Se llama “bettong” y, décadas después de su extinción local, este pequeño marsupial ha vuelto al desierto

Hubo un tiempo en el que los bettongs campaban a sus anchas en el interior árido de Australia. Estos pequeños marsupiales, con un tamaño parecido al de un conejo y una cola larga que ocupa casi la longitud total de su cuerpo, son animales nocturnos, y en el pasado consiguieron desarrollar complejas madrigueras subterráneas para escapar del calor. 

Sin embargo, llegó un momento en el que las transformaciones de su hábitat lo hicieron desaparecer casi por completo en gran parte del continente, lo que ha llevado a varias organizaciones a trabajar por su reinserción en el que una vez fue su hogar. Uno de ellos es el Proyecto Desiertos Salvajes, del Centro de Ciencias de los Ecosistemas de la Universidad de Nueva Gales del Sur (UNSW).

En un comunicado publicado en la web de la universidad hace unos días, los miembros de este proyecto dieron a conocer una última buena noticia. Como parte de este proyecto de conservación, una pequeña población de este marsupial parecido a un canguro acaba de ser liberada dentro del Parque Nacional Sturt

Un refugio seguro para aprender a sobrevivir

El objetivo del proyecto es ayudar a estos animales autóctonos a reaprender a sobrevivir junto a sus depredadores. La introducción de depredadores asilvestrados ha sido históricamente devastadora para los bettongs, que son particularmente vulnerables a los zorros. A este se sumaron otros desafíos, como la tala de bosques para la agricultura, que también los pusieron en peligro.

“Los bettongs excavadores se adaptan muy bien a los refugios seguros libres de depredadores”, explicó la Dra. Rebecca West, ecóloga principal del proyecto. Junto a estos refugios cercados, los investigadores también han establecido una zona a la que han llamado “de Entrenamiento Salvaje”. Esta tiene 100 kilómetros cuadrados y, en ella, los depredadores invasores, como los gatos salvajes, se reducen a niveles bajos.

“Esto les dará la oportunidad de ser entrenados para reconocer a los depredadores salvajes y evadirlos”, señaló West. La idea es que los bettongs tengan posibilidad de adaptarse poco a poco hasta poder vivir en completa libertad. “Seguimos siendo cautelosamente optimistas sobre su éxito en un hábitat natural, con un número reducido de gatos y zorros”. 

Los bettongs son animales extraordinarios y poco conocidos. Tienen una bolsa marsupial, saltan como los canguros, cavan madrigueras y, cada uno de ellos, puede remover hasta tres toneladas de tierra al año. Al hacer esto, distribuyen nutrientes y mejoran la infiltración del agua, un proceso del que se beneficiaron plantas y otros animales en los desiertos australianos del pasado. Su reincorporación podría ayudar a restaurar este escenario.