Un fisio, sobre la electroestimulación: “Los resultados no son superiores a un entrenamiento de fuerza tradicional”
Se popularizó en los programas de teletienda, a través de fajas o cinturones que prometían ejercitar la musculatura sin esfuerzo, sin levantarse del sofá; hoy en día, en otros formatos y plataformas, la electroestimulación sigue dando que hablar. ¿Puede llegar a ser una alternativa al entrenamiento tradicional o es puro marketing?
Para entender cómo funciona esta tecnología, hay que comprender primero que para mover un músculo nuestro cerebro envía una orden eléctrica a través de la médula y los nervios que, al llegar al músculo, hace que se contraiga. “La electroestimulación es, básicamente, hacer trampas al sistema nervioso porque se salta al mensajero: los electrodos, sobre la piel, mandan directamente esa señal eléctrica al nervio, que obedece y contrae el músculo como si la orden viniera del cerebro”, explica el fisioterapeuta y divulgador Toni Pérez, que la defiende como una herramienta “tremendamente útil en consulta”.
Contra la falta de movilidad
“Cuando un paciente ha estado escayolado, operado o ha sufrido una lesión, ese músculo a veces se desconecta, pierde masa, pierde fuerza y, sobre todo, le cuesta horrores volver a activarse de forma voluntaria”, aclara el fisioterapeuta. “Ahí la electroestimulación nos permite recordarle al músculo cómo se contrae, frenar la atrofia y acelerar la recuperación mientras el paciente recupera el control motor por sí mismo”, añade.
Esta ejercitación del músculo es especialmente importante en pacientes en riesgo de perder masa muscular. “El ejemplo clásico es el paciente operado de rodilla, porque tras la cirugía, el cuádriceps se atrofia muy rápido y le cuesta horrores volver a contraerse con normalidad”, cita Pérez.
“También resulta útil en personas mayores con sarcopenia, que es la pérdida de masa y fuerza muscular, en pacientes encamados o con movilidad muy reducida, y en quienes tienen contraindicado, al menos temporalmente, cargar peso”, enumera el fisio.
Entre la ciencia y la ficción
“El problema es cuando se vende como un milagro”, advierte el fisioterapeuta. El panorama cambia sustancialmente cuando se traslada la electroestimulación al ámbito del fitness para personas sanas, para las que la recomendación más apropiada sigue siendo la de sudar en el gimnasio: “Para ese perfil, gastarse el dinero en un traje de electrodos cuando podría hacer fuerza convencional dos o tres veces por semana no tiene mucho sentido”.
“Aquí es donde más se vende humo”, afirma tajante el experto, que asegura que “la poca evidencia que existe, principalmente sobre la electroestimulación con los famosos trajes con electrodos, dice que puede mejorar la fuerza y la masa muscular en personas no entrenadas, aunque los resultados no son superiores a un entrenamiento de fuerza tradicional bien ejecutado”.
Por ese motivo, la mayor crítica de los profesionales de la salud se centra en la pretensión de sustituir el ejercicio convencional. “Sustituir la sentadilla, el peso muerto o cualquier patrón básico de fuerza por una sesión de electroestimulación es renunciar a un montón de adaptaciones que solo se consiguen entrenando de verdad: coordinación, control motor, salud articular, densidad ósea, capacidad de aplicar fuerza en la vida real”, resume Pérez. Ningún electrodo te va a enseñar a levantarte de una silla a los 80 años“, reflexiona.
Es importante tener en cuenta que el uso de este tipo de tecnología sin supervisión profesional puede tener efectos adversos. “El riesgo más documentado, y el que más fama tiene, es la rabdomiólisis, una destrucción masiva de tejido muscular que libera proteínas a la sangre y puede llegar a provocar fallo en órganos como el riñón”, señala el fisioterapeuta. “Suena dramático, pero existen casos documentados de personas sanas que han desarrollado rabdomiólisis tras una sola sesión de 25 minutos a alta intensidad”, detalla.
También existen contraindicaciones claras para personas con marcapasos, embarazadas, epilépticos o personas con patologías renales o cardiovasculares no controladas, según el experto, que recomienda, a quien le interese probar, “hacerlo en un centro con un profesional sanitario, o un entrenador formado específicamente en esta tecnología, y desconfiar de cualquier sitio que te prometa el cuerpo de tus sueños en 20 minutos a la semana”.