eldiario.es

Menú

Entrañable Hanna Kursum

- PUBLICIDAD -

Los límites de la vida asoman para el último suspiro y la evocación de tan buenas vivencias se hacen presentes. Recordando,  poniendo de nuevo el corazón, en los bellos recuerdos del amigo bueno, del hombre íntegro que se fue a la otra orilla. 

Hanna Kursum, amigo mío, quieres que te acompañemos a descansar a los pies de la Virgen del Pino, en ese Teror al  que dedicaste los vencidos años de tu vida. Y así será. 

Hanna, mestizaje de lo mejor de tus raíces canaria y palestina, defensor de la Causa por la que nos negamos a desaparecer, amante y delicado esposo de la infatigable  Nawal, padre y abuelo ejemplar,  luchador infatigable, has elegido tus momentos y decides tomar el tren del viaje último a Jerusalen desde  tu casita soñada de Teror, rodeado de toda tu familia. 

El espacio reservado para los grandes. 

La inmensa paz que proporcionó tu bonhomía, la sencillez y la suave mezcla del mestizaje palestino-canario, es la misma con la que nos hemos quedado cuantos tuvimos el caro placer de disfrutar de ti. 

Tantas imágenes plasmó en aquel estudio de Fotos Belén y tantas otras sonrisas nos arrancó que nadie como él llenaba los espacios imborrables en los que reposa la memoria. 

Hoy te reciben cuantos nos han precedido, aunando sus manos con las tuyas en un Dabke palestino o en los aires de una isa canaria. 

Nos conforta saber que tu has elegido los momentos y los lugares y que el olor del hogar y el sabor de los dulce, desde tu  casita en el campo, nos regalan tu sonrisa a la Vida. 

Perdóname si al evocarte se me conmueven los ojos, un poco, sólo un poquito. 

Aquí tienes mi cariño por el tuyo.

- PUBLICIDAD -

Comentar

Enviar comentario

Enviar Comentario

Comentarios

Ordenar por: Relevancia | Fecha