Calor asfixiante, estadios gigantes, dopaje de Maradona y asesinato de Escobar: así fue el Mundial más extraño de todos los tiempos
El 17 de julio de 1994, después de un mes de campeonato, Brasil se coronó como campeona del mundo. Habían pasado 24 años desde su último título mundial conseguido en la Copa de México de 1970 con el legendario equipo de Pelé, y esta victoria representó la cuarta estrella para la selección brasileña. Pero el Mundial de Estados Unidos pasó a la historia por muchas otras cuestiones que poco tenían que ver con la alegría de los brasileños.
Todo empezó con la elección de la sede. Estados Unidos se convirtió en anfitriona del Mundial por primera vez en la historia, lo que generó una enorme polémica en el momento. El país, en el que reinaban otros deportes como el béisbol o el fútbol americano, no tenía tradición futbolística, por lo que solo se tuvo en cuenta su desarrollo económico y la enorme infraestructura con la que contaban.
Fue la infraestructura también motivo de comentario para los más críticos. Para la Copa Mundial, se establecieron 9 sedes en todo el país, en estadios utilizados principalmente para los partidos de fútbol americano. No podía ser de otra manera, porque en Estados Unidos no había campos especializados de soccer. La disposición de las gradas, muy alejadas del campo, y la estrechez del terreno, también se criticaron.
A esto se le sumó el calor y la humedad. Varias sedes registraron temperaturas superiores a los 35 grados, especialmente en ciudades como Dallas y Orlando, lo que provocó que muchos partidos fueran extremadamente exigentes para los jugadores. Entrenadores y cuerpos médicos incluso exigieron cambios en el reglamento para permitir que los jugadores pudieran parar a beber agua.
Maradona y Escobar, protagonistas
Pero el calor asfixiante, los estadios gigantes y la elección de la sede no fueron los únicos protagonistas del Mundial del 94. Uno de los que acaparó la atención fue Diego Armando Maradona, quien había aceptado volver a la selección argentina en 1993 y llegó a Estados Unidos con 33 años. El argentino estaba preparado para jugar su cuarto Mundial consecutivo, aunque la ilusión le duró poco.
En su primer partido, Argentina ganó 4-0 a Grecia, pero al final del encuentro una auxiliar de la FIFA se llevó al media punta para someterlo a un control antidoping. Maradona negó haber tomado nada, pero dio positivo en efedrina y otras cuatro sustancias estimulantes, así que la Federación Argentina decidió expulsarlo antes de que lo hiciera la Federación Internacional, poniendo fin a su participación en la Copa.
Unos días antes, Colombia había perdido 3-1 contra Rumanía en el primer partido. En la segunda jornada contra Estados Unidos, los de Norteamérica derrotaron a los colombianos por culpa de un gol en propia puerta de Andrés Escobar. Diez días más tarde, el defensa colombiano fue asesinado a tiros por el chófer de dos narcotraficantes. Se dice que aquel gol había causado grandes pérdidas en apuestas ilegales y alimentó el clima de violencia en el país. Sin duda, un Mundial para el recuerdo.