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Consumos y precios

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Y la Navidad llega en esta ocasión tras un año con numerosas incógnitas en el terreno económico y con la presencia de algunos datos preocupantes. Y con unas perspectivas cargadas de incertidumbre para el futuro más inmediato.

Este es el caso del comportamiento del índice de precios al consumo (IPC) que, por primera vez, en muchos años presenta en el Archipiélago datos peores que en el conjunto del Estado. Lo que sirvió al presidente de Canarias, Paulino Rivero, para despejar el balón, como suele hacer siempre, y responsabilizar a las políticas económicas de Solbes y Zapatero de las subidas de los precios en nuestra comunidad, como en otras ocasiones manifestó respecto al paro o a la inmigración.

La cuestión es dejar claro que su Gobierno, integrado por ATI-CC y el PP, o el anterior presidido por Adán Martín no son responsables de nada de cuanto ocurre en este Archipiélago, como si las decisiones políticas adoptadas por el Ejecutivo de las Islas no tuvieran el menor sentido práctico y como si la autonomía fuera un fantasma de nulo impacto sobre la economía y la política de esta tierra. Cuando así de mal se analizan las cosas, por puro interés partidista, está claro que difícilmente se aportarán soluciones que sirvan de algo.

Es evidente que hay factores internos y externos que explican la actual situación económica, la incertidumbre que se vive en Canarias, en España y en el mundo. En el caso concreto del aumento de la cesta de la compra está muy vinculada a la variación al alza en el precio del petróleo y su repercusión en el transporte de mercancías y al espectacular incremento de los cereales a nivel mundial.

Cereales

Este último, la elevación en el coste de los cereales, ha venido determinado por el mayor consumo de naciones superpobladas, como La India o China, al mejorar su situación económica; por el uso de cereales en la producción de biocombustibles y sobre todo por reducción en la producción de las cosechas. Esta situación ha repercutido en el pan y las pastas, pero también en la leche y en la carne, por la elevación de los precios del forraje para el ganado, afectando, por tanto, a productos básicos.

Otro tanto ha sucedido con el incremento constante del precio del dinero y su repercusión sobre las hipotecas, que en término medio ronda un aumento de unos mil euros al año, lo que ha supuesto un auténtico golpe a la economía de la mayoría de las familias, que recurren a préstamos para poder acceder a su vivienda. Vivienda, por cierto, que tanto en compra como en alquiler presenta datos realmente escandalosos, y que obligan a dedicar la mayor parte del salario a su pago.

Junto a ello, veíamos estos días los datos respecto al coste laboral por trabajador de Canarias y del conjunto de España, lo que muestra a las claras que nuestros salarios privados están lejos de homologarse a los del resto del Estado, pues como se sabe en el mundo público mantenemos parámetros muy similares.

Nuestra Comunidad, con un coste laboral medio por trabajador y mes de 1.883,69 euros durante el tercer trimestre de 2007, lo que supone un crecimiento del 5,5% respecto al mismo periodo del año anterior (por encima de la media española en ese período), es la tercera con menores costos laborales de toda España, ubicada sólo por delante de Extremadura y de Murcia. Nos colocamos así muy por debajo de la media española, situada en 2.200,61 euros por trabajador al mes; y a años luz de País Vasco (2.662,39 euros), Madrid (2.576,78 euros) y la Comunidad Foral de Navarra (2.413,45 euros).

Horas trabajadas

Y, encima, aparecemos a la cabeza en horas trabajadas. En efecto, las comunidades con más horas efectivas trabajadas son Baleares, Canarias y Castilla-La Mancha. Por el contrario, Euskadi, Murcia y La Rioja son las que presentan menos horas efectivas.

Con esas condiciones, elevada cesta de la compra básica (más visible aún en las islas no capitalinas), subida de las hipotecas y salarios a la cola de las comunidades autónomas, afrontamos un año con numerosas incertidumbres, aunque algunos expertos optimistas consideran que se trata de una crisis inducida, de confianza, que puede empezar a remitir a lo largo de 2008.

Un panorama que no se resuelve exigiendo el sacrificio de los trabajadores y trabajadoras, como ha planteado algún líder de la patronal. Y al que poco ayudan unos presupuestos de la Comunidad Canaria en que la inversión pública está por debajo de la inflación. Es imprescindible apostar por la economía productiva, mejorar la cualificación laboral y la competitividad de nuestras empresas, así como avanzar en la convergencia salarial con la media estatal, disminuir las bolsas de pobreza y utilizar de manera más eficientes el REA y las subvenciones al transporte de mercancías que el próximo año duplicarán sus cantidades en los presupuestos del Estado. Estos son algo más que buenos deseos navideños; son, con toda seguridad, necesidades perentorias para avanzar en la construcción de una sociedad moderna, desarrollada y con mayores niveles de igualdad.

*Román Rodríguez es presidente de Nueva Canarias

Román Rodríguez*

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