la zona de no producirse la agresión, es que el agravamiento de la situación se debe a aquella guerra y que Aznar al hablar de beneficios para España se puso a la altura de Ana de Palacio que era, en aquellos momentos, su ministra de Exteriores. De Palacio aseguró, para convencer a los españoles de la conveniencia de embarcarse en aquella guerra, que tendríamos la gasolina más barata. Quedaron retratados los peperos.

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Todo (o casi todo) Rajoy

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy. EFE

Los independentistas catalanes han presentado al Parlament una propuesta de resolución para poner en marcha la “’desconexión democrática’”. Están, por supuesto, en su derecho a proponer lo que quieran, pero creo que se pasan al considerarse legitimados por la voluntad del pueblo de la que se consideran ejecutores; con olvido de que si bien es cierto que la suma de Junts pel Sí y la CUP les dio mayoría de escaños, también lo es que no obtuvieron el apoyo de la mayoría de los votantes. Ya la semana anterior, tras ser elegida presidenta del nuevo Parlament, Carme Forcadell acabó su primer discurso institucional con un viva a la “República Catalana” nada respetuoso con la imparcialidad que le exige el cargo. 

Hace cinco años viví en Barcelona las primeras elecciones catalanas tras la sentencia del Tribunal Constitucional de junio de 2010 sobre el Estatuto de Autonomía de Cataluña, origen de esta nueva edición del conflicto catalán. Esto es lo que viene a decir la propuesta de resolución: después de reiterar su condición de depositario de la soberanía y expresión del poder constituyente, “’este Parlamento y el proceso de desconexión democrática no se supeditarán a las decisiones de las instituciones del Estado español, en particular del Tribunal Constitucional, al que considera deslegitimado y sin competencia a raíz de la sentencia de junio del 2010 sobre el Estatuto de Autonomía de Cataluña votado previamente por el pueblo en referéndum’”. Escribí entonces en este mismo periódico que los catalanes parecían haber alcanzado respecto a España el punto de no retorno y resumí su estado de ánimo con lo que alguien llamó “cansancio de España”, que había hecho presa incluso en muchos que no querían la ruptura. La sentencia fue un duro palo para quienes en Cataluña seguían trabajando por impulsar la democracia española en dirección a la mayor integración territorial de las distintas nacionalidades. Un legado de quienes lucharon contra la dictadura y ayudaron a tirar del carro de la Transición. Ellos, los catalanes, habían alentado las reformas estatutarias como paso necesario para esa integración. Téngase en cuenta que el Estado de las Autonomías se concibió como el punto de partida de un futuro Estado federal, una de las razones por las que el PP, entonces Alianza Popular, se negó a apoyar y votar la Constitución y hasta hizo campaña en contra. No deja de tener su coña que ahora sean los peperos quienes tienen todo el santo día la Constitución en la boca; como un mantra, los muy pesados.

Quienes veían la solución del problema de la integración territorial mediante el desarrollo autonómico en dirección federal quedaron literalmente con las nalgas al aire ante la entonces minoría independentista y con la fuerte sensación de haber hecho el canelo. Sabían que el enemigo de su proyecto era el PP y de ahí que pusieran especial cuidado en seguir a rajatabla el procedimiento legal a que debían atenerse las reformas estatutarias. Así, el primer borrador fue debatido y “descargado” primero en el Parlament y tras su aprobación con las correspondientes correcciones, fue remitido a las Cortes españolas que lo sometieron a otro buen afeitado con el que fue devuelto a Cataluña donde se le sometió a referéndum. Poco quedaba del contenido de máximos pero eso importaba poco al PP que siguió adelante con su recurso ante el Tribunal Constitucional, donde se había procurado una mayoría conservadora de jueces afines que dictó la referida sentencia de junio de 2010 reduciendo aún más el Estatut tan laboriosamente elaborado. Aunque lo peor de la sentencia fuera una especie de introducción o de exposición de motivos que los catalanes consideraron vejatoria y que era una manifestación de apoyo del Constitucional a la política del PP, lejos de la imparcialidad con que deben operar los jueces.

