El Gobierno de Canarias de CC y PP, el más amplio y caro de la historia, no quiere gastar más en Sanidad
La sanidad pública en Canarias se encuentra en una situación de emergencia y caos constante, con problemas estructurales que afectan tanto a las consultas como a los servicios de urgencias y operaciones. Mientras la población aumenta y se recibe cada año a más turistas (más de 18,4 millones en 2025), las infraestructuras sanitarias no son suficientes para atender a la demanda. De ahí que algunas de las reivindicaciones históricas de los sindicatos sanitarios sean el aumento del personal y medios. Sin embargo, esta misma semana, la consejera de Sanidad del Gobierno de Canarias, Esther Monzón (Coalición Canaria), afirmó en un coloquio celebrado en Las Palmas de Gran Canaria que aumentar el gasto en Sanidad no es “realista”.
Lo dijo tras reconocer que la mitad de la población canaria tiene más de 45 años, y la prevalencia de los mayores frente a los jóvenes es ascendente. Se trata, pues, de una población envejecida que requiere y requerirá cuidados médicos. Pero en su lugar, la consejera dijo apostar por impulsar los hábitos saludables y utilizar el recurso a la medicina como herramienta preventiva antes que como cura. Esa es la fórmula por la que apuesta el Gobierno de Canarias, según explicó, frente a una población cada ve más longeva. “El gasto en sanidad no lo podemos seguir incrementando”, dijo.
La consejera explicó que “cerca del 40% del presupuesto de Canarias se destina a Sanidad”, precisando que se trata de un montante de 4.833 millones de euros al año. Y añadió que “la esperanza de que el gasto se pueda incrementar es muy bajita” en ese área, pese a la tendencia a crecer de la demanda asistencial de una ciudadanía cada vez mayor y más vieja, tal y como ella misma expuso.
En dicho coloquio, organizado por una compañía de seguros, se defendió que pretender que se destine más dinero a sanar dolencias que pueden aparecer con los años no solo como consecuencia de la edad sino, a menudo, también a causa de no cuidarse adecuadamente no es realista. Para Monzón, no hay que apostar por “seguir poniendo la tirita en la herida”, sino por “evitar las heridas”.
Tras explicar algunas de las medidas adoptadas durante su mandato, la consejera respaldó como otro elemento acorde a sus planteamientos el impulso del envejecimiento saludable con la complicidad de la población, buscando que esta asuma hábitos de vida sanos y abandone costumbres perjudiciales para el organismo.
En concreto, dormir de manera regular lo suficiente (siete u ocho horas diarias), hacer actividad física de manera cotidiana y de manera intensa al menos dos días por semana, no fumar, no emplear sustancias tóxicas y no consumir alcohol o hacerlo de forma moderada y ocasional, así como someterse a revisiones médicas al menos una o dos veces al año.
Frente al diagnóstico de la consejera de Sanidad, profesionales del sector dibujaron este mismo viernes un escenario bien distinto y acusaron al Gobierno canario de responder con “niebla y falsas promesas”. Fue en una comparecencia en el Parlamento regional en la que alertaron del círculo vicioso en el que se encuentra inmersa gran parte de la población en las Islas. Culparon directamente al modelo económico de Canarias, basado en el turismo de masas, de arrastrar a la población a numerosos problemas, no solo económicos, sino también de salud, física y mental.
Salud... en un escenario de pobreza
Mientras la consejera hablaba de llevar una vida sana y dormir ocho horas, la realidad socioeconómica de Canarias es bien distinta: la población en las islas tiene los salarios más bajos del país y un elevado porcentajes de la población (más del 30%) está en riesgo de pobreza y exclusión. Numerosos estudios vinculan el bajo poder adquisitivo a un mayor riesgo de sufrir patologías como la diabetes o la hipertensión, entre otras. La pobreza también se vincula a peores hábitos de alimentación (Canarias tiene los mayores índices de obesidad infantil del país) y de vida, que desembocan en enfermedades y una peor calidad de vida. Y esto también afecta a la salud mental.
Los colectivos advirtieron en el Parlamento de que el modelo económico de las Islas, con el “monocultivo del turismo”, genera una“ emergencia invisible” de salud mental debido a los bajos salarios, las altas tasas de pobreza y la “peor” crisis habitacional de España.
