Has elegido la edición de . Verás las noticias de esta portada en el módulo de ediciones locales de la home de elDiario.es.
La portada de mañana
Acceder
El juicio de la Kitchen reabre la polémica sobre los fondos reservados
Shakira factura y el viaje lo pagas tú
OPINIÓN | 'La fábula del contrabandista y el purgador', por A. Losada

De La Ciudad de la Música al Estadio Shakira: otra vuelta de tuerca al recinto del Mad Cool tras el fracaso de Madrilucía

Recreación del futuro "estadio" donde Shakira celebrará sus conciertos en el recinto Iberdrola Music.

Guillermo Hormigo

Madrid —
4 de abril de 2026 22:23 h

12

Una Feria de Abril a la madrileña y un “estadio” construido a mayor gloria de una artista internacional en el mismo entorno donde el Ayuntamiento planteó “un circuito completo para que los chavales dispusieran de una infraestructura pública para grabar su música”. La evolución del recinto ubicado entre el distrito de Villaverde y el municipio de Getafe simboliza gran parte de las transformaciones que la capital ha experimentado en la última década.

La sede actual del festival Mad Cool, que aterriza cada año entre las quejas vecinales y la disputa política por sus efectos en el descanso o la movilidad de los vecinos, subsiste y consigue nuevos eventos pese a que la masiva asistencia de personas se produce sin una parada de transporte público en al menos un kilómetro a la redonda. Su siguiente reto serán los (de momento) once conciertos de Shakira ante 50.000 espectadores como parte de su gira Las Mujeres Ya No Lloran World Tour. Los albergará una infraestructura que sus impulsores proclaman “estadio” y que vendrá acompañada de otros servicios de venta ofertados en el “Parque Macondo”, guiño a los Cien años de soledad de Gabriel García Márquez, alrededor del Iberdrola Music.

Ese es el nombre comercial del recinto desde el verano de 2023, cuando se sumió en una nueva y más ambiciosa etapa, después de los graves problemas de organización en aquella edición del Mad Cool (que han remitido parcialmente en las siguientes) y en el concierto de Harry Styles. La viabilidad económica del espacio, un antiguo trigal relativamente próximo a algunas viviendas, pero sin conexiones de transporte cercanas, se vio reforzada cuando Mahou San Miguel adquirió el 51% de la empresa que lo gestiona. Una operación con vistas a apuntalar el proyecto de la mano de nuevas citas de calado.

Recreaciones del proyecto de Madrilucía en su página web. La primera edición iba a celebrarse este año en el Iberdrola Music.

Todo ello en medio de un contexto de feroz competencia por convertir a Madrid en referencia internacional de macroeventos deportivos y musicales, con el hueco para recoger parte de la oferta en este segundo apartado que ha dejado la suspensión de conciertos en el Santiago Bernabéu. De ahí la disposición de los gestores del Iberdrola Music a servir de sede para la residencia de Shakira o para la frustrada y cancelada Madrilucía, que ampliaba aún más el rango y características de actividades. Pero, aunque haya caído en el olvido, el enfoque original del entorno distaba mucho de esta concepción actual como “eventódromo”.

La utopía musical que diseñó Carmena, adaptó Villacís y desechó Almeida

Durante el mandato de Manuela Carmena, el ímpetu por convertir a Villaverde en un centro neurálgico de la escena musical tomó un cariz muy distinto. El proyecto para La Ciudad del Sonido, que aquel Ejecutivo no tuvo tiempo de desarrollar, quería impulsar “un circuito completo para que los chavales del distrito dispusieran de una infraestructura pública para grabar su música”. Así lo describió en conversación con elDiario.es Guillermo Zapata, exconcejal de Ahora Madrid y uno de sus ideólogos.

El objetivo era fomentar tres vertientes: “Locales de ensayo, de grabación y un espacio para conciertos”. Zapata hablaba de Villaverde como un distrito donde “un montón de grupos se buscan la vida para grabar y enseñar lo que hacen”. Así, “no en todas partes necesitan que se invierta tanto en recursos y apoyos”.

Render de Tercer Sonido, el proyecto de la Ciudad del Sonido que ganó el Ayuntamiento de Carmena en 2017.

Con la llegada a Cibeles de José Luis Martínez-Almeida, mediante el acuerdo entre el Partido Popular y Ciudadanos en su primera legislatura, la vicealcaldesa Begoña Villacís hizo suya la reconfiguración de este plan inicial. Al menos, eso deslizaba cuando en 2022 anticipaba el traslado del Mad Cool a Villaverde desde su anterior ubicación en Valdebebas. Auguraba Villacís que el festival actuaría de “lanzadera” para una transformación de mayor calado en la zona, gracias a una serie de dotaciones culturales y educacionales englobadas en la renombrada como Ciudad de la Música.