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El “universo simbólico” del pleitismo, madre

En la imagen, de izquierda a derecha, los presidentes de los Cabildos insulares de: Lanzarote, Pedro San Ginés; La Gomera, Casimiro Curbelo; Fuerteventura, Marcial Morales; Tenerife, Carlos Alonso; El Hierro, Belén Allende y La Palma, Anselmo Pestana. (Efe/Ramón de la Rocha)

Alfonso González Jerez publicó los pasados 16 y 17 de octubre, en La Provincia, una serie de dos artículos sobre “ El fantasma del pleitismo”. Con los que estoy en general de acuerdo, aunque no con que me atribuya, en base a un artículo mío en Canarias Ahora, la aplicación de la lacra pleitista como “ concepto capaz de definir todavía la realidad de las relaciones de poder en Canarias”. Al tratarse de un colega de mi mayor estimación como columnista presente en mis lecturas diarias, debe verse en las líneas que siguen unas consideraciones que nada tienen que ver con discrepancias irreductibles sino que responden, más bien, a diferencias generacionales y de experiencia vital.

Para empezar, diréles que siempre consideré el pleito una pugna de intereses entre la oligarquía y la burguesía santacrucera y sus equivalentes de la ciudad de Las Palmas. Una lucha que utilizó a otros estamentos sociales como comparsas. Con poblaciones en la miseria, de las que el 90% carecía de derechos civiles y políticos y con unos índices de analfabetismo pavorosos poco podía esperarse. En rápida síntesis: la oligarquía santacrucera quería conservar a toda costa la capitalidad de la entonces Provincia única y sus adherencias, que eran un magnífico negocio, para lo que contaba con el respaldo de los capitanes generales; mientras, sus equivalentes de Las Palmas, ciudad, trataron de arrebatarles el chollo de la capitalidad hasta que, a mediados del siglo XIX, visto que no había modo, comenzaron a reclamar la creación de una segunda provincia con Gran Canaria y las dos islas orientales de Lanzarote y Fuerteventura. O sea, ya que no conseguían hacerse con todo el pastel, propusieron repartírselo.

Este es el esquema conceptual al que González Jerez niega validez actual. Debe haberle confundido cuanto ha llovido desde que las Cortes de Cádiz institucionalizaron el conflicto. Yo creo que el paso del tiempo solo ha afectado a la forma por cuanto el fondo sigue siendo el mismo: los negocios. Aunque puede ser leyenda urbana, lo cierto es que el Gobierno de CC (más un invitado) no tiene problemas con el empresariado grancanario al que complace en sus aspiraciones para que no financie rebeliones, según sospechan los peor pensados. Pero estaba yo con la forma y el fondo y a eso voy.

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Soria trae el impuesto al sol

Paneles solares

Sí, ya sé que la única encuesta válida es la de las urnas. Es lo que dicen sobre todo quienes salen peor parados en los sondeos; lo que no quita que las encuestas, no pocos sociólogos y politólogos y el común de la gente coincidan en que el PP canario se dará en diciembre el gran batacazo. Yo, lo confieso, procuro asegurar que así sea para lo que digo a quienes me escuchan que sí, que el PP ganará, más que nada para meterles el miedo en el cuerpo, no den por hecha la derrota de la derechona soriana y se vayan de campo y playa en lugar de acudir a votar. Caro hemos pagado creer que la llamada de Rajoy era suficiente alejamiento para librarnos del muy ministro, pero ni con esas pues, ya de ministro, se esmeró el hombre en hacernos la puñeta llevado de sus peores instintos, si es que tiene alguno bueno. Lo que ha dejado al PP reducido prácticamente a los despistados; a los que todavía piensan que votar PP es cerrarle el paso al comunismo ateo internacional, que haberlos, háylos; a los incondicionales, que también los hay; a los que viven de la política y/o del cuento, de los que hay también en otros partidos, si bien en el PP se les exige una obediencia ciega al Jefe, incluso cuando se equivoca, supuesto ni siquiera previsto. Quien pretenda hacer carrera a su sombra, debe, al entrar en el partido, colgar los pinjantes, vulgo cataplines, en la alcayata de detrás de la puerta. A quienes no estén familiarizados con esta forma fina de llamar a los testículos, les diré que peor era la de cierto sargento del CIR 15 que, al recibir a los reclutas y a modo de saludo, recomendaba a los recién llegados que dejaran los cojones en el arco a la entrada del campamento de Hoya Fría, que para cojones los suyos. Con el debido respeto a la cadena de mando porque, ya saben, mientras más arriba, más güevos se suponen.

