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La impostura

La presidenta de la Junta de Extremadura, María Guardiola, y el presidente andaluz, Juan Manuel Moreno Bonilla, en una imagen de archivo

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Que en el vídeo de campaña de Juan Manuel Moreno Bonilla, al que las encuestas andaluzas dan cerca de la mayoría absoluta, confundieran Jerez de la Frontera con nuestra maravillosa Jerez de los Caballeros es una pifia al nivel de Feijóo llegando a Badajoz y diciendo a gritos que qué a gusto se estaba en Andalucía. 

Lo del PP en campaña siempre roza lo indecente. Aún tenemos grabado en la retina aquel vídeo donde la señora Guardiola anunciaba que nos habían robado la democracia unos vulgares cacos que habían asaltado la oficina de correos de Fuente de Cantos. Aquello más que hacer gracia dio verdadera vergüenza y levantó una seria preocupación porque poner en duda las garantías democráticas del proceso electoral es algo muy grave. 

No sé si ese ridículo espantoso, sumado a la negativa a participar en un debate a cuatro fue lo que hizo que Guardiola perdiera la mayoría absoluta o quizás nunca estuvo cerca de tenerla. El caso es que en las elecciones no todos jugamos con las mismas reglas del juego. Mientras unos gastan miles y miles de euros y se hipotecan con los bancos para financiar sus majestuosas campañas, otros hacemos campañas modestas y artesanas. Mientras unos utilizan los fondos públicos para los intereses electorales de su propio partido (con sanción de la junta electoral al PP de Extremadura incluida), otros contamos euro a euro para no desperdiciar ni uno y estirar al máximo un presupuesto más que ajustado. 

No, no jugamos con las mismas reglas, por eso que Unidas por Extremadura haya casi duplicado sus votos sabe aún mejor, sabemos que somos David contra Goliat. Y en Andalucía vemos que sucede lo mismo, un Partido Popular que actúa de la misma manera soberbia con un vídeo de campaña que es un absoluto insulto y que confunde una localidad extremeña con una andaluza (me juego el cuello a que quienes hicieron el vídeo no son andaluces, puede que no sean ni personas y sea producto enlatado de la IA). Para colmo de la soberbia, piden perdón antes por el error en el vídeo que por la actuación criminal con los cribados de los cánceres de mama, algo que es un absoluto insulto y que ha puesto de manifiesto la nula empatía del gobierno de Moreno Bonilla con las mujeres afectadas. 

Moreno Bonilla tiene un perfil de hombre moderado pero sus actos nos llevan a pensar que en el fondo es el mismo PP turboliberal de siempre, ese que mientras te sonríe en campaña y te canta una canción (por cierto, con acento de Valladolid) vende a precio de saldo la sanidad andaluza llegando a unos niveles de deterioro como nunca antes se habían visto. Ese PP que inunda de pisos turísticos las ciudades andaluzas haciendo imposible que las familias puedan acceder a una vivienda digna. Son las políticas que nos llevan al deterioro de lo público, de lo común y hacen que en nuestras ciudades impere la ley de la Jungla, el sálvese quien pueda y que los más privilegiados (aquellos con nombres compuestos y familias de rancio abolengo) siempre sean los que más se beneficien de sus políticas. 

Ante el riesgo de que al PP andaluz le ocurra lo mismo que al extremeño y acabe necesitando a Vox para gobernar Moreno Bonilla ya ha asegurado que si eso sucede y pierde la mayoría absoluta no firmará un acuerdo ilegal, racista e infame como el de Extremadura. No ha dejado, que se diga, en muy buen lugar a su homóloga, la señora Guardiola, a la que en su partido dan ya por amortizada por lo que se ve. Así que Extremadura se ha comido el marrón de ser el laboratorio de las políticas fascistas cuando no necesitaba ir a elecciones anticipadas. Espero que al menos de eso haya aprendido Guardiola y se lo piense dos veces antes de anteponer las necesidades de Génova a las de su propia tierra. 

Ante este panorama, parece que siempre gana el postureo, la sonrisa falsa, el cartón piedra de lo que parece pero no es. Frente a toda esa soberbia y desfachatez seguiremos dando la cara para garantizar los derechos de todas y todos, que no gane la impostura.

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