“Llevamos tiempo trabajando en la localización de un nuevo centro de acumulación de talento, economía y creatividad en torno a la producción musical con un proyecto innovador”, explicó por aquel entonces la ex edil del Consistorio, sin apenas referencias a la idea previa de Ahora Madrid. Desde la corporación municipal matizaron luego que la Ciudad de la Música estaría ligada a los grados de producción musical e ingeniería del sonido de la Universidad Carlos III, la más cercana, a la que cederían parte del suelo público. También los entregarían a “empresas interesadas en invertir en Madrid y traer sus centros de trabajo en torno a la producción musical”. Pero finalmente, con la salida de Ciudadanos de Cibeles y la mayoría absoluta del PP de Almeida, el destino del proyecto fue el mismo que el de Carmena y Zapata: el olvido.

“Han sido un engaño, pero no una sorpresa. Sabíamos que nos estaban vendiendo la moto”, resumió años después en declaraciones a este periódico Gema, una de las portavoces de la plataforma vecinal Stop Mad Cool Villaverde. En uno de los distritos con menor renta por habitante de Madrid, los residentes vieron en la iniciativa cultural una oportunidad de modernizar los barrios y reforzar sus tejidos culturales con dotaciones al servicio de la ciudadanía. El resultado, en cambio, ha provocado su repetida movilización ante el “colapso”, “la suciedad” o la “inseguridad” que generan unos eventos que apenas han contribuido a la prosperidad de la Colonia Marconi, Villaverde Alto y Getafe Norte.

Choque político con dos modelos de ciudad enfrentados

La coyuntura ha generado reproches cruzados entre el equipo de Almeida y el delegado del Gobierno en la Comunidad, Francisco Martín (aliado a su vez con la alcaldesa de Getafe, Sara Hernández). En una reciente entrevista con Somos Madrid, Martín alertaba del peligro de “actuar en una ratonera” si no se acometen mejoras de cara a las actuaciones de Shakira. Ha llegado incluso a pedir por carta al alcalde que reconsidere las autorizaciones a este tipo de citas. “Él mismo y la Comunidad de Madrid estuvieron de acuerdo hace tres años en que ese recinto no estaba en condiciones de albergar eventos de fenómeno fan y no han hecho nada para mejorar las condiciones”, opinaba. “No hay posibilidad de una evacuación masiva como la que algo de esta naturaleza debe tener prevista, ya que sale todo el público a la vez cuando termina. Todos sabemos que está la M-45 colindando, que no hay aparcamientos, que no hay Metro”, añadió.

Cola para el concierto de Harry Styles de 2023 en el recinto de Villaverde.

Pero el conflicto tiene también un componente de concepción antagónica acerca del modelo urbano. La polémica en torno a Madrilucía, que debería haber aterrizado en el Iberdrola Music a finales de mayo o principios de junio, puso sobre la mesa los reparos de la oposición a la conversión de Madrid en “un parque temático”. Así definió el proyecto la portavoz del PSOE en Cibeles, Reyes Maroto, que llegó a reunirse en el Senado con su homólogo en el Ayuntamiento de Sevilla y con la regidora getafense. Para Maroto, Madrilucía es “un festival que se apropia de un referente con una identidad muy arraigada en Sevilla, como es la Feria de Abril” y se preguntaba si lo siguiente sería “ver los Sanfermines en la Gran Vía”.

El equipo de Almeida, por contra, se ha entregado a esta y la gran mayoría de iniciativas alrededor del recinto. Aunque puso algunos reparos a Madrilucía (solicitó su retraso inicial para no coincidir con las fiestas de San Isidro), desdeñó las críticas de la oposición. El responsable de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad, Borja Carabante, ha acusado al delegado del Gobierno de fomentar un “boicot a la ciudad” por sus dudas con los conciertos de Shakira. La vicealcaldesa Inmaculada Sanz cuestionó a “una izquierda triste y ceniza”. “Le parece mal la Fórmula 1, le parece mal la NFL, le parece mal cualquier gran evento que viene a la ciudad y le parece mal que Madrid esté de moda”, lamentó la edil, en unas declaraciones que dejaban a las claras el tipo de ciudad que su Ejecutivo pretende seguir fomentando.

En esa misma intervención, solo una semana antes de que trascendiera la suspensión de Madrilucía, Sanz avanzó que el Ayuntamiento estaba trabajando con los promotores “para que pueda ser un grandísimo espectáculo y se desarrolle en las mejores condiciones”. Unas generosas palabras como las que visten cualquiera de los macroeventos a los que aspira la capital en general y el Iberdrola Music en particular. Como las que utilizó Pino Sagliocco, presidente de la promotora Live Nation, para exponer las garantías que a su juicio tendrá el “estadio” de Shakira gracia a un espacio “experimentado y bien acondicionado”. El lugar que pudo haber servido para formar a las bandas madrileñas del futuro y que en cambio ahora pasa la tradición andaluza o la obra de Gabriel García Márquez por el filtro de la mercadotecnia.

Etiquetas
stats