Tres de cada cinco mayores de las Islas viven bajo el umbral de la pobreza

Los mayores en Canarias se encuentran, mayoritariamente, en una situación de pobreza objetiva, si bien la extensión del apoyo de las familias y los servicios sociales contribuyen a mitigar los efectos de un bajo nivel de renta, aunque acentúa su nivel de dependencia, según se desprende de los últimos datos recogidos en el Informe Anual del CES.

El Informa Anual del CES correspondiente al período 2006-2007 establece que el 59.5% de las personas mayores de 65 años que viven en Canarias se encuentran “objetivamente” en situaciones de ingresos que los colocan bajo la línea de la pobreza. Y es que el análisis de los datos recogidos en las Encuestas de Condiciones de Vida o la de Ingresos elaboradas por el Instituto de Estadística de Canarias, revela que los indicadores de condiciones de vida en el Archipiélago (ingresos medios, salarios y pobreza relativa) se sitúan por debajo de la media nacional (24.1% frente al 19.9% de media del Estado).

Los pobres en Canarias son, fundamentalmente, mayores y mujeres. Con respecto a los mayores, la pobreza es más severa en las féminas que en los varones, que es más importante cuanto más años tienen. Así, el 40% de las mujeres mayores de 70 años se encuentra por debajo del umbral de la pobreza, frente al 34% de los hombres en la misma situación.

En general, las personas mayores de 65 años de edad representan al 32.6% de la población canaria que se encuentra bajo el umbral de la pobreza, es decir, con ingresos inferios o iguales a 456.73 euros. Entre ellas, un 14.1% son personas con más de 75 años, lo que evidencia que un buen número de quienes cuentan con edades avanzadas se encuentra en situaciones de pobreza objetiva, si bien la extensión del apoyo de las familias y los servicios sociales contribuyen a mitigar de ipso sus efectos. No obstante, la delicada situación económica que acompaña la vida de estos mayores incide en el incremento de su dependencia.

Las personas mayores representan el grupo de edad de Canarias más vulnerable a la pobreza. La mayoría son pensionistas, un 42%, con una media de ingresos por jubilación en torno a los 610 euros, que se desvela como insuficiente y exige el que en la mayoría de los casos deban recibir un apoyo.

Este les viene mediante dos vías. El denominado informal, constituido por la familia, las amistades, el vecindario o el voluntariado, y el apoyo formal que ofrecen los servicios sociales o la iniciativa privada. El apoyo informal proporciona la mayor de las atenciones y cuidados que necesitan las personas, siendo la familia la que se erige en soporte social más importante, y muy especialmente en Canarias. Sin embargo, la tendencia, por cuestionamientos económicos y sociales, la tendencia es disminuir el papel de la familia y de las redes informales a favor de cierta profesionalización de los cuidados.

El 61.5% de las personas cuidadoras son familiares, el 37.5% son personas empleadas para tal efecto y el 1% son mujeres empleadas como internas. Se constata, por tanto, una clara tendencia a profesionalizar los cuidados, concibiéndose dicha tarea como un trabajo claramente femenino. Son las mujeres las que predominan en la mano de obra del cuidado social, desarrollando una tarea infravalorada y con escaso salario. Los recursos formales representan el 5% del total de los cuidados recibidos por el mayor, aunque ha experimentado un importante desarrollo en los últimos tiempos motivado por los cambios en la estructura familiar.

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