Análisis
Clavijo ignora (o vulnera) el Estatuto de Autonomía de Canarias con su postura frente a la guerra

Fernando Clavijo, en Presidencia de Gobierno, este martes.

Álvaro Morales

0

El pasado 2 de marzo, cuando habían pasado tres días de ataques, muertes y guerra ilegal contra Irán por parte de las administraciones de Trump y de Netanyahu,, el presidente de Canarias, Fernando Clavijo (CC), dio la vuelta a España con unas declaraciones en las que, sin explicar por qué decía lo que decía -se escudó en la “lealtad institucional”-, rechazaba la postura anunciada por el presidente del Gobierno español, su ministro de Exteriores y socios gubernamentales como Sumar, contra ese conflicto sin aval de la ONU (28 de febrero).

Clavijo sí aclaró ese día que “respetaba” esa posición, pero nunca (ni después) ha especificado qué es lo que “no comparte” y se reservó su opinión sobre los bombardeos por ser “personal”, si bien mostró su preocupación por los efectos económicos del conflicto en las Islas y comparó el anuncio de Trump de que lo de Irán acabaría en pocas semanas con lo ocurrido en Ucrania, donde ya se ha entrado en el quinto año de destrucción tras la invasión rusa.

Dos días después, y en una declaración institucional, Pedro Sánchez ratificó, detalló y dimensionó a escala mundial su postura, rescatando para la historia y resumiendo su visión en cuatro palabras pulidas a fuego y dignidad desde 2003: “No a la guerra”. Esa intervención, halagada por medios variopintos de todo el mundo, lo ha convertido, queriendo o sin querer, en referente pacifista planetario y casi en la esperanza de la izquierda internacional (aunque sea desde la socialdemocracia), por mucho que lleve ocho años de gobierno con la situación aritmética más compleja de todas las legislaturas en España desde 1977. 

Eso sí, y pese a algunos vaivenes y rectificaciones, como las de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, o la de la alta representante de la UE para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, Kaja Kallas, sobre el papel europeo, ha ido asentándose el rechazo general en la UE a la operación ilegal en Irán, y hasta presidentas de ultraderecha, como la italiana Meloni, se han quejado de que su oposición a que EE.UU. use sus bases en el país transalpino ha sido igual a la de Sánchez desde el primer momento, pero el reconocimiento entre los que se oponen claramente a esta guerra ilegal (sólo la apoya uno de cada cinco españoles, según diversas encuestas) se lo ha llevado únicamente el español.

Clavijo ha seguido sin detallar por qué rechaza esa postura de Sánchez sin explicarse ni dar casi detalles, seguramente porque tiene de socio genérico en las Islas a un PP más que incómodo desde el principio por lo que supone en España gritar “No a la guerra” o recordar el 11M y el golpe de Estado informativo instantáneo intentado por Aznar y los suyos (con vuelco electoral incluido). Sin embargo, hay algo que ha pasado inadvertido desde hace dos semanas, y más tratándose de un presidente canario pretendida y orgullosamente “nacionalista”: se ha olvidado de diversos puntos clave del Estatuto de Autonomía de Canarias.

Unas Islas para la paz, algo incompatible con usar bases para una guerra así

Si lo que quiso dejar caer Clavijo el 2 de marzo es que, entre otras cosas, no quiere la guerra, pero cree un error enfrentarse al emperador Trump y negarse a que use las bases españolas para sus ataques ilegales a Irán (algunos con resultados como las 170 personas, en su mayoría niñas, asesinadas en una escuela), eso casa más bien nada con el artículo 1 de las Disposiciones Generales del Título Preliminar del Estatuto, renovado en 2018. En ese texto introductorio (aunque hay un preámbulo), en su segundo párrafo, se dice lo siguiente: “La Comunidad Autónoma de Canarias, a través de sus instituciones democráticas, asume como tarea suprema la defensa de los intereses canarios, y de su identidad cultural y de su patrimonio natural y biodiversidad; la solidaridad entre todos cuantos integran el pueblo canario; el desarrollo sostenible y equilibrado de las Islas y su contribución a la cooperación y a la paz entre los pueblos, así como a un orden internacional justo, en el marco constitucional y estatutario”.

Sin duda, o Clavijo no se ha leído bien -nada menos- que el Estatuto de sus amadas Islas o no lo ha entendido o simplemente le da igual esto en el contexto internacional actual, lo que se llama la real politik, con los Trump y Netanyahu imperantes. Pero es que, además, el punto 11 del artículo 37 de los Principios Rectores (Capítulo III del Estatuto de Autonomía) promulga claramente “la promoción de Canarias como plataforma de paz y solidaridad”. ¿Cómo ligar esto con un rechazo a la postura del Gobierno español que critica y rechaza una guerra sin aval de Naciones Unidas y en la que no participa ningún miembro de la UE, más allá de haber desplazado (entre otras, España) buques a Chipre por los misiles caídos y en misión defensiva dentro de la Unión? 

Clavijo sigue sin explicar su postura, pero es que, quizás, simplemente no puede sin entrar en más contradicciones con el propio Estatuto de su Comunidad, de cuya reforma en 2018 tanto alardeó, repartiéndose entre la población (con suplementos en diversos medios impresos) para que se conociera bien, se leyera y aprendiera, en pura paradoja actual a la vista de la postura de la Presidencia regional.

Etiquetas
stats