El calor extremo del verano deja más de 180 quejas en el transporte público gestionado por el Gobierno vasco
Las altas temperaturas del verano han dejado decenas de quejas por el calor en el transporte público de Euskadi, al menos en la parte gestionada por el Gobierno vasco. Los usuarios han denunciado el funcionamiento deficiente del aire acondicionado en tranvías, trenes y autobuses, mientras que las olas de calor también han provocado averías, cancelaciones de servicios y problemas en las vías. La documentación remitida por la consejera de Movilidad, Susana García Chueca, a la parlamentaria Amancay Villalba Eguiluz, de EH Bildu, recoge más de 180 reclamaciones en los distintos servicios de transporte y temperaturas de hasta 40 °C en los vagones del tranvía de Vitoria, por ejemplo.
La parlamentaria de EH Bildu pidió información a la consejera García Chueca sobre las incidencias registradas durante el verano, el número de usuarios afectados y las medidas adoptadas para hacer frente a las altas temperaturas. En su respuesta, fechada el 15 de octubre, la consejera ha explicado que las unidades se retiran del servicio cuando presentan fallos de climatización y ha reconocido que no es posible concretar cuántos viajeros se han visto afectados. Según ha señalado, algunas incidencias se resolvieron sustituyendo rápidamente los vehículos o trasladando a los pasajeros al siguiente convoy, aunque sí quedaron registradas las quejas recibidas.
El tranvía de Vitoria concentra el mayor número de reclamaciones, con 85, seguido de los trenes de Euskotren en Gipuzkoa, con 38, y del servicio Lottu, las antiguas Cercanías de Renfe, con 33. En el tranvía de Bilbao se han registrado 11 quejas, la misma cifra que en los trenes de Euskotren en Bizkaia. A estas se suman siete reclamaciones en las líneas de autobús: tres en Bizkaia y cuatro en Gipuzkoa. Las quejas de los usuarios se han centrado principalmente en la ausencia o el mal funcionamiento del aire acondicionado y las molestias provocadas por el calor dentro de los vehículos. Estos datos no incluyen los servicios forales, municipales o estatales.
Los registros técnicos muestran que las temperaturas llegaron a los 35, 37 y hasta 40 grados en los vagones del tranvía de Vitoria, mientras que en las cabinas de conducción alcanzaron los 44 °C. Durante la ola de calor del 22 de junio, la compañía redujo a la mitad la frecuencia del tranvía para poder enfriar los vehículos en cocheras y rotarlos en cada vuelta. La medida provocó la supresión de 37 servicios. El tranvía de Bilbao también tuvo que cancelar circulaciones durante las jornadas de calor intenso.
Las altas temperaturas afectaron, además, la infraestructura de los trenes. El 24 de junio, ocho unidades de Euskotren sufrieron averías simultáneas en convertidores, cargadores de batería y sistemas de climatización. También, cuando las temperaturas ambientales superaban los 32 °C y había radiación solar, los raíles de las vías podían dilatarse y deformarse, un fenómeno conocido como 'garrotes'. Estas incidencias obligan a establecer limitaciones temporales de velocidad y a realizar trabajos de alineación, nivelación y liberación de tensiones cuando bajan las temperaturas.
Ante la repetición de estos episodios y la posibilidad de volverlos a vivir durante el próximo verano, García Chueca menciona que Euskotren ha unificado sus medidas de actuación frente al calor en un protocolo aprobado por su Comité de Dirección. El documento contempla actuaciones para reducir los riesgos tanto para los viajeros como para la plantilla, entre ellas retirar del servicio las unidades que no tengan una climatización adecuada. También identifica instalaciones especialmente vulnerables al calor, como la estación de Kukullaga, en el municipio vizcaíno Etxebarri, donde se ordenará retirar al personal debido a las altas temperaturas acumuladas bajo la cubierta.