La carretera del norte: política, paciencia y una conquista necesaria
Hay infraestructuras que no solo se construyen con piedra y esfuerzo, sino también con insistencia política y presión social. La carretera del norte de La Palma es un ejemplo elocuente de ello: una obra largamente anhelada cuyo trazado no solo atravesó montañas, sino también décadas de promesas, silencios y reivindicaciones.
Desde el siglo XIX, la necesidad era evidente. El Plan General de Carreteras de 1860 ya contemplaba la conexión entre Santa Cruz de La Palma y San Andrés y Sauces, atravesando Puntallana. Sin embargo, aquella previsión quedó durante años en el terreno de las intenciones. El norte de la isla, pese a su riqueza agrícola, continuó sumido en un aislamiento que condicionaba su desarrollo.
La prensa de la época no tardó en denunciar la situación. Con tono casi resignado, pero firme en su denuncia, se afirmaba: “Lastimosamente perderíamos el tiempo si nos empeñamos en volver a demostrar las conveniencias que a La Palma reportaría la carretera del norte…nos pondría en condiciones de aportar a nuestro mercado frutos de varios pueblos de los más productores de la isla”. No era una cuestión de argumentos, sino de voluntad política.
Y es precisamente ahí donde el papel de las instituciones y representantes públicos adquiere relevancia. La figura del diputado a Cortes, Alonso Pérez Díaz, emerge como uno de los impulsores de esta demanda histórica, canalizando hacia el Estado una necesidad largamente ignorada. Su intervención no fue aislada, sino parte de un esfuerzo más amplio por situar al norte palmero en el mapa de las prioridades públicas.
Del mismo modo, el Cabildo Insular de La Palma desempeñó un papel decisivo, especialmente a partir del convenio suscrito con el Estado en 1930. Aquel acuerdo no solo representaba una apuesta por la carretera del norte, sino por una idea más ambiciosa: la vertebración de la isla a través de una red viaria que rompiera con los desequilibrios territoriales. En ese proyecto, el tramoentre Santa Cruz de La Palma y Barlovento -pasando por Puntallana y San Andrés y Sauces- se convertiría en pieza clave.
Sin embargo, entre los acuerdos y la realidad seguían interponiéndose dificultades considerables. El relieve abrupto, la escasez de recursos y los métodos rudimentarios de construcción -a pico y pala- ralentizaban los trabajos. Hubo interrupciones, retrocesos y largos periodos de incertidumbre. Mientras tanto, el mar continuaba siendo la principal vía de comunicación, con enclaves como Puerto Espíndola desempeñando un papel fundamental.
Aún así, la carreta avanzó. En los años treinta alcanzó Puntallana; en 1936 llegó a Las Lomadas; y en 1940, finalmente, se abrió hasta Los Sauces. Este último hito marcó un antes y un después. No solo se culminaba una obra largamente esperada, sino que se inauguraba una nueva etapa para toda la comarca noreste.
Con la carretera llegaron también los primeros automóviles de servicio público y las guaguas, cuyo servicio organizado se remonta a 1933. Aquellosvehículos, muchos de ellos construidos artesanalmente sobre chasis de marcas como Dodge o Austin, eran mucho más que un medio de transporte: simbolizaban la entrada del norte en la modernidad. Transportaban viajeros, correo y productos agrícolas hacia Santa Cruz de La Palma, integrando la economía local en los circuitoscomerciales de la isla.
El impacto fue profundo. El aislamiento dio paso a la conexión, y con ella llegaron nuevas oportunidades. Los Sauces, convertido en lugar de paso estratégico, experimentó un crecimiento demográfico y económico que difícilmente puede entenderse sin esta infraestructura.
Hoy, al recordar la carretera del norte, conviene recordar que no es fruto de una decisión puntual, sino de una larga cadena de esfuerzos en la que confluyeron la presión popular, la denuncia periodística y la acción -a veces tardía, pero decisiva- de las instituciones.
Fondo documental:
- Hemerotecas de los periódicos: El Heraldo y Diario de Avisos.
- Estudios sobre infraestructuras históricas en La Palma. José Ángel Hernández Luis.
- Plan General de Carreteras de 1860.