UFC Topuria
Trump ya tiene su baño de sangre en la Casa Blanca, con insultos a Michelle Obama incluidos: “Es un hombre, ¿verdad América?”
UFC Topuria
La ciudad estaba bloqueada para una sesión de apología de la violencia desatada en la sede del Ejecutivo estadounidense. Numerosas calles alrededor de la Casa Blanca permanecían cortadas al paso por enormes vehículos policiales y camiones. El tráfico ha estado bloqueado durante horas, pero también las vías peatonales, y la multitud masculina y MAGA se congregaba en torno a las praderas que hay entre el monumento de Washington y el lado sur de la Casa Blanca para celebrar el 80 cumpleaños del presidente de EEUU, Donald Trump, con una velada de artes marciales mixtas (UFC) en la que, durante una sucesión de combates, se repartieron puñetazos y patadas con saña, estallaron cejas, se abrieron brechas en la cabeza y se destrozaron caras. Eso sí, lo que tampoco faltaron fueron las mujeres jóvenes ligeras de ropa paseando los letreros de cada asalto.
Entre los participantes, se ha encontrado el hispanogeorgiano Ilia Topuria, que ha peleado con el estadounidense Justin Gaethje por el título de peso ligero. Topuria, apodado El Matador y a quien no se le conoce relación con México, fue recibido en el octágono al son de la Canción del Mariachi, interpretada por músicos en directo. Al final, Gaethje derrotó a Topuria por KO en cuatro asaltos después de un sangriento combate.
Todo ello ante la atenta mirada de un Donald Trump feliz por haber metido en su casa, que es la del presidente de todos los estadounidenses, una sesión de uno de sus deportes favoritos. Un Trump que parecía un emperador romano disfrutando con la suerte de los gladiadores en su Coliseo particular, al que algunos millonarios pudieron sumarse, como Elon Musk.
Pero no es solo que le guste al presidente de EEUU. Según el escrito de la denuncia presentada contra la celebración del festejo, el evento está lleno de sospechas de corrupción por proporcionar a Dana White, presidente de la UFC y aliado de Trump, una plataforma nacional desde la sede del Gobierno estadounidense para promocionar su marca.
En efecto, Trump ha apoyado a White y a su empresa durante décadas. Asimismo, Trump posee acciones de TKO Holdings, la empresa matriz de la UFC, según sus declaraciones financieras, y ha asistido con frecuencia a combates mientras realizaba campañas electorales.
Y todo el espectáculo, vigilado por soldados estadounidenses de la Casa Blanca que hacían el saludo militar al paso de cada luchador camino del octágono.
Insultos a Michelle Obama
El luchador Josh Hokit derrotó a su compatriota estadounidense Derrick Lewis, en un cuarto combate de la noche en el que el público estaba dividido. “¡Lewis! ¡Lewis!”, coreaba un grupo numeroso. “¡Hazlo pedazos, Lewis!”, gritó una mujer.
“¡Hokit! ¡Hokit!”, coreaba otro grupo numeroso.
Hokit ganó y, de repente, cogió el micrófono y atacó a Michelle Obama, esposa del expresidente Barack Obama, durante su discurso. “Un saludo a Trump por tener las agallas de organizar algo así”, dijo Hokit, y añadió: “Michelle Obama es un hombre, ¿verdad, América?”.
Después de ese episodio, Hokit regaló su cadena a Trump, quien la recibió encantado.
Otro de los luchadores, Mauricio Ruffy, pidió matrimonio a su novia ante las cámaras después de ganar su combate por KO contra Michael Chandler.
Trump se puso una gorra blanca con la inscripción “USA” durante el combate entre el estadounidense Sean O'Malley y el canadiense Aiemann Zahabi. Al igual que en combates anteriores, los militares estadounidenses presentes coreaban a gritos: “¡USA! ¡USA!”.
“¡Canadá es el estado número 51!”, gritó alguien. “¡No juegues con la comida, cómetela!”, animó otro. El público estalló en un rugido cuando O'Malley derribó a Zahabi y se convirtió en el primer estadounidense de la noche en derrotar a un competidor extranjero.
Trump aplaudió y estrechó la mano de O'Malley.
Barron Trump, sentado detrás de su padre, asumió un papel activo como anfitrión, ocupándose de conversar con muchas de las personas que se acercaban al presidente de EEUU.
Protestas
La riada masculina MAGA que se amontonó en la Ellipse, el parque pegado al Jardín del Sur de la Casa Blanca en el que se instaló el ring, para ver en pantallas gigantes la velada de UFC, también se encontró con protestas contra el acontecimiento, que impugnaban que la UFC sea un reflejo de los valores estadounidenses como para representar un acto central de los festejos relacionados con el 250 aniversario de EEUU.
Al grito de “ellos pelean, nosotros damos de comer”, el colectivo CodePink convocó un picnic pacifista frente a la Casa Blanca.
Aunque en cantidad limitada, ha habido entradas disponibles para ver los combates en la Ellipse, el parque pegado al sur de la Casa Blanca. Esas entradas se repartieron de forma gratuita en la web de UFC, pero ha habido reventas que han llegado a los 400 dólares, según los medios estadounidenses.
En la Ellipse ha habido entradas para unas 85.000 personas, con pantallas gigantes, escenarios y entretenimiento.
Además, en la explanada de la Casa Blanca, el acceso ha sido mediante invitación. La zona de asientos alrededor del cuadrilátero ha tenido capacidad para unas 4.300 personas.
Según White, Trump recibió 1.400 entradas y el propio White obtuvo 300, mientras que otras 200 fueron para Ari Emanuel, director ejecutivo de TKO, la empresa matriz de la UFC.
La mayoría de los asientos estaban reservados para miembros de las fuerzas armadas, así como famosos, políticos y empresarios, como Elon Musk.
Según algunos medios, el precio para ver los combates desde dentro de la Casa Blanca ha rondado los 1,5 millones de dólares.
El coste del evento ha rondado los 60 millones de dólares. “La UFC está financiando y pagando la totalidad de este evento”, ha dicho un funcionario de la Casa Blanca a ESPN: “No se está utilizando dinero de los contribuyentes más allá de lo que correspondería a las funciones y responsabilidades habituales de los empleados. Cualquier información pública sobre los costes de UFC Freedom 250 puede obtenerse a partir de entrevistas públicas realizadas por Dana y otros ejecutivos de UFC/TKO. La [Casa Blanca] no ha participado en ninguna negociación de costes ni en conversaciones sobre patrocinio”.