Asociaciones vecinales de Madrid piden denegar la licencia del Mad Cool 2026 por un “inconsistente” plan de movilidad
Los vecinos vuelven a plantar cara al Mad Cool. “¿Cómo es posible que un festival que prevé acoger diariamente más de 57.000 asistentes carezca de un espacio propio de aparcamiento?”. Esta es la pregunta que lanza la Federación Regional de Asociaciones Vecinales de Madrid (Fravm) en su ofensiva contra la celebración de la décima edición del festival en la capital.
Portavoces vecinales han solicitado la denegación de la licencia para el Mad Cool 2026 al considerar que su plan de movilidad presenta “graves deficiencias” y resulta “inconsistente” para un evento de gran afluencia. En concreto, la Fravm ha registrado un escrito de alegaciones en el que cuestiona tanto la planificación del evento como aspectos administrativos y legales del expediente.
La principal crítica de los vecinos se centra en la ausencia total de plazas de aparcamiento en el recinto del festival. Según la federación, resulta “difícilmente concebible” que un evento que prevé acoger a más de 57.000 asistentes diarios carezca de estacionamiento propio, especialmente si se compara con otras infraestructuras similares como la Ciudad del Rock, con unas 6.000 plazas, o el Estadio Metropolitano, que dispone de 3.013.
A juicio de la organización vecinal, esta carencia implica trasladar toda la demanda de aparcamiento al viario público y a zonas residenciales cercanas. Esto afecta especialmente a barrios como Getafe Norte o la Colonia Marconi, en el distrito madrileño de Villaverde, que ya sufren saturación de tráfico durante la celebración del festival.
Además, la Fravm cuestiona las previsiones del plan de movilidad, que estima que solo el 20,2 % de los asistentes acudirá en transporte privado, lo que equivaldría a 11.514 personas y, con una ocupación media de tres personas por vehículo, unos 3.838 coches. Esta cifra contrasta con el 40 % contemplado en la planificación de 2025. “Una reducción tan intensa no aparece suficientemente justificada”, señala la federación, que considera que el documento se limita a recomendar el uso del transporte público sin aportar base empírica sólida.
Plazo de alegaciones “insuficiente”
En el escrito también denuncian el plazo de cinco días fijado por el Ayuntamiento para examinar el expediente y presentar alegaciones, que califican de “manifiestamente insuficiente” dada la complejidad técnica del proyecto. Según la Fravm, esta limitación “vacía de contenido la participación” de vecinos y entidades afectadas y convierte el trámite en “una formalidad aparente”.
Pero va más allá. A juicio de la organización vecinal, no se trata de un expediente ordinario, sino de una actuación con impacto directo en la salud pública, la convivencia urbana, la movilidad intermunicipal y el derecho al descanso de la población residente. En este contexto, subraya que la magnitud del Mad Cool Festival, con cinco jornadas consecutivas, hasta 57.000 asistentes diarios y desalojos que se prolongan de madrugada, exige una evaluación “rigurosa” de sus efectos y el respeto estricto a las garantías de participación.
La FRAVM advierte además de que la limitación temporal, unida a las dificultades de acceso a la documentación, desnaturaliza el trámite de información pública recogido en la Ley 39/2015 del Procedimiento Administrativo Común, que lo concibe como un cauce real de participación. En estas condiciones, sostiene, no puede garantizarse ni un conocimiento suficiente del expediente ni una capacidad efectiva de reacción por parte de vecinos, asociaciones y administraciones afectadas, algo especialmente relevante cuando la normativa autonómica obliga expresamente a oír a la población afectada.
En este sentido, recuerda que la Ley 17/1997 de Espectáculos Públicos de la Comunidad de Madrid exige la audiencia de los vecinos en autorizaciones de este tipo, así como el cumplimiento de condiciones estrictas en materia de seguridad, accesibilidad y protección ambiental. También apela a Ordenanza de Protección contra la Contaminación Acústica y Térmica del Ayuntamiento de Madrid (OPCAT), que reconoce el ruido como un riesgo potencial para la salud y obliga a las administraciones a garantizar el descanso y la convivencia.
Para la federación, estas carencias procedimentales no son menores, ya que “condicionan la validez del procedimiento en su conjunto” y refuerzan la necesidad de revisar la tramitación desde su inicio. Por ello, reclaman establecer un nuevo periodo de información pública que garantice una participación efectiva.
En paralelo, la organización reitera su rechazo al actual emplazamiento del festival, al considerar que existen espacios en la región mejor preparados para acoger eventos de esta magnitud, con menor impacto sobre zonas residenciales. Una postura que, subraya, no responde a una oposición al ocio cultural, sino a la necesidad de equilibrar la actividad económica con los derechos de la ciudadanía frente a fenómenos como la “eventificación”.
Críticas al promotor
La tercera alegación del escrito pone el foco en la idoneidad del promotor del festival, actualmente pendiente de juicio por un presunto delito contra el medio ambiente relacionado con la contaminación acústica en la edición de 2023. La Fiscalía solicita dos años de prisión para el administrador y sanciones para la empresa organizadora.
A estos antecedentes se suman expedientes sancionadores del Ayuntamiento de Madrid por superación de niveles de ruido, así como mediciones que el Ayuntamiento de Getafe llevó a cabo en 2024 y que detectaron infracciones acústicas. En este contexto, la Fravm considera que la Administración debería aplicar un “control reforzado” sobre el solicitante. “En ausencia de esa motivación reforzada, el expediente no garantiza el respeto a la legalidad ambiental ni la protección de la población afectada”, sostiene.
El Mad Cool 2026 prevé celebrarse del 8 al 12 de julio, con cinco jornadas consecutivas de conciertos y horarios que se prolongarán hasta las 2.00 horas en varias jornadas, con desalojos que podrían alargarse hasta las 3.00. Un escenario que, según las asociaciones vecinales, agrava la preocupación de los residentes del entorno.
En línea con las asociaciones vecinales de los barrios más cercanos y con la Plataforma Stop Mad Cool, la Fravm recuerda su oposición al actual emplazamiento del evento, ya que considera que “existen en la Comunidad de Madrid espacios más adecuados para la celebración de espectáculos de esta magnitud, mejor dotados desde la perspectiva de la accesibilidad, la movilidad, la compatibilidad urbanística y, sobre todo, de la menor afección ambiental por contaminación acústica a las zonas residenciales”.
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