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Manual para hacer un paseo feminista como los de Tetuán: “animamos a replicarlo en otros barrios”

Uno de los paseos feministas

Luis de la Cruz

Madrid —
22 de abril de 2026 21:45 h

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Cada cierto tiempo, sin periodicidad fija, corre por las vías de comunicación del distrito de Tetuán la convocatoria de una ruta feminista por el espacio público dedicado a las mujeres (calles, placas u otros elementos nominales). Carteles en los grupos de WhatsApp que ya son familiares a muchos , que remiten a una acción vecinal y desinteresada impulsada por un grupo de vecinas vinculadas al entorno de la Huerta de Tetuán con vocación de llegar a todo el barrio.

El primer paseo tuvo lugar el 13 de noviembre de 2022 en el barrio de Berruguete. Desde entonces, han realizado siete más con cuatro recorridos diferentes por distintos barrios del distrito de Tetuán. Cada uno de estos paseos ha sido el fin de fiesta de un trabajo de investigación previo que, a día de hoy, nos ha dejado un valiosísimo acervo para conocer hasta el mínimo detalle sobre la presencia de las mujeres en la memoria del espacio público de Tetuán.

Al principio, eran Clara Morales, Flor López y Olga Berrios. Luego se quedaron Olga y Flor, con quienes hemos hablado para recapitular una experiencia que ya dura varios años y sigue creciendo. “Empezamos pensando que habría poco contenido y lo hicimos por lo que nos era más cercano. Luego, felizmente, hemos descubierto que hay bastantes mujeres de las que hablar. Tenemos contenido para hacer más rutas, por ejemplo, en el barrio de Berruguete o en Cuatro Caminos”, explica Olga.

“No somos expertas, somos vecinas con mucha curiosidad, intentando leer el barrio de otra manera. Intentamos hacerlo desde muchas perspectivas. Nosotras nos centramos en la visibilidad de las mujeres en el callejero (también en edificios o placas), pero se podrían hacer paseos hablando desde el punto de vista de la seguridad, el urbanismo o de otras cosas, A veces, durante los paseos mencionamos algunas de ellas, como las diferencias de anchos de aceras de un lado u otro de Bravo Murillo o temas de accesibilidad, que nos tocan muy de cerca a las mujeres”, cuentan.

Un paseo en 2023

Entre los materiales generados, llaman la atención las grabaciones que las propias Olga y Flor han hecho hablándonos de muchas de las mujeres a las que han visitado en sus paseos colectivos, que se pueden escuchar en Spotify. A veces, patearse el barrio con los cascos puestos puede significar hacerlo con atención.  

También han elaborado un completísimo mapa, en el que están documentados los puntos de los cuatro itinerarios, con imágenes y biografías de las mujeres que dan nombre a las calles del distrito. Un recurso online que incluye el enlace a la documentación que han utilizado y a los audios relacionados que nada tiene que envidiar a los proyectos financiados por las universidades que hoy en día proliferan bajo la denominación de humanidades digitales.

El trabajo de Olga y Flor es profundo. Se meten a analizar qué perfiles de mujer han sido merecedoras de conquistar el callejero hasta la fecha. Abundan las propietarias y las religiosas. Están representadas también actrices, cantantes o personajes de ficción. Hay algunas –pocas– que fueron simplemente vecinas y unas pocas a las que aún hay que localizar. Matilde Landa, La Veneno, Amalia (sin apellidos), Dulcinea, Sor Ángela de la Cruz…son muchas y muy diferentes y, a la vez, son pocas todavía.

Mapa con los paseos virtuales

“La principal conclusión es que hay muchas historias, pero con escasa visibilidad”. Explican que empezaron a poner nombres de mujeres a calles hace no tantos años y esto hace que muchas estén más en el extrarradio que en el centro, o que falte vinculación del nombre con el territorio. “Por ejemplo, en Tetuán tenemos nombres de calles de personajes vinculados con Galdós que tendría más sentido que estuvieran en el centro”, explican, e inciden en la necesidad de vincular nombres y contexto urbano. “Si María Moliner vivió tantos años en Tetuán tendría sentido que tuviera un espacio muy grande aquí vinculado a ella, aunque recientemente se haya abierto una escuela infantil con su nombre”.

Los paseos feministas han interesado de forma muy especial a las mujeres. “Me parece que la gente que nos estuvo escuchando tenía bastante interés, pero curiosamente la mayor parte de la gente que se apuntó –no sé si hubo algún hombre– fueron mujeres, lo que es muy significativo”, explica Flor.

La experiencia de Flor, Olga y el resto de mujeres que se les han unido para conocer con los pies la historia de sus barrios con las gafas violetas puestas es muy satisfactoria, según explican, y su esfuerzo por documentarlo todo hasta el más mínimo detalle denota la voluntad polinizadora de la empresa. “Venían mujeres de otros barrios a las rutas y nos preguntaban si vamos a hacerlo de otros distritos. Nosotras las animábamos a replicarlo ellas mismas en otros lugares”.

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