En la rueda de prensa, el profesor titular de Psiquiatría de la ULL, Francisco Rodríguez, advirtió de que la sociedad canaria “está al límite” debido a la “incertidumbre” socioeconómica, con un “futuro muy difuminado”, especialmente para los jóvenes. Denunció que los servicios sanitarios sufren un “estrés crónico” y están “agotados”, y cargó contra las “ocurrencias” y el “espectáculo” de la política y la falta de una “política intersectorial”, porque se “gestiona de forma fragmentada”.
En la misma comparecencia, la coordinadora de la Federación de Salud de Intersindical Canaria, Cati Darias, incidió en que el “monocultivo turístico” en el archipiélago “solo deja explotación” y el “sufrimiento” de la población, con servicios sanitarios y sociosanitarios “deficitarios” porque faltan recursos humanos y personal especializado.
El presidente de la ADSPC (Asociación en Defensa de la Salud Pública), Guillermo de la Barreda, apuntó que en Canarias hay un problema de “salud mental existencial” dado que los salarios bajos y la falta de vivienda “repercuten” en la vida de las personas.
Los tres insistieron en que el aumento demográfico en Canarias (94.000 personas en los últimos cinco años y más de medio millón desde 2020) no ha ido en paralelo a la mejora de los servicios públicos.
Pero el Gobierno canario, como expresó la consejera, no tiene la intención de invertir más en Sanidad, pese a que hay más habitantes en las Islas.
El Gobierno más caro de la historia en Canarias
Y mientras la consejera cierra la puerta a una mayor inversión y apuesta por que sean los ciudadanos quienes se cuiden más, el presupuesto del actual Gobierno canario (de CC y PP, con el apoyo de los partido minoritarios AHI y ASG) es el más elevado de la historia (12.491 millones de euros). La estructura del Gobierno de Clavijo es también la más abultada de la historia, con más consejerías y más altos cargos que nunca.
Nada más hacerse con el poder, ambos partidos (CC y PP) anunciaron la creación de dos nuevas consejerías, pasando de 11 en el gobierno presidido por Ángel Víctor Torres, a 13 con Clavijo. Solo en su primer año el Ejecutivo regional disparó un 35% el número de puestos nombrados a dedo (altos cargos y de confianza) hasta un total de 146, récord histórico desde que hay datos y sin contar con la nueva viceconsejería, precisamente en Sanidad, creada en 2024. Al frente del Servicio Canario de la Salud colocó a Adasat Goya, sin formación sanitaria y estibador portuario de profesión, con un sueldo de más de 110.000 euros al año, 38.000 más que su antecesor gracias a un cambio normativo aprobado por el Gobierno canario y que el Tribunal Constitucional ha dejado en suspenso mientras lo investiga.
El salario medio de cada uno de estos altos cargos es de más de 44.342 euros, también la cifra más alta hasta la fecha.
Tal y como denunció entonces el PSOE, no se ofreció ni la más mínima explicación que justificase dicho aumento en la estructura del Gobierno y sus puestos a dedo. Además, esto suponía “un incumplimiento de los compromisos de la campaña electoral de CC y PP de reducir el coste de la administración pública”, que en realidad aumentaron considerablemente.
En los presupuestos de la comunidad autónoma para 2026 (12.491 millones de euros), las partidas que más crecen en el Gobierno de Clavijo son Presidencia y Transición Ecológica, mientras que ha recortado la financiación en Obras Públicas, Transporte, Movilidad y Vivienda, pese a la emergencia habitacional y a los problemas de movildiad en las islas de Tenerife y Gran Canaria.
Aunque el presupuesto no deja de crecer, hay que recordar que este Ejecutivo ha sido incapaz de ejecutar las partidas aprobadas. Así, en las cuentas de 2024 el Gobierno de Clavijo dejó de ejecutar más de 1.300 millones de euros, alcanzando solo el 89,5% de ejecución total, la cifra más baja en 12 años y que llevó a la oposición a calificar la gestión del actual ejecutivo de “desastrosa”. En cuanto a los fondos europeos, la inejecución fue incluso mayor, dejando sin uso más del 50% de la inversión prevista.