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Abran la puerta a Obama

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Ahora que quiebran los bancos, que se hunden las inmobiliarias, que los capitalistas nacionalizan las empresas mal gestionadas mientras sus directivos disfrutan de sus finiquitos, ahora que de George W. Bush sólo habla bien Aznar. Ahora que los gobiernos se convierten en aquellos practicantes que iban a tu casa a ponerte una inyección, pero en lugar de tocar en tu puerta van a la fachada del banco con su inyección de dinero público para curar a los banqueros que se han puesto malitos de tanto especular. Ahora que el mundo parece que está al revés, aparece un negro en la televisión diciéndonos que quiere cambiar Estados Unidos y que va a cambiar el mundo.

Aunque usted y yo formamos parte de este mundo, ese hombre de Chicago no nos pedirá nuestra opinión. Aquí sólo vale lo que voten hoy 180 millones de electores norteamericanos. En este mundo vivimos 6700 millones de personas, pero sólo tienen derecho a votar al presidente del planeta los que legalmente residen en un trozo concreto de la tierra. El presidente que más votos ha logrado en la historia de USA fue George W. Bush, que recibió el respaldo de 62 millones de electores, la opinión de un ciudadano norteamericano tiene más valor que la de 1300 millones de chinos, o 1100 millones de indios, o 245 millones habitantes de Indonesia, o 188 millones de Brasil, o, 162 de Pakistán, 144 de Bangla Desh, 142 millones de Rusia, 133 millones de Nigeria, o 106 millones de México ?

Ahí tienen a Zapatero, pidiendo que le presten una silla para poder sentarse entre los poderosos del G-20, y el emperador Bush le dice que no, da igual que a Bush ya no lo quiera ni McCAin, o que lo rechacen los yanquis que hablan en las encuestas, da igual que a Zapatero lo apoye el presidente de Comisión Europea, o el de la Unión Europea, o el de Brasil, o el de Gran Bretaña, si el inquilino de la Casa Blanca dice que no y, como se mantenga, Zapatero se queda sin un puesto en esa cumbre sanitaria donde los doctores del planeta quieren poner al capitalismo en la Unidad de Cuidados Intensivos, para que no se nos muera. Porque si se muere el capitalismo y un negro se mete en la Casablanca qué coño hacemos en este planeta, tan acostumbrados a retratar a poderosos con la piel blanca y a escuchar que el mercado es libre, el mercado es sabio, el mercado lo arregla todo.

¿Nos falta algo por saber de Barack Obama? Conocemos al barbero que le corta el pelo, a los vecinos de su barrio de Chicago, al fontanero que visitó en la campaña electoral, que su familia paterna viene de África, conocemos la aldea de su abuelita paterna en Kenya, conocimos casi en directo que su abuelita materna se murió hace unas horas en su casa en Honolulú. Sabemos tanto de él que nos dan ganas de invitarlo a comer. Ay, qué cosas somos capaces de decir. Nosotros, que acabamos de aprobar una directiva europea para meter 18 meses en la cárcel a los negros que llegaron desesperados a Europa, nosotros que no sabemos qué hacer con los niñitos africanos que nos llegan en cayucos que tienen agobiada a Inés Rojas, nosotros que después celebrar la caída del muro de Berlín estamos tan felices por haber levantado el muro del Frontex y las vallas de Ceuta y Melilla. Nosotros que hacemos todas esas cosas para evitar que los africanos y latinoamericanos entren en nuestro club, ahora estamos locos por hacernos una foto con ese afroamericano de Chicago que quiere cambiar el mundo. Si la mayoría de los norteamericanos que vayan a las urnas votan este martes al Partido Demócrata los gobiernos europeos mandarán una foto de Barack Obama a los policías de las fronteras para que la pongan junto a las directivas de Extranjería y debajo escribirán con una tinta que sólo puede leer la policía: "abran la puerta a este negro".

Juan García Luján

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