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Hombre rico, hombre pobre

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Y eso es terrible por dos razones, primera porque ellos han concentrado en sus manos una proporción muy elevada de la riqueza mundial, como revelan numerosos informes de la ONU y,segunda, porque emplearán esa riqueza no en provecho del bienestar de toda la humanidad, loables gestos filantrópicos aparte, como el del matrimonio Gates, sino con el propósito de acrecentar aún más si cabe y de forma ilimitada la proporción de su riqueza.

Para ellos y quienes les sirven, lo que cuenta es el beneficio, la ganancia, el lucro, todo aquello que les permita enriquecerse todavía más, y el resto, incluidos los escrúpulos morales, está fuera de lugar.

Esa minoría de los más ricos del planeta y, por consiguiente, de los más poderosos, abunda más en EE UU, en algunos países de la UE - Alemania, Francia, Reino Unido, Italia -, y el resto de Europa, como Suiza, y en Japón, el viejo mundo industrializado, pero también está presente en los países emergentes - Rusia, China, India, Brasíl -, y hasta en diversos países del mundo empobrecido, y en la época histórica que nos ha tocado vivir de globalización neoliberal, poseídos por la fiebre de la acumulación de capital como pocas veces antes, confían más en los mecanismos acumulativos de la especulación que en los de la alicaída producción.

Es por eso que además de enrocar su fortuna en los inexpugnables paraísos fiscales se encomiendan, como parte del juego, a la economía de casino, a la especulación bursatil y al conjunto de las entidades e instituciones financieras - , banca privada anglosajona y continental europea, Fondo Monetario Internacional y Banco Mundial -, que velan por los intereses del sistema, es decir, por los suyos y los de quienes les sirven fielmente.

¿ Cómo hacer frente al poder de esa élite, fundamentalmente occidental, y al de los gobiernos que se pliegan a sus dictados tomando decisiones lesivas para la vida de la mayoría de las personas y para el planeta mismo?

Desmontando el engranaje financiero que les ha permitido y permite usar su riqueza para hacer aún más honda la diferencia entre enriquecidos, los menos, y empobrecidos, los más.

¿ Cómo hacerlo?

Erigiendo un Nuevo Orden Financiero Internacional ( NOFI ), un nuevo orden que reglamente y supervise el desregulado sistema financiero internacional, los mercados financieros, la banca especulativa, estableciendo impuestos disuasorios y solidarios a las transacciones financieras, suprimiendo los paraísos fiscales, promoviendo y apoyando redes de bancas públicas, cívicas y éticas sin ánimo de lucro, extendiendo la cultura de la justicia fiscal global, etcétera.

¿ Qué se lograría reformando de ese modo la arquitectura financiera internacional?

Cuanto menos refrenar la locura del casino especulativo global y empezar a revertir la tendencia actual a incrementar el enriquecimiento de los menos y