“Quien marque, gana”: así fue el partido de fútbol más largo de la historia que se extendió hasta tres horas

En una época en la que el fútbol todavía no conocía los penaltis como método oficial para desempatar, algunas copas de fútbol decidieron establecer sus propios mecanismos. La Lancashire Senior Cup, la competición de eliminación directa más antigua del condado de Lancashire (Inglaterra), implementó a mediados de los 40 un peculiar sistema: no detener los partidos hasta que alguien marcara

El peligro era evidente. ¿Y si ninguno de los dos equipos conseguía marcar gol y alzarse campeón? El ejemplo más claro de este problema quedó en evidencia el 30 de marzo de 1946, cuando se jugó el que todavía hoy se considera el partido de fútbol más largo de la historia. Este encuentro entre el Stockport County y el Doncaster Rovers, dos clubes profesionales de Inglaterra, tuvo una duración de 3 horas y 23 minutos.

El partido

El tiempo reglamentario concluyó con un empate de 2-2, así que el reloj siguió sumando, pues alguien tenía que marcar y desempatar. Después de 170 minutos peleando por la victoria, los jugadores del Stockport creyeron que habían ganado cuando en el minuto 173 uno de sus futbolistas consiguió anotar un tanto. Sin embargo, la euforia no duró demasiado entre los deportistas. 

El árbitro anuló el gol, así que había que seguir peleando por el golpe decisivo que acabara con el encuentro. Pasó tanto tiempo que el sol se puso y, de noche, en una época en la que los reflectores no eran tan habituales en los estadios, no se podía jugar en condiciones. Al árbitro no le quedó otra opción que dar por terminado el partido sin un ganador. 

En lugar de decidir el resultado por sorteo, como también era costumbre en la época, se les indicó a los equipos que lanzaran una moneda al aire para decidir quién sería el anfitrión de un partido de desempate. Ganaron los de Doncaster, y cuatro días después volvieron a enfrentarse en su estadio, donde estos se impusieron con un contundente 4-0.

Acabar con este sistema

“22 jugadores exhaustos y tres árbitros cansados abandonaron el campo cojeando”, recuerda The Guardian en un artículo dedicado a la historia de este partido. Curiosamente, este no fue el único partido de récord de la época. En la War Cup, un torneo paralelo disputado durante la Segunda Guerra Mundial, el Cardiff City y el Bristol City protagonizaron un encuentro que duró tres horas y 20 minutos, apenas tres minutos menos.

La FIFA no aprobó oficialmente las tandas de penaltis como método de desempate hasta el 27 de junio de 1970, siguiendo una recomendación de la International Football Association Board (IFAB). Este mecanismo se estrenó en Inglaterra durante la Watney Cup en agosto de ese mismo año, en un partido en el que se enfrentaron el Manchester United y el Hull City.