Las Cataratas del Iguazú se desbordan: el caudal se multiplica por nueve y obliga a cerrar el parque argentino
Las Cataratas del Iguazú, uno de los espectáculos naturales más impresionantes del mundo, han experimentado una crecida que ha obligado a suspender temporalmente las visitas en el lado argentino. Las intensas lluvias registradas durante los últimos días han disparado el caudal del río hasta superar los 12.000 metros cúbicos de agua por segundo, una cantidad cercana a nueve veces el promedio señalado por las autoridades. La fuerza de la corriente ha transformado por completo el paisaje y ha activado los protocolos de seguridad.
La situación se agravó durante el fin de semana. El sábado por la mañana, el caudal todavía se encontraba por debajo de los 4.000 metros cúbicos por segundo, pero apenas 24 horas después ya alcanzaba los 8.500. El domingo por la tarde había ascendido hasta los 11.500 y, durante la mañana de ayer lunes 12 de octubre, superó los 12.000, triplicando su volumen en menos de 48 horas.
Ante este incremento, la Intendencia del Parque Nacional Iguazú y la empresa concesionaria Iguazú Argentina decidieron cerrar preventivamente el acceso a los visitantes. La medida buscaba evitar accidentes y permitir que los equipos técnicos comprobaran las condiciones de los senderos, las pasarelas y otras instalaciones próximas a los saltos.
El agua se tiñe de color marrón rojizo
Las lluvias persistentes en la región de la Triple Frontera, donde confluyen Argentina, Brasil y Paraguay, y en las cuencas superiores del Iguazú explican este aumento extraordinario. Las precipitaciones, relacionadas con el fenómeno climático de El Niño, han provocado que enormes cantidades de agua lleguen al río en un periodo muy reducido.
La crecida también ha cambiado el aspecto habitual de las cataratas. El agua ha adquirido un intenso color marrón rojizo, consecuencia del arrastre de sedimentos procedentes de la característica tierra roja de la región. Al precipitarse desde alturas que alcanzan aproximadamente los 80 metros, la corriente genera un estruendo y una nube de pequeñas gotas mucho más intensos de lo habitual.
El fenómeno afecta a un conjunto de 275 saltos de agua, distribuidos entre Argentina y Brasil. Mientras las autoridades argentinas restringieron el acceso al parque, en el lado brasileño también se aplicaron medidas preventivas, como el cierre de determinadas pasarelas y recorridos cercanos al río.
Las pasarelas de la Garganta del Diablo, bajo la lupa
Uno de los principales motivos de preocupación es la Garganta del Diablo, el salto más emblemático del conjunto. Su circuito permite acercarse a una enorme caída de agua, pero las pasarelas están especialmente expuestas cuando el caudal aumenta de manera extraordinaria.
Para evitar daños, las autoridades argentinas habían decidido desmontar preventivamente las pasarelas de acceso a la Garganta del Diablo durante agosto. Los trabajos permitieron retirar y resguardar parte de las estructuras antes de que llegaran las crecidas previstas para los meses siguientes.
Esta decisión se debe a experiencias anteriores. En 2023, el río superó los 20.000 metros cúbicos por segundo, una crecida que provocó graves desperfectos y el desprendimiento de numerosos tramos de la pasarela. La reconstrucción obligó a mantener cerrado el recorrido durante meses, hasta su reapertura en julio de 2024.
El cierre del lunes también afectó a los visitantes que habían viajado hasta Misiones para conocer las cataratas. Para hacernos una idea, durante el fin de semana anterior, alrededor de 9.000 turistas habían accedido al parque argentino.
Tras las inspecciones y el descenso progresivo del río, las autoridades anunciaron la reapertura del Parque Nacional Iguazú para hoy martes 13 de octubre.