El feminismo real es antifascista
Este 8 de marzo no puedo dejar de acordarme de las mujeres que están en zonas de conflicto. Entre ellas, las mujeres iraníes que son quienes más han sufrido en las últimas décadas la represión de un régimen misógino y que ahora ven cómo en sus calles caen bombas enviadas por quienes se llaman a sí mismo libertadores pero que todos y todas sabemos que no vienen a liberar nada sino a engordar sus bolsillos de petróleo.
Una de esas bombas cayó en la escuela primaria femenina Shajareh Tayyebeh en la ciudad de Minab, al sur de Irán, murieron unas 165 niñas. Las imagino como a todas las niñas del mundo, con sueños, enredadas en juegos, con ilusiones y toda una vida por delante truncada por la violencia más cruel. Trump quería un nobel de la paz y ha hecho de la guerra su bandera.
La escritora iraní Marjane Satrapi contaba en su afamada novela gráfica, Persépolis, cómo ella salió de su país siendo también una niña para poder formarse en libertad y lejos de un régimen que empezaba a borrar la presencia y la visibilidad de las mujeres como primer mandato. Satrapi a través de dibujos cuenta cómo el estado y quienes lo gobiernan pueden modificar el cuerpo, los derechos, las libertades, los proyectos de vida de las mujeres, su forma de estar en el mundo.
Lo saben bien las mujeres afganas que sufren en la actualidad un borrado total de su presencia, no tienen voz, no tienen cuerpo, son invisibles, sin derecho a la educación, a la sanidad y sin un mínimo de dignidad, no pueden ni bailar, ni reír. Son materia porque son cuerpo, pero las están desdibujando hasta llevarlas al silencio más absoluto. La ONG afgana Rawadari ha denunciado el código penal talibán que está institucionalizado la represión y hablan de un apartheid de género, una auténtica pesadilla. El peor lugar del mundo para nacer siendo mujer.
La voz de una niña se ha convertido en la triste protagonista de una película que recrea un hecho real, el asesinato de Hind Rajab que con sólo 6 años suplicó ayuda a la Media Luna Roja tras quedarse atrapada en un coche en la Franja de Gaza. Previamente el ejército israelí había asesinado a toda la familia con la que viajaba, ella también finalmente murió. La película, La voz de Hind está nominada como mejor película internacional en los premios Óscar, Hind no desfilará en la alfombra roja, pero al menos por un momento y gracias al cine se le devolverá la voz que la crueldad más absoluta, le arrebató.
Hind es una de las muchas niñas que han muerto en este genocidio, otras siguen viviendo en condiciones infrahumanas en campos de refugiados sin casi acceso a lo más básico, con hambre y frío, sin educación, ni sanidad, muchas sin familias. Las mujeres no tienen acceso a lo más básico, tampoco a lo imprescindible como productos necesarios para la salud sexual y reproductiva.
Pero no sólo en la guerra o en situaciones de conflicto las mujeres desaparecen, quiero acordarme de Salma, la mujer marroquí que estuvo secuestrada 22 meses en una casa de Murcia. Un tiempo en el que sufrió violencia sexual, física y verbal por quien parecía ser su pareja, un hombre de nacionalidad española que la destrozó física y psicológicamente hasta que ella pudo escapar.
1.353 mujeres son las víctimas mortales por violencia de género desde 2003 hasta hoy, ellas no pudieron escapar de sus asesinos.
Hay muchas formas de violencia contra las mujeres, las desigualdades que denunciamos también lo son, que dos de cada tres mujeres en nuestra región estén desempleadas o que cobremos de media 3.000 euros menos. Es violencia y una señal de un sistema patriarcal que siempre nos ha querido en los márgenes.
Ahora que vemos que la ultraderecha está más cerca de ocupar el gobierno extremeño estamos en la obligación de denunciar que además de promulgar el borrado del término feminismo, quieren decidir sobre nuestros cuerpos, nuestros derechos y atacar nuestras libertades.
El feminismo real siempre será antifascista, se lo debemos a todas las mujeres de nuestra sociedad, del mundo, a las que están y a las que se quedaron en los márgenes hasta desaparecer.
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