Los hongos amenazan la supervivencia de numerosas especies de serpientes salvajes
Las enfermedades infecciosas se han convertido en una de las principales amenazas para muchas especies animales, y las serpientes no son una excepción. Un nuevo estudio realizado en el sureste de Estados Unidos, y publicado en la revista Frontiers in Veterinary Science, ha puesto el foco en las infecciones fúngicas, bacterianas y parasitarias que ponen en riesgo la supervivencia de numerosas poblaciones salvajes, identificando en concreto al hongo Ophidiomyces ofidiicola como uno de los principales responsables.
La enfermedad causada por este hongo recibe el nombre de ofidiomicosis, también conocida como enfermedad fúngica de las serpientes. Desde su descubrimiento hace poco más de dos décadas, ha sido detectada en múltiples especies y cada vez preocupa más a los investigadores por su capacidad para debilitar gravemente a los animales infectados. “El hongo Oo y el parásito Ro parecen ser los agentes infecciosos más importantes en las serpientes silvestres del sureste de Estados Unidos”, explica Corinna Mishin, investigadora de la Universidad de Georgia y autora principal del estudio.
Más de 500 serpientes analizadas y menos del 20% están completamente sanas
Para analizar el estado de estas poblaciones, el equipo científico estudió más de 500 serpientes pertenecientes a 29 especies distintas en Carolina del Sur y Florida. Los investigadores les realizaron análisis de sangre, hisopados y necropsias a los ejemplares que encontraron muertos. Los resultados mostraron que menos del 20% de las serpientes analizadas estaban completamente libres de patógenos. La bacteria Salmonella enterica se detectó en el 63% de los ejemplares, mientras que el parásito Hepatozoon spp., transmitido por garrapatas, estaba presente en el 53%. Además, un 18% de las serpientes portaban Mycoplasma spp., una bacteria que es resistente a los antibióticos y que puede provocar infecciones respiratorias.
Otro de los aspectos más preocupantes fue la gran presencia de coinfecciones. Casi la mitad de las serpientes, concretamente el 44%, tenía más de un patógeno simultáneamente. En algunos casos, los animales presentaban hasta cuatro infecciones diferentes al mismo tiempo. “Cuando un animal enferma a causa de una infección, su sistema inmunológico se ve comprometido, lo que aumenta el riesgo de que la enfermedad se agrave aún más por otros agentes infecciosos”, señala Mishin.
El estudio también detectó importantes diferencias entre especies. Las serpientes de cascabel pigmeas fueron las más afectadas por la ofidiomicosis. 12 de las 34 analizadas dieron positivo para el hongo y muchas mostraban síntomas visibles de enfermedad. También eran especialmente vulnerables al parásito Raillietiella orientalis, conocido como gusano pulmonar de serpiente. Según los investigadores, estas especies podrían ser más susceptibles por culpa de una combinación de factores ambientales y humanos.
“Nuestra hipótesis es que ciertas especies con una salud general más precaria, en concreto las serpientes de cascabel con un riesgo histórico y actual de mayor persecución por parte de los humanos, son probablemente más susceptibles a la infección y a la consiguiente enfermedad”, explica Mishin. Además, la destrucción del hábitat por parte de los humanos y el cambio climático podrían estar agravando todavía más esta situación de vulnerabilidad.