La guerra en Irán abre las primeras fracturas en el Gobierno de Trump mientras se aleja una salida negociada
“¡No necesitamos la ayuda de nadie!” El estallido de Donald Trump en forma de post sigue resonando horas después de haberlo publicado en Truth Social tras constatar que ningún aliado, ni europeo ni asiático, quiere compartir los costes militares y en vidas de soldados de una guerra que ni querían ni han pedido ni les conviene y que, además, muchos de ellos consideran abiertamente ilegal.
El presidente de EEUU se ha dado de bruces contra las consecuencias de un ataque al que cada vez se le ven más costuras, ya sea por la vía de las motivaciones, las justificaciones, los plazos, los impactos económicos y las salidas.
“No me sorprenden”, decía Trump en sus lamentos sobre sus aliados, “pues siempre he considerado a la OTAN, organización en la que gastamos miles de millones de dólares al año para proteger precisamente a estos mismos países, como una vía de sentido único: nosotros los protegemos a ellos, pero ellos no hacen nada por nosotros, especialmente en momentos de necesidad”.
Trump, como hace siempre, olvida deliberadamente que la única vez que la OTAN ha activado el Artículo 5, la cláusula de defensa colectiva, fue en la invasión de Afganistán tras el 11-S. Y, también, olvida que el Artículo 5 se activa cuando un miembro de la Alianza es atacado por un tercer Estado, no cuando un aliado ataca otro país de forma unilateral y sin mediar agresión.
Ese grito de Trump, que evidencia la soledad en la que se encuentra en la comunidad internacional a pesar de representar al país más poderoso de la tierra, también refleja una llamada a filas en un momento en el que el cisma MAGA por la guerra en Irán ha escalado ya a la Administración Trump.
Las peleas entre comentaristas ultras sobre si es compatible el America First con bombardear Irán y llevar perdidas 14 vidas de soldados, o si pesa más la islamofobia de unos o las posiciones anti-israelíes de otros han saltado ya al corazón del Gobierno de Trump.
Así, Joe Kent, director del Centro Nacional de Contraterrorismo (NCTC), ha anunciado su renuncia este martes declarando que “Irán no representaba una amenaza inminente”. Y ha añadido, en la línea de comentaristas como el ex presentador de la Fox Tucker Carlson y la excongresista Marjorie Taylor Greene, por ejemplo: “Está claro que iniciamos esta guerra debido a la presión de Israel y de su poderoso 'lobby' en Estados Unidos”.
Algunos medios están publicando citando fuentes de la Casa Blanca que el entorno de Trump sospechaba que Kent era un filtrador y que le habían apartado de la toma de decisiones relacionadas con Irán, incluso que le habían pedido a su jefa, la directora del Departamento de Inteligencia Nacional, Tulsi Gabbard, su cabeza. Sin embargo, el presidente de EEUU, cuando ha sido preguntado sobre ello, ha preferido acusar a Kent de “débil” en materia de seguridad, el puesto para el que el propio Trump le nombró.
“Siempre pensé que era un buen tipo, pero siempre me pareció que era débil en materia de seguridad; muy débil en seguridad”, ha dicho el presidente de EEUU en el Despacho Oval: “Cuando leí su declaración, me di cuenta de que es algo bueno que ya no esté en el cargo, porque dijo que Irán no representaba una amenaza. Irán sí era una amenaza”.
Sin salida política a la guerra
Mientras tanto, en el frente de batalla se aleja cualquier posibilidad de lograr una salida política a la guerra. Los análisis de la inteligencia estadounidenses confirman que el régimen iraní está debilitado, pero está consolidando su poder con una línea aún más dura y más peso de la Guardia Revolucionaria, según han informado The Washington Post y Reuters. “No es solo que fuera previsible”, señalan las fuentes citadas por el periódico estadounidense. “Se había pronosticado. Se lo habían dicho de antemano”.
En este sentido, el asesinato —no confirmado por Teherán— del poderoso jefe de la seguridad iraní, Ali Larijani, percibido como una de las pocas figuras capaces de apostar por la salida negociada, aleja aún más esa posibilidad.
Larijani se encontraba entre el tipo de personas con información privilegiada que podrían desempeñar un papel en cualquier acuerdo político futuro. La pérdida de figuras como él puede dificultar aún más la gestión de las negociaciones o la configuración de la salida política de la guerra
Hace dos décadas, como principal negociador nuclear con Europa, los intentos de Larijani de llegar a un compromiso le llevaron a un enfrentamiento con parte del régimen iraní de entonces. Tenía una imagen de moderado y, en cierta manera, actuaba como una voz reconocible de Irán en el exterior. Aunque posteriormente endureció sus posiciones, seguía siendo un posible interlocutor con mucho poder dentro del sistema político iraní, señalan los expertos.
“El sucesor de Larijani será designado por la Guardia Revolucionaria. Con cada asesinato, Estados Unidos e Israel provocan una mayor radicalización de los dirigentes iraníes”, dice Vali Nasr, autor de 'La gran estrategia iraní'. “Esto augura un futuro sombrío para Irán, los iraníes y la región y, en última instancia, dificulta mucho más que Estados Unidos pueda desligarse de un conflicto interminable en la región”.
Hamidreza Azizi, investigador del think tank alemán SWP especializado en Irán, coincide: “En lo que respecta a la guerra en sí, es probable que el impacto inmediato sea limitado desde el punto de vista operativo. Sin embargo, desde el punto de vista político, podría endurecer las posturas en Teherán y reforzar la narrativa de que la guerra es una lucha existencial destinada a eliminar a toda la cúpula de la República Islámica.
“Larijani también se encontraba entre el tipo de personas con información privilegiada que podrían desempeñar un papel en cualquier acuerdo político futuro. La pérdida de figuras como él puede dificultar aún más la gestión de las negociaciones o la configuración de la salida política de la guerra”, añade Azizi.
El Gobierno de Trump ha rechazado los esfuerzos de sus aliados en Oriente Medio para tratar de iniciar negociaciones diplomáticas. Por su parte, el líder supremo de Irán también ha rechazado las ofertas de desescalada presentadas por intermediarios, según han informado fuentes cercanas a la cúpula iraní.
“Irán no ha buscado ningún alto el fuego. Ha habido aproximaciones, pero sin concreción”, señalaban a elDiario.es fuentes oficiales de Irán poco después de las primeras informaciones sobre la muerte de Larijani. “No hemos entregado ninguna propuesta. Estamos bien preparados para continuar militarmente y todo está planeado para una resistencia a largo plazo”.
Las fuentes oficiales consultadas por elDiario.es aseguran que EEUU interpretó mal la política de “máxima contención” aplicada por Irán. “Pensaban que éramos débiles, pero ya no habrá máxima contención y haremos todo lo que se puedan imaginar. No abriremos frentes, pero los devolveremos. Es decir, si atacan un banco, atacaremos los bancos de EEUU en la región”. El discurso oficial es que Irán lleva 10 meses preparándose para este momento —desde la guerra de los 12 días de junio de 2025—. “No tenemos problemas en continuar la guerra. Cuando EEUU detenga su agresión, entonces decidiremos”.
Aunque el número de ataques diarios de Irán se ha reducido un 22% respecto a la semana anterior, según datos de ACLED, Teherán aún tiene posibles nuevas palancas que podrían escalar el conflicto, como una intervención de los hutíes de Yemen, que por el momento no han entrado en el conflicto. “Quizás el momento no ha llegado todavía. Cuando llegue el momento, pueden hacerlo”, dicen las mismas fuentes. EEUU e Israel también han reducido un 11% la media de ataques diarios contra Irán respecto a la semana anterior.
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