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Ramón Araújo: “Estamos bastante bien para lo mal que estamos”

El humorista satírico, en su balance anual para La Palma Ahora, hace una “análisis transpersonal” de lo acontecido en 2018 basado en “lo que escucho en los bares”.

El humorista satírico Ramón Araújo.

El humorista satírico Ramón Araújo. LUZ RODRÍGUEZ

“Estamos bastante bien para lo mal que estamos”. Con esta afirmación resume el humorista satírico Ramón Araújo el año 2018 en su tradicional balance para La Palma Ahora. “El análisis que tú me pides es un análisis transpersonal, se basa en lo que yo escucho en los bares”, aclara de entrada. ¿Está España para bromas? “Este país siempre ha sacado lo mejor de su humor en los momentos peores, la novela picaresca española surge en una época muy dura; el humor existe más en los malos momentos que en los buenos”, sostiene.  “En la actualidad, lo políticamente correcto obliga a los humoristas a ser mucho más sutiles, a utilizar segundas y terceras lecturas, y una limitación a la libertad de expresión, por otro lado, nos hace más inteligentes, menos burdos, menos groseros”. 

El 2018 se despide y en La Palma “seguimos con los mismos debates del año pasado, la carretera de Fuencaliente continúa sin terminarse y es una vía fundamental, hay mucho tráfico, es una carretera hermosa, hasta turística”, asegura. “Esa carretera es un incordio, está pendiente, y ahí seguimos también con el gran proyecto turístico-histórico de la Isla que es la Fuente Santa, y con la vía de El Remo, el Puerto de Tazacorte o los misterios del Cuarto Milenio que es el Fdcan (Fondo de Desarrollo de Canarias), lo más parecido que hay a un son cubano: he perdido la fe en el Fdcan, Fdcan p’aquí, Fdcan p’allá, quién arreglará el Fdcan, Fdecan por aquí, Fdcan por allá, aparece por aquí, desaparece por allá, mamá qué pasa con el Fdcan, yo no tengo fe en el Fdcan, yo perdí la fe en el Fdcan, ay Anselmo dime qué pasa con el Fdcan”, entona con ritmo caribeño y suelta una sonora carcajada. “Esto del Fdcan es muy palmero, es de una ambigüedad soberbia, de una transparencia absoluta”. 

A Ramón Araújo le gusta callejear y eso le permite conocer la realidad real, sin maquillar. “Yo hablo con mucha gente, voy a los bares, participo en tertulias, y lo que interesa es la acción, que no vengan con milongas, no me digas que tú me vas a traer el paraíso liberal capitalista sin impuestos, ni la otra milonga de que vas a socializar el estado igualitario para todos menos para ti; nosotros nos conformamos con tener un trabajo, comer, poder educar a nuestros hijos y contar con atención médica, esas son las cosas básicas que siguen preocupando al común de los mortales”, afirma. “En los bares se habla de cosas concretas, todo esto que te estoy diciendo lo oigo yo, preocupa la perspectiva personal en relación con la ciudad en la se que vive, cada vez aumenta más la masa crítica, esa masa que va a juzgar a los políticos por sus acciones, no por lo que dicen ni por la bandera que defienden”, subraya. 

“Sigo a diario la prensa local y veo que en La Palma hay acción, discusión y debate, pero parece que no lo hay, todo se mueve en una especie de año anodino marcado por el brexit, China, Trump, el independentismo catalán… todas estas cosas nos han quitado la perspectiva de lo que nos está pasando; el brexit, el catalanesis, el trumpesis y el chinatesis no dejan ver lo que ocurre aquí”, dice, y resalta:  “Pero en La Palma se mueve mucho, por ejemplo desde el punto de vista cultural, y lo digo yo que me considero un artista en el sentido más amateur; 2018 ha sido un año de una tremenda efervescencia en la Isla, ha habido una gran cantidad de actos culturales, y cuando hay cantidad también hay un cambio cuantitativo-cualitativo, como diría Carlos Marx, y tiene que surgir la calidad; se han celebrado numerosas actividades, no solo organizadas desde la esfera pública sino también desde la iniciativa particular”. 

En los votantes percibe un cambio. “Se está produciendo un proceso muy interesante en nuestra nación que es el voto desideologizado, la gente que vota con independencia de su ideología, aunque eso no quiere decir que no la tenga, vota por la perspectiva personal del lugar en el que se encuentra con relación a la sociedad en ese momento, y eso aumenta la masa crítica y disminuye el poder de los partidos a la hora de contarnos milongas”. “También se está dando el voto con perspectiva histórica, el ciudadano responsable que vota en función de lo que conviene al país, independientemente de su ideología, para dar equilibrio a la nación en un momento determinado, armonizar una situación que está desbarajustada”. Y prosigue. “Luego está el voto de conveniencia, el de la gente que está afiliada a los partidos, es decir, de los miembros de los partidos o de aquellos que tengan una filiación ideológica; todavía tenemos estas parroquias de creyentes a pies juntillas en una ideología determinada”. 

Y se muestra preocupado con lo acontecido a nivel internacional. “El brexit es el fenómeno más tremendo que ha pasado en Europa después de la II Guerra Mundial, es un desastre para la integración europea y un triunfo para los nacionalismos más ultraconservadores; los ingleses han metido a toda Europa en un problema tremendo, con huida del capital”. España dice que va por el mismo camino. “Y eso está pasando en nuestro país con las fuerzas centrífugas, con los nacionalismos extremos, incompatibles con la unidad del Estado, y no les importa que las inversiones se vayan a Madrid”. “Todo esto nos está haciendo creer que en Canarias no pasa nada, que las noticias son como de menudeo o de pedrea, pero, bueno, estamos bastante bien para lo mal que estamos”, concluye.

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