Indignación por la vivienda desde los escenarios de San Isidro: Sonsoles y grupos de la Pradera, contra “los buitres”
“¿Cómo no vamos a hablar de los problemas que tiene la gente si son unas fiestas populares?”. Son palabras de Gemma, una de las espectadoras que disfrutó el pasado miércoles del concierto del grupo Amor Líquido desde la Pradera de San Isidro. En él, la banda lanzó un contundente mensaje: “Madrid se está vendiendo a fondos buitre”. Además, recordó y respaldó la acción que un día antes había desplegado sobre el escenario el trío de electrónica VVV [Tripping' you]. “Se lio un poco”, resumió la vocalista de Amor Líquido, Sara Puertas.
En colaboración en el Sindicato de la Vivienda de Carabanchel y el Sindicato de Inquilinas de Madrid, durante la actuación de VVV [Tripping' you] exhibieron dos pancartas con contundentes mensajes: “Llenan la Pradera, desahucian Madrid” y “La vivienda nos cuesta la vida”. También un vídeo que alertaba de un desalojo a pocos metros del lugar que acoge los festejos, que finalmente se ejecutó, en una vivienda que era propiedad de la Comunidad de Madrid hasta que la cedió a un particular. Un clip que apuntaba directamente a los dirigentes madrileños y estatales: “Isabel Díaz Ayuso y José Luis Martínez-Almeida están vendiendo Madrid a los especuladores mientras el Gobierno central se dedica a hacer la misma mierda”.
Amor Líquido lanzó unas proclamas similares, con dardo al Ejecutivo de Pedro Sánchez incluido: “No es cuestión de que ciertos políticos saquen rédito de una lucha ante la que tampoco están haciendo nada. Tenemos el Gobierno más progresista de nuestra historia y están echando gente de sus casas”. Terminaron su intervención llamando a asistir a la asamblea de este jueves 14 mayo a las 19.00 en el número 23 del Camino Alto de San Isidro.
Según Gemma, el grupo se posicionó “con más miedo que vergüenza”, aunque no le quita ni un ápice de mérito y valentía. De hecho, la banda deja caer posibles represalias por su mensaje: “No nos podíamos ir de aquí sin aprovechar el altavoz que tenemos, con las consecuencias que nos puedan caer”. Apostilla Gemma que llegaron a pedir al público su apoyo en salas, ante la posibilidad de que no vuelvan a interpretar en este tipo de escaparates.
Desde el área de Cultura del Consistorio, liderada por Marta Rivera de la Cruz, niegan cualquier conato de censura en declaraciones a Somos Madrid: “Ni desde Cultura ni desde los distintos distritos implicados se establece ningún tipo de censura previa sobre las intervenciones artísticas o las expresiones que puedan producirse en los escenarios de San Isidro. La programación del Ayuntamiento de Madrid se concibe como un espacio abierto, plural y en libertad, donde los artistas pueden desarrollar sus propuestas con autonomía dentro de los límites técnicos que conllevan el diseño de los escenarios y del marco de convivencia y respeto que corresponde a cualquier evento cultural”.
El alcalde respondió ya el miércoles a la protesta de VVV [Tripping' you] para mostrar su desacuerdo, con una postura diametralmente opuesta a la de la frase que abre este artículo: “Una fiesta es una fiesta y una reivindicación política tiene que ser en el ámbito adecuado. Muchas personas no están de acuerdo y solo fueron a disfrutar de un concierto de San Isidro. Las opiniones políticas las tienen que dar en otros ámbitos”. El regidor expresó su “respeto las manifestaciones culturales” y afirmó que “en esta ciudad no hay censura”, en unas declaraciones previas a las aseveraciones de Amor Líquido sobre las tablas de La Pradera.
El pregón de Sonsoles Ónega abrió la veda
Con una perspectiva menos directa y más poética, la primera mujer pregonera de San Isidro desde que Almeida asumió el cargo de primer edil ya adelantó el fuerte contenido contestatario de las fiestas en 2026. La presentadora y escritora Sonsoles Ónega cuestionó el modelo especulativo que sacude la capital y su impacto en los modos de vida de la ciudad: “Me duele que haya que ser buitre y no paloma para vivir aquí”, lamentó en su discurso.
Ónega arremetió también contra “la herida de la vivienda” y la pérdida de comercios tradicionales, además de lanzar varios guiños feministas en unas palabras que pronunció en la plaza de la Villa junto a un impasible Almeida. “Ya que estoy investida de esta honra de ser pregonera, dejadme también que me haga eco del quejido de Madrid. Se queja y con razón de que no sana la herida de la vivienda. A mí me duele como a todos que haya que ser buitre y no paloma para vivir aquí”, declaró la personalidad televisiva, aunque no atacó a ninguna figura política en concreto y de hecho agradeció al alcalde la construcción de vivienda pública.
El desalojo del pasado miércoles en la calle Alto de San Isidro fue finalmente ejecutado, pese a la movilización y contestación del Sindicato de Vivienda de Carabanchel. De nuevo, como en el caso del jubilado Mariano Ordaz la semana pasada, un enorme despliegue policial ha apoyado el desalojo.
Las reivindicaciones han llegado de la mano de grupos jóvenes que comienzan a hacerse un hueco en la escena musical. VVV [Trippin' you] se ha convertido en una fulgurante aparición de la escena electrónica. Formado en Móstoles en 2015, lo integran Adrián Bremner, Elinor Almenara y Salvador “Salvi” Urbaneja.
En cuanto a Amor Líquido (creada en 2019), que con su nombra lanza un guiño al ensayo homónimo de Zygmunt Bauman, sus componentes son Sara Puertas (voz), Eva María Martín (batería y coros), Álvaro Peral (guitarra y coros) y Gaby Nieto (bajo). Con estas acciones siguen la estela de Biznaga, que en 2023 aprovechó el altavoz de San Isidro para reivindicar un Madrid que “no es de los buitres”.
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