“Gracias por todo lo que han hecho por el Bretón”: la despedida de Colo tras más de cuatro décadas
Más de cuarenta años después de ponerse por primera vez detrás de la barra, Colo dice adiós al Café Bretón. Con su jubilación cambia de etapa uno de los establecimientos más emblemáticos de Logroño, un local que trascendió la hostelería para convertirse en un punto de encuentro de escritores, artistas y amantes de la cultura.
“Han cambiado muchas cosas, y ha cambiado muchas veces”, resume al echar la vista atrás. Entre todas las transformaciones vividas, recuerda especialmente cuando hicieron la calle Bretón de los Herreros peatonal como uno de los momentos que marcó un antes y un después. También ha visto cómo cambiaban los hábitos de ocio y cómo el entorno se convertía en un espacio de “discotecas de tarde”, mientras el Café Bretón mantenía una personalidad propia.
Pero si por algo será recordado el Café Bretón es por haber convertido un negocio hostelero en un referente cultural. Lo que comenzó como una idea para hacer publicidad diferente acabó convirtiéndose en uno de los certámenes literarios de referencia de La Rioja. “Fue idea de mi mujer” recuerda. Así surgió el Premio Literario Café Bretón, una iniciativa que en sus comienzos despertó más dudas que apoyos.
“El primer año cometimos varios errores, como tener un jurado de seis personas en lugar de un número impar. La elección del ganador fue interminable porque no había forma de desempatar”. Pese al escepticismo inicial “mucha gente no daba un duro porque siguiese adelante”, el certamen ha alcanzado ya 32 ediciones y continuará celebrándose aunque el Café Bretón haya cerrado sus puertas.
Aquella apuesta por la cultura no se quedó ahí. Poco después llegaron los célebres azucarillos ilustrados. Los famosos azucarillos del Café Bretón convirtieron un gesto tan cotidiano como endulzar un café en una experiencia cultural. Desde 1994, los sobres de azúcar dejaron de ser un simple envoltorio para convertirse en pequeñas obras de arte, ilustradas con dibujos de tazas y acompañadas de poemas y textos breves de escritores que habían pasado por el local. En 2022 este legado quedó recogido en el libro “Los azucarillos del Café Bretón”.
Con el tiempo, el Café Bretón amplió todavía más su actividad cultural con el concurso de cortometraje “Sueños en Corto”. Aunque sus primeras ediciones se celebraron en el desaparecido bar La Musa, el certamen encontró su hogar definitivo en el Café Bretón, donde se consolidó como una de las actividades paralelas del Festival Actual y llegó a celebrar 21 ediciones, convirtiendo el local en un punto de encuentro para cineastas y aficionados.
Después de más de tres décadas impulsando iniciativas culturales, las anécdotas se cuentan por decenas. Entre todas ellas, recuerda con especial emoción la historia del poeta Antonio Cabrera, ganador del certamen en 2016. Al año siguiente tuvo un accidente que lo dejó tetrapléjico y, años después, cuando el certamen quedó desierto, la organización decidió publicar su obra en prosa como homenaje. “Era una persona muy entrañable”.
También guarda recuerdos más amables, como en una de las primeras deliberaciones del jurado, en la que dos de sus integrantes defendieron con tanta convicción a candidatos distintos que terminaron imponiéndose un tercer finalista y ambos permanecieron años sin hablarse.
Durante estas décadas, por el Café Bretón han pasado numerosos referentes de la cultura riojana y nacional. Entre ellos, el humorista Pepe Viyuela o el escritor Roberto Bolaño, de quien Colo conserva una dedicatoria que considera uno de sus recuerdos más valiosos.
Ahora, el relevo lo tomará el Café Oriente. El nuevo responsable conoce bien el establecimiento, ya que trabajó durante siete años junto a Colo. Por eso, el hostelero confía en que la esencia del local permanezca intacta.
Después de los homenajes y muestras de cariño recibido estos últimos días, asegura que ya sabe cómo será recordado el Café Bretón “Han sido días muy emotivos y con eso me quedo”. A quienes han llenado el local durante más de cuatro décadas les dedica un mensaje sencillo y leal: “Gracias. Gracias por todo lo que han hecho por el Bretón”.