“El corazón de los pájaros’ marca un momento especial en mi vida”

“La reedición de este libro es importante para mí. Son recuerdos que vuelven una y otra vez. Son paisajes, personas, olores y sonidos que quedaron plasmados en una novela que vista desde la distancia marca un momento especial en mi vida”. Elsa López presentará este viernes en el Teatro Chico de Santa Cruz de La Palma, a las 20.30 horas, su primera novela, El corazón de los pájaros, finalista al Premio Planeta en 2001, en la que cuenta la historia de Valeria, nacida en Fernando Poo cuando aún era colonia española, el mismo lugar donde también vino al mundo Elsa López, Hija Adoptiva de La Palma. “La memoria recoge en esas páginas momentos y palabras que no quiero que se borren. Si volviera a escribirla, tal y como han ido sucediendo las cosas a lo largo de estos veinte años, no falsificaría los personajes ni los lugares, porque ya no existe el miedo y las personas que podían sentirse heridas han muerto y no tengo necesidad de mentir sobre ellas”, ha manifestado a este periódico. “En cualquier caso, la novela sirve para recordar lo que fuimos y cómo fuimos o cómo nos comportamos. En mi caso, y ya que es una novela en su mayor parte autobiográfica, es bueno mirarla con los ojos con los que veo el mundo hoy día y quizá, entonces, el final sería otro y otra sería mi manera de entender la vida”, dice.

Antonio Gala dijo de esta novela: “No conozco el corazón de los pájaros; pero conozco bien el corazón de Elsa López. A través de él he llegado a conocer muchos otros corazones. Y todos me han emocionado. Esta poeta, grande como ese otro corazón cuya forma reviste su isla de La Palma, me ha enseñado el idioma más sutil, más inteligible y más humano del corazón de las cosas. Yo he sido mal alumno, pero a pesar de eso he conseguido aprender mucho más de lo que sabía antes de conocerla…”. Y añade: “Con este libro, que yo leí cuando estaba algo más que esbozado, me palpitó entre las manos el corazón desconcertado, arañado, imprevisible de una mujer que amó a ciegas y que de ningún modo me era desconocida. Es un libro que podía haberse escrito en verso. Es un libro que cualquier lector sensible, mujer o no, sentirá que late dentro de sí mismo, y se reconocerá en él como en un espejo ligeramente deformado. Ese espejo que suele ser el que el amor nos pone siempre delante de los ojos, muy próximo y a la vez muy distante. Esta novela abarca la ternura del corazón de los pájaros, su agilidad y el brío de sus alas, la belleza de sus trinos y muchas cosas más”. 

Alicia Llarena, poeta, investigadora y crítica literaria, señala que “El corazón de los pájaros, de Elsa López, se suma a la interesante tradición de relatos que en las últimas décadas narran la existencia de individuos dispuestos a conocerse a sí mismos, vivirse y explicarse a sí mismos, en un proceso de autodescubrimiento tan esclarecedor y necesario como punzante y doloroso… La literatura de las últimas décadas ha emprendido ese viaje hacia el centro, y la escritura femenina, especialmente, lo aborda a menudo desde el origen: la casa, la abuela, la madre, la memoria, la infancia, son materiales que permiten reconstruir la identidad, tomar conciencia de sí, enfrentarse sinceramente a la experiencia personal…”. 

“A través de un lenguaje precioso, cuya naturaleza poética es capaz de desentrañar con profunda precisión el patrimonio emocional de sus personajes (las sensaciones, los recuerdos, los olores, los paisajes, las costumbres, los pensamientos, las cartas, las leyendas, la alegría, el amor, el odio, el remordimiento) Elsa López ha escrito una historia envolvente, y ha fundado, sobre todo, su propia genealogía, y el linaje de todos nosotros. Porque en Valeria, esa mujer que se recuerda a sí misma, y que al final de la novela conocemos de un modo entrañable, se dan cita todas las raíces, quizás porque en ella también abundan los desarraigos. Las raíces son sus abuelos, y son sus padres; las raíces son sus espacios, sus días entre la península, África y Canarias; las raíces son las palabras que sostienen el relato, el lenguaje que no huye de su diversidad, sino al contrario: voces africanas salpican un español donde abunda la expresión de nuestras islas; las raíces son las casas de Valeria, y sus muebles, y sus objetos, y sobre todo sus olores: olor a madre, olor a abuela, olor a isla; las raíces son los gestos y los rasgos del carácter que hereda de las otras mujeres que hay en la novela: la fortaleza de las mujeres del norte de la isla, o la costumbre de darle la espalda a lo que duele, como la abuela, cuando partía alguien de los suyos…”, señala Llanera. 

“La narración de este amor tiene instantes preciosos en el texto, y es que la prosa describe con agilidad, con sutileza y exactitud los pensamientos y emociones de cada personaje: sus incertidumbres, sus miedos, sus esperanzas, sus reacciones, sus puntos de vista. Como en el conjunto de El corazón de los pájaros, el lenguaje de Elsa López muestra una enorme capacidad de síntesis, muy cercana a la facultad del género poético para alcanzar la profundidad con su laconismo inquietante. Sus años de experiencia en la poesía se confabulan ahora con su propuesta narrativa, hecho perceptible no sólo en la deliciosa escritura de la novela, sino en el manejo y la disposición de la trama, cuyos capítulos concluyen con intensos y poéticos finales muchas veces, y cuya ordenación motiva en el lector la curiosidad necesaria para seguir leyendo…”, expone. 

“Todo va confluyendo en la novela hacia un mismo objetivo: los personajes, la lengua narrativa, los escenarios, edifican la memoria de Valeria, su periplo existencial desde la infancia, y el valioso momento del descubrimiento de sí misma. Es el momento en que puede olvidarse del rencor, el momento de la aceptación y de la integridad, el instante en que los fragmentos dispersos de Valeria se reconocen entre sí, y se reconocen, sobre todo, en la soledad de los demás... Sorprendida por su propia capacidad de reconciliación, casi al final de la novela, Valeria ya está a punto de convertir sus contradicciones en una nueva revelación, y de entender el sentido de su azarosa trayectoria, de casa en casa, de ciudad en ciudad, de isla en continente... Por este aprendizaje, y por esta elección precisamente, esta es sin duda, tal como anunciamos, una novela para la integridad; y por las mismas razones es también la novela de todos nosotros. No la historia de una mujer, sino la historia de un individuo. No una historia con género, sino una historia colectiva. No una novela sobre géneros, ni siquiera un discurso sobre las diferencias, sino una novela sobre el complicado destino personal y sus hondas emociones”, subraya.

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