“Se está vendiendo la identidad de Logroño”: vecinos del Casco Antiguo alertan de que la saturación hostelera saltará a otros barrios

A pesar de declarar el Casco Antiguo Zona de Protección Acústica Especial (ZPAE) hace cerca de dos años y medio, nada ha cambiado en esta zona de Logroño. Y es que el tiempo pasa “y el Ayuntamiento sigue sin aplicar medias contra la contaminación acústica y se niega a reunirse con el vecindario”. Así lo denuncia la plataforma vecinal Demanda Casco Antiguo. Su presidenta, Iratxe Apeztegia vuelve a alzar la voz de alarma ante lo que considera un proceso descontrolado de turistificación, saturación hostelera e inacción municipal. Hartos de la situación que cada fin de semana se repite en el barrio, recuerdan que las herramientas de protección ambiental y acústica (ZAPE) o las sentencias favorables del Tribunal Superior de Justicia de La Rioja son “papel mojado” por falta de mecanismo de vigilancia y sanción por parte del Consistorio logroñés.

El detonante de las últimas protestas ha sido la apertura de un nuevo establecimiento con licencia de vinoteca que, según exponen los residentes, funciona como un bar con música en directo y sesiones de DJs con las puertas abiertas.

“El problema no es que un vecino tenga que interponer una denuncia en comisaría cada vez que esto ocurre, sino que el Ayuntamiento debe tener las herramientas de inspección y control para que no se ejerzan actividades para las que no se tiene licencia”, señalan desde el vecindario. Desde el Ayuntamiento de Logroño confirman a este medio que no consta ninguna denuncia en Policía Local. Aunque son conocedores de la situación, asegura la presidenta, “porque hemos presentado una reclamación a través de una Instancia General ante el Comisario de la Policía Local, tras recibir una respuesta poco empática por parte de los agentes. Les advertimos del exceso de ruido y su respuesta fue que no van a estar vigilando ni diciéndole a la gente que no grite”.

La apertura de este nuevo local con licencia de vinoteca, tal y como han confirmado fuentes municipales, no es un caso aislado sino “la gota que ha colmado el vaso tras años viendo cómo las tiendas y comercios tradicionales se han convertido en pubs o cómo establecimientos de la calle Bretón de los Herreros consiguen permisos para funcionar como discotecas”.

El vecindario de esta zona de Logroño sigue sintiéndose desamparado e ignorado por el gobierno local. El pasado mes de septiembre solicitaron formalmente una reunión con el concejal de Medio Ambiente, Manuel José Alonso, “pero se niega sistemáticamente reunirse con nosotros, nos da largas y hace oídos sordos a nuestras demandadas”.

Y su hartazgo se convirtió en enfado a principios de esta semana tras escuchar al alcalde de Logroño, Conrado Escobar, en el Debate sobre el Estado de la Ciudad, “vendiendo una imagen de participación que no se corresponde con la realidad. Se nos está ignorando por completo. No han convocado la Mesa del Ruido ni se están desarrollando las medidas de la Zona Saturada ni la ordenanza de terrazas”, insiste.

“No pedimos equilibrio, pedimos que se respeten nuestros derechos”

Ante las apelaciones del Ayuntamiento a buscar un “equilibrio” el vecindario responde: “es absurdo porque nosotros no pedimos equilibrio, pedimos que se respeten nuestros derechos. Hablar de equilibrio en esta zona de Logroño es una utopía porque vivimos en un entorno saturado con más de 280 establecimientos hosteleros, discotecas situadas bajo viviendas y una proliferación masiva de pisos y apartamentos turísticos”. De hecho, Apeztegia asegura que en los últimos años la saturación ha sido exponencial. “Nos dicen que ya sabíamos dónde nos comprábamos la casa, pero la situación ha empeorado mucho los últimos años. Sabíamos que había bares y fiestas patronales, como San Bernabé y San Mateo, pero de la noche a la mañana tenemos frente a nuestras ventanas un edificio entero de pisos turísticos con despedidas de soltero, barras que operan sin control y eventos prácticamente todos los fines de semana”.

Molestias acústicas a las que añaden la pérdida de servicios públicos en el centro histórico. “Faltan parques infantiles, las personas mayores tiene que acudir a la biblioteca porque no tienen ningún centro, los servicios sociales funcionan fatal y qué decir de la gestión de residuos, es terrible, teniendo en cuenta la cantidad de bares que hay. El Ayuntamiento de Logroño no trabaja por este barrio”.

No es la primera vez (ni la última) que el vecindario del Casco Antiguo alza la voz para denunciar la transformación del Casco Antiguo de Logroño hacia “un parque temático decorado para el turismo”. Pero en esta ocasión advierten además de que este modelo se va a replicar en el resto de barrios de la ciudad. “Se está desdibujando y vendiendo la identidad de Logroño, sustituyendo el comercio tradicional y centenario por cadenas. En el momento que abren edificios con pisos turísticos, van detrás los negocios de hostelería y comercios dedicados al turismo. Y así seguirá siendo mientras la prioridad municipal siga siendo únicamente la marca turística en lugar del vecindario que vive”.