Descubren que un cuadro de Rembrandt fue alterado

Una restauración ha permitido confirmar la autoría de Rembrandt en una pintura del siglo XVII y descubrir que la obra había sido modificada posteriormente para alterar parte de su composición original. El cuadro, titulado Let the Little Children Come Unto Me, mostraba inicialmente una multitud de figuras diversas alrededor de Cristo, pero una intervención posterior cubrió el turbante de una de ellas y lo sustituyó por un gorro tradicional neerlandés. La eliminación de esas capas de repinte ha permitido recuperar una versión de la obra cuya interpretación ha sido relacionada con el contexto religioso y social de la Leiden de la década de 1620.

La obra, que hasta ahora no había sido confirmada como un Rembrandt, representa el episodio bíblico en el que Jesús acoge a los niños y reprende a sus discípulos por intentar apartarlos. Según la investigación citada por The Guardian, la intervención posterior no se limitó al turbante: también vistió al niño desnudo situado en primer plano y simplificó varios elementos de la escena. El resultado fue una versión más convencional del tema religioso, alejada de la composición más diversa que el pintor neerlandés había planteado originalmente.

Una lectura sobre la tolerancia

El hallazgo resulta relevante porque modifica la lectura de la pintura. La escena ha sido interpretada como una obra sobre la tolerancia, la acogida y la diversidad religiosa, y no únicamente como una representación devocional. Rembrandt incluyó en la multitud a figuras asociadas a distintos credos, entre ellas un hombre con turbante, además de referencias a las tradiciones judía y cristiana. Esa pluralidad, borrada parcialmente por una mano anónima posterior, encaja con la interpretación de Andrew Graham-Dixon, según la cual Rembrandt habría querido subrayar el carácter inclusivo del pasaje bíblico.

El contexto histórico refuerza esa lectura. Rembrandt comenzó la obra en 1627, en un momento en el que Leiden vivía una fuerte presión migratoria vinculada a la Guerra de los Treinta Años. La ciudad recibió entonces a miles de refugiados, entre ellos numerosos tejedores llegados con sus familias. Esa llegada masiva no fue aceptada de forma unánime por la población local, lo que convierte la pintura en una posible toma de posición ante uno de los debates sociales de su tiempo.

El historiador del arte Andrew Graham-Dixon sostiene que la obra conecta con la cercanía de Rembrandt a los remonstrantes, un grupo asociado a la defensa de la tolerancia religiosa. Desde esa perspectiva, la multitud que se agolpa ante Cristo no sería un simple recurso compositivo, sino una imagen cargada de significado. La escena de familias y niños buscando bendición funcionaría como una respuesta visual a quienes rechazaban la llegada de refugiados a la ciudad.

Redescubrimiento y subasta

El cuadro mide 106 por 80,5 centímetros y fue descubierto en 2014 en una subasta alemana, donde había sido catalogado como una pintura anónima neerlandesa del siglo XVII. Tras confirmarse su atribución a Rembrandt y completarse el proceso de restauración, Sotheby's la sacará a subasta en Londres el 1 de julio con una estimación de entre 8 y 12 millones de libras. La casa de subastas lo presenta como una de las obras tempranas más importantes del artista que permanecen en manos privadas.

Alex Bell, presidente emérito de Sotheby’s Reino Unido, explica que el repinte convirtió la obra en una representación más tradicional del episodio bíblico. Según su interpretación, la restauración permite comprobar hasta qué punto la intervención posterior había simplificado la composición original. El niño desnudo del primer plano, cubierto por el artista que modificó la obra, aparece ahora como una figura mucho más llamativa y refuerza la idea de vulnerabilidad de los menores que se acercan a Cristo.

Según Sotheby’s, los estudios realizados durante el proceso de atribución también apuntan a una dimensión personal del cuadro. Rembrandt habría incluido en la escena a varios miembros de su familia, entre ellos sus padres y a sí mismo, representado como un joven que se inclina hacia delante mientras mira directamente al espectador. Esa presencia familiar ha llevado a la casa de subastas a considerar que la pintura pudo tener un valor especialmente personal para el artista, quizá relacionada con el inicio de su carrera tras su formación con Pieter Lastman en Ámsterdam. La obra se mostrará al público desde el 27 de junio en Londres, ya restaurada y más próxima a la imagen que Rembrandt pudo haber concebido.