A lo que iba: lo tienen feo el muy ministro y sus fieles. Sobre todo quienes no figuran en el epígrafe de “muebles a salvar” en el que, dicho sea en plan de molestar, no figurará Soria si no le consigue a Rajoy unos resultados aparentes en las islas. Si nos circunscribimos a las islas, en especial a Gran Canaria, encontramos frente a los fieles sorianos los que se apartaron a tiempo y los echados a las tinieblas exteriores por la cólera jupiterina del Jefe. Según las bífidas lenguas, entre ellos los hay dispuestos a armar una alternativa en los próximos cuatro años, a partir del partigazo que le auguran en las generales de diciembre. Tratarían de poner al PP en piedras de ocho para remontar. Algo de esto he oído, pero, si les digo la verdad, no he notado actividad alguna en ese sentido, no sé si porque no la hay, porque ya es tarde para intentarlo o porque, la verdad, tampoco es asunto que me interese gran cosa: al fin y al cabo, la jubilación te libera de cuidados profesionalmente inexcusables. Además, tampoco es la primera vez que se habla de lo mismo, de la necesidad de quitarse de encima a Soria devenido en carga insoportable. Pero ahí sigue, lo bastante entero para que lo crea Fernando Clavijo. Como lo creyó en su día Paulino y ya vieron cómo acabó el idilio.

Mientras aguardamos a ver en qué queda todo, hay tiempo para llevarse las manos a la cabeza ante lo poco que ha aprendido Soria en su ministerio. Le cuesta, si es que lo ha intentado, quitarse el correaje de jefe de centuria. Como buen derechoso de modos fascistoides, estima que no necesita estar en posesión de la verdad y toda la verdad porque le basta con imponer la verdad que le convenga en cada situación. Lo que hace que aquello que el común de los mortales percibe como mentiras no son sino el uso legítimo de la prerrogativa de acomodar la verdad a lo que interese que lleva aparejado el ejercicio de la jefatura.

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El pleito insular, ¿está vivo o muerto?

El presidente del Gobierno de Canarias, Fernando Clavijo y el presidente del Cabildo de Tenerife, Carlos Alonso

Leí en a lgún lugar que Bañolas niega que ATI siga haciendo de las suyas. Es más: asegura que ya no existe ATI porque seguramente es de los que creen que los áticos se pusieron de buena fe bajo la bandera de CC y no la utilizaron para hacerse con la hegemonía política en el Archipiélago; la que ya ha conseguido, por cierto. El control de ATI, disfrazada de CC-Tenerife, es tan absoluto que se permite tildar de insularistas a quienes ponen en evidencia sus manejos. No parece necesario recordar que es precisamente la práctica ática del insularismo la que ha llevado a los áticos a sus actuales posiciones en un poder autonómico en el que Gran Canaria apenas pinta. No porque no haya recurrido al insularismo, que ha rechazado más de una vez en las urnas, sino por carecer de políticos suficientes con la lucidez y la talla necesarias. Más o menos van por ahí las sospechas que niegan gentes merecedoras de crédito que opinan como Bañolas. Con lo que no sé a qué carta quedarme, pues se trata de una generación que no es la mía, a la que no conozco sino por referencias y de la que me dicen que están muy por encima de esa historia.

