Torrelavega avala con un informe técnico la poda de 200 ejemplares iniciada en mayo
El Ayuntamiento de Torrelavega ha dado cuenta este viernes, en la Comisión Informativa de Medio Ambiente e Infraestructura Verde, del informe técnico que justifica la ejecución de la poda realizada en 200 arbustos (Ligustrum japonicum), y, según ha informado, ninguno de los grupos políticos municipales ha formulado objeciones tras la lectura del informe.
El Ayuntamiento ha explicado en un comunicado que, pese a encargarse el 9 de octubre de 2025, el informe sufrió retrasos hasta mayo de 2026 que, aunque no corresponde a la fecha “más adecuada” desde un punto de vista estrictamente biológico, se considera “plenamente justificada por razones técnicas, de seguridad, de mantenimiento urbano” y también “por circunstancias administrativas sobrevenidas y no achacarles a la Concejalía de Medio Ambiente”.
El informe, elaborado por el responsable técnico del Servicio de Medio Ambiente e Infraestructura Verde, reconoce expresamente que el periodo más aconsejable para acometer este tipo de trabajos se sitúa en la fase de reposo vegetativo, preferentemente en invierno. No obstante, también deja claro que los retrasos administrativos acumulados, que pospusieron la adjudicación de los trabajos hasta mayo, obligaron a actuar en ese momento para evitar que los problemas detectados se agravaran de cara al verano.
En este sentido, el documento técnico explica que aplazar la poda hasta el otoño habría supuesto permitir que los árboles continuaran creciendo sin control durante toda la primavera avanzada y el verano, precisamente en la etapa de mayor desarrollo vegetativo de esta especie.
Esa demora, según se detalla, habría incrementado la peligrosidad de ramas que ya estaban interfiriendo con fachadas, ventanas, alumbrado público y señalización vertical, comprometiendo tanto la seguridad vial como la visibilidad para peatones y conductores.
Además, subraya que retrasar aún más la intervención habría hecho la poda técnicamente más compleja y más agresiva para los propios ejemplares, ya que el aumento del diámetro de las ramas habría obligado a realizar cortes de mayor calibre, con heridas más amplias y una peor capacidad de compartimentación. Por el contrario, ejecutar los trabajos en mayo permitió eliminar parte del exceso de biomasa antes de que ese crecimiento alcanzara un mayor desarrollo estructural.
La justificación técnica también incide en que la actuación responde no a un mero criterio estético, sino a una estrategia de reconducción morfológica de los árboles.
Según se ha expuesto en la comisión, estos ejemplares venían arrastrando durante años un sistema de poda en “bola” que había generado estructuras débiles, copas excesivamente densas en su perímetro y una arquitectura poco adecuada para su convivencia con el entorno urbano. La intervención actual persigue corregir esa inercia, favorecer una estructura más equilibrada y abierta, y alejar el crecimiento futuro de elementos como farolas, señales y fachadas.
Otro de los argumentos recogidos en el informe es el relativo a la eficiencia del mantenimiento a medio y largo plazo.
El Ligustrum japonicum es una especie de crecimiento rápido y rebrote intenso, lo que la convierte en un arbolado de elevado coste de conservación. Por ello, esta poda de reestructuración, aunque más intensa en el corto plazo, permitirá en ciclos posteriores acometer labores más ligeras y asumibles con medios propios municipales, reduciendo la necesidad de contrataciones externas recurrentes y favoreciendo una gestión más sostenible de la infraestructura verde urbana.
Desde el punto de vista ambiental, el informe deja constancia de que se extremaron las precauciones ante la posible presencia de aves en fase de cría. Para ello, los operarios realizaron inspecciones visuales individualizadas antes de intervenir en cada ejemplar. El resultado de esas comprobaciones fue que no se detectó nidificación activa, sino únicamente tres nidos vacíos, por lo que el documento concluye que la afección a la avifauna quedó neutralizada mediante los protocolos de vigilancia aplicados.
Junto a los criterios estrictamente técnicos, el texto incorpora también una consideración administrativa relevante. En concreto, advierte de que la suspensión de un servicio ya contratado por causas imputables exclusivamente al propio Ayuntamiento podría haber generado responsabilidades patrimoniales para el Consistorio, además de posibles litigios y de un nuevo retraso en una actuación que ya venía condicionada por demoras previas.
Tras la exposición de este informe en la Comisión Informativa de Medio Ambiente e Infraestructura Verde, ninguno de los grupos políticos presentes formuló objeciones a su contenido, una vez leída la justificación técnica que avala la intervención realizada.