Espacio de opinión de Canarias Ahora
¿Renovación o volantazo a la derecha?
No se trataba de la construcción de nuevos liderazgos -como afirmaban y les servía de justificación de la ruptura-, sino de poner al frente del nuevo partido a personas nada díscolas, más bien todo lo contrario, con Fernando Clavijo y sus políticas conservadoras; algunas de ellas veteranas, muy veteranas, de la actividad política. No se pretendía desarrollar e impulsar nuevos proyectos, sino juntarse con Ciuca -unos angelitos, como se sabe- y terminar confluyendo a corto o medio plazo, primero electoralmente y más tarde orgánicamente, con Coalición Canaria.
Asumiendo, por tanto, sin rechistar, las políticas de siempre de las derechas canarias, las que nos hacen ser la comunidad más desigual, con muy bajos salarios y grave riesgo de pobreza y exclusión social. Lo que ayer ocultaban (“habladurías”, decían) sale nítidamente a la luz: no era renovación, sino un simple volantazo a la derecha. Absolutamente legítimo, por supuesto. Se puede cambiar de religión, de club de fútbol, de partido político… y hasta de ideología. Pero tratar de enmascararlo es bastante menos presentable.
No busquen en esa nueva organización principios de nacionalismo ni de izquierdas. No los hay. Como mucho, un regionalismo municipalista “ni de izquierdas ni de derechas”, como señaló no hace mucho su flamante presidente. Un producto situado en el mercado electoral con fácil encaje en la Coalición Canaria actual. La misma CC que no hace ascos a gobernar con Vox. La que desarrolla en las Islas políticas fiscales muy cercanas al ayusismo, bajando irresponsablemente impuestos a los más ricos. Al mismo tiempo que, con suma cara, exige más ingresos al Estado. Lo de la corresponsabilidad fiscal no les concierne, no va con ellos.
Muchos trienios
Lo de la renovación, reconozcámoslo, tiene su miga. Óscar Hernández (61 años), presidente de Primero, lleva en la corporación municipal de Agüimes desde 1991, es decir más de 34 años, los últimos diez como alcalde, tras sustituir a Antonio Morales; sin olvidar los doce años en que compatibilizó la concejalía con su presencia en el Cabildo Insular de Gran Canaria, un prolongado doblete. Son, como ven, muchos trienios. Al finalizar este mandato, en 2027, Hernández habrá alcanzado los 36 años en la corporación, toda una vida. Y les aseguro que intentará seguir, ahí y/o en el Cabildo, que se renueven otros u otras, pese a que ha dilapidado el 26,96% de los votos de su municipio, uno de cada cuatro, entre 2015 y 2023, en solo dos mandatos. De cuarenta años en las instituciones no baja, seguro.
Por tanto, Hernández lleva mucho más tiempo en la política institucional que Román Rodríguez (24), aunque ciertamente menos que los que ya acumulan Carmelo Ramírez (cerca de los 46) o Antonio Morales (próximo a los 42). No se puede ganar siempre. Al menos de momento. Todo se andará.
También en otros partidos hay veteranos que se encuentran plenamente activos, como Ana Oramas, cuya carrera político-institucional empezó en 1979 en el ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife, empatando temporalmente, por tanto, con Ramírez; o Pepa Luzardo (unos 34 años en las instituciones), que siendo muy joven dio un singular ejemplo de coherencia y decencia frente a variados transfuguismos, hoy tan de moda, cuando empezó, a principio de los años noventa, en el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria.
Edadismo
Rica experiencia, de eso no cabe duda. Buena gestión de los asuntos públicos en la mayoría de los casos, también. Tiene su valor. Y unos cuantos años de vida acumulados, es inevitable. Como cantaba Milanés, el tiempo pasa. Lo que en muchas ocasiones lleva a algunos a esgrimir argumentos edadistas. No los suelo compartir. Reconozco que me importan mucho más las ideas y los comportamientos democráticos, así como la sensibilidad social, que los años que figuran en el DNI o en el pasaporte.
Vamos, que prefiero a Lula, próximo a los 80, que al cuarentón Bukele. Y a Jean-Luc Mélenchon (74) que a Jordan Bardella (30). A Angela Merkel (71), si estuviera activa en la política -ejemplar su rechazo a la extrema derecha, no como CC, que tiene pocos prejuicios en gobernar ayuntamientos con Vox o votar con la extrema derecha en la fallida investidura de Feijóo- que a Isabel Díaz Ayuso (47). Y a Jeremy Corbyn (76) que al nuevo y más joven líder laborista y primer ministro británico. O, ya en Canarias, a Antonio Morales, próximo a los 70, que Teodoro Sosa, que estos días ingresa en el club de los cincuentones, y lleva casi media vida, más de 22 años, en política institucional. Por similares y muy confesables motivos.
Y creo, sobre todo, que, en los graves tiempos que corren, hay que hablar (y hacer) más, mucho más, sobre la implementación de los programas sociales y medioambientales, en torno al dramático problema de la vivienda y de la turistificación, respecto a las políticas fiscales y la adecuada financiación de los servicios públicos. Y, asimismo, abordar con rigor cómo enfrentarse al ascenso de la extrema derecha y sus terribles consecuencias para la democracia y los derechos y libertades.
Y eso, amigos y amigas, no está, ni se le espera, en el centro del debate de los que solo aspiran a mantener o incrementar cuotas de poder, a gobernar por gobernar, sin la menor voluntad transformadora. El nacimiento de Primero Canarias, no les quepa duda, es la mejor noticia que han recibido las derechas políticas, económicas y mediáticas de este pequeño país desde la desaparición de UPC a mediados de los años ochenta del pasado siglo. Y, es perfectamente entendible, lo celebran sin disimulo alguno.