No conozco, por ejemplo, al presidente Fernando Clavijo. Pero tuve la impresión a través de los medios de que se siente tan seguro que no ha vacilado en humillar a sus socios de Gobierno, los socialistas, en al menos dos ocasiones. Lo que, al decir de las bífidas lenguas, obedece a que desea echarse en brazos del PP, Soria mediante, y necesita que sea el PSC quien rompa el pacto de Gobierno para que, en el peor de los casos, no lo responsabilicen a él si el PP pierde las elecciones de diciembre.

La primera ocasión en que pisoteó a los socialistas fue al anunciarse el posible conchabo electoral de Nueva Canarias con el PSOE. El partido de Román Rodríguez, muy atento al qué dirán, no quiere repetir plancha electoral con CC y Fernando Clavijo lo acusó en el Parlamento de liarse con una fuerza política, el PSOE mismamente, “que no defiende Canarias”. La segunda es la de ahora mismo a cuenta de las carreteras al alinearse Fernando Clavijo y su consejera de Hacienda, Rosa Dávila, con Carlos Alonso, presidente del Cabildo tinerfeño, pasando por encima de la consejera de Obras Públicas, la socialista majorera Ornella Chacón.

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De nacionalismos, 'conspiranoias' y mentiras peperas

Artur Mas celebra la victoria de Junts pel Sí. / SANDRA LÁZARO

Como a estas alturas estarán ustedes hasta las narices de las autonómicas catalanas, cumpliré el rito de la actualidad refiriéndome a ellas brevemente; a sus resultados más que nada para que se vea que son como niños porque lo cierto es que no se ha aclarado nada el panorama. Ya el mismo domingo, con las urnas de cuerpo presente, los de Junts pel Sí se dijeron legitimados para poner en marcha sus planes. No obtuvieron la mayoría absoluta, pero contaban con sumar los diez escaños de la CUP que les daría mayoría de escaños. Pero ocurre que la CUP, tras un rapto de euforia inicial, se convenció de la derrota del independentismo al no alcanzar el 50% de los votos y en cualquier caso, cuestión de  principios y convicciones, mantuvo su negativa a apoyar la investidura der Mas. Las negociaciones serán difíciles y la situación se complica por horas pues a la cabezonería "interior” de Mas, que no quiere irse, se añade el superinmovilismo de Rajoy que por fin se decidió el lunes dejarse ver para comunicar lo mismo: está dispuesto al diálogo, pero no hace propuestas sobre las que conversar. Debió traumatizado en su infancia el desesperante cuento del gallo Morón.

Cómo será la cosa  que ha de pechar Rajoy con las críticas de Aznar para quien el fracaso del PP en Cataluña es el quinto aviso. Los cuatro anteriores son las elecciones europeas, las andaluzas, las municipales y las autonómicas que no han provocado más reacciones en Rajoy que las puramente cosméticas de introducir caras nuevas, como si estuviera convencido de que le basta aguantar hasta diciembre a que lo arreglen todo las generales. Creía el PP que las urnas le darían en Cataluña el liderazgo de los partidos opuestos a la secesión y sufrió un descalabro mayor: Ciudadanos desplazó al PP en ese menester con su impresionante salto de 9 a 25 diputados. Quienes vieron la necesidad de anticipar las elecciones generales nada más convocar Mas las catalanas que acaban de celebrarse han vuelto a la carga recordándole a Rajoy el error de no hacerles caso. Los acontecimientos fluyen de tal manera que ya no sé por donde irán cuando ponga el punto y final a este trabajo iniciado tres veces.

Abrió el fuego Juan Luis Cebrián que se despachó en El País, al día siguiente de la jornada electoral, con un artículo en que pedía la celebración cuanto antes de las elecciones generales; que Rajoy las adelante, vaya. Como es sabido, si lo recuerdan, desde las columnas del mismo periódico se le propuso a Rajoy el adelanto de las generales al convocar Mas las autonómicas. Y considera ahora el articulista que el domingo pasado se rompió "el consenso constitucional en una comunidad autónoma que representa el 20% del producto interior bruto de España y el 15% de su población"; y que se ha producido "una ruptura nada sutil y menos pacífica de lo que parece entre los ciudadanos de una comunidad autónoma ahora partida en dos y de un Estado soberano cuyos gobernantes se han dedicado a avivar la llama de la confrontación en nombre de su particular visión de España y en busca de réditos electorales".

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Cataluña le queda grande a Rajoy

Reunión entre Rajoy y Artur Mas en el Palacio de la Moncloa

Los independentistas han convertido las elecciones autonómicas catalanas del domingo 27 en un sucedáneo del referéndum que se les negó. Pretenden inducir la voluntad de los catalanes de los resultados de unos comicios que están para otra cosa. Piensan que si entre todos los grupos independentistas obtienen un número suficiente de votos y escaños, podrían proclamar el Estado catalán. Si lo consiguen, espero que agradezcan la contribución de Mariano Rajoy sin cuyas torpezas nada hubiera sido posible.

Calculó mal Rajoy. Según Josep Ramoneda, su estrategia se redujo a elevar el tono del discurso, descalificar a cuantos quedan fuera de los muros del PP, amenazar a todo bicho viviente y advertir a los catalanes de los desastres que les aguardan en la feria de ilusiones y colorines fatuos que prometen los independentistas. Pretendió achantar a Artur Mas que resultó ser un tipo correoso al que sólo proporcionó nuevas bazas con que mantenerle el pulso y entre uno y otro llevaron el conflicto a un punto de no retorno en que las elecciones del domingo 27 nada resolverán, gane quien gane. Si gana Rajoy, el asunto quedará soterrado hasta la próxima sin que quepa esperar sino más de lo mismo. A las empresas que han pensado abandonar Cataluña no les hará desistir que se impida ahora la  independencia catalana si la aspiración continúa soterrada y presta a rebotar en cualquier momento. Al dinero no le van los conflictos mal resueltos que permanecen latentes.

En las últimas semanas han surgido propuestas con las soluciones ya conocidas: reforma constitucional, reconocimiento de las singularidades catalanas y de su realidad como Nación que configuran la tercera vía. Es el camino, a buen seguro, pero Rajoy ya ha dicho claramente que no reformará nada; y en cuanto a las singularidades catalanas, dentro del propio PSOE hay quienes no las aceptan. Les mola el españolismo. En este sentido, cabe una referencia al comentario que Borja de Riquer, catedrático de Historia Contemporánea de la Autónoma de Barcelona, dedica a un artículo sobre la cuestión catalana de Santos Juliá. De Riquer se muestra sorprendido de que Juliá no mencione al españolismo, o sea, que ignore que el catalanismo no se puede entender sin el nacionalismo español: ambos se retroalimentan y condicionan, asegura. Le sorprende no menos que ni siquiera se pregunte qué ha ocurrido en Cataluña durante los últimos años para llegar a la actual situación. Para Riquer, en fin, Santos Juliá ha asumido la tesis españolista de que todo se debe “a la gran operación de manipulación de la opinión catalana impulsada por Mas y Junqueras” que han utilizado las instituciones y el apoyo de los medios de comunicación para “embarcar a los catalanes en la peligrosa vía de la independencia”; una simplificación que ni siquiera toma en cuenta actuaciones del bando nacionalista como la forma en que Zapatero y Guerra liquidaron el proyecto federal de Maragall; o el modo de cepillarse las Cortes el estatuto catalán de 2006; sin olvidar la campaña que Rajoy y el PP organizaron contra el estatuto catalán que sembró de anticatalanismo toda España. Tampoco se habla de la política centralizadora y españolizadora del Gobierno de Rajoy y sus constantes incumplimientos de lo que dispone el Estatut. Remata Riquer el memorial de agravios subrayando la inexistencia de alguna oferta española “que pudiese neutralizar el avance independentista”. Aunque con otras palabras, viene a decir que Santos Juliá ha sido abducido por la simplificación españolista que carga todas las culpas a los catalanes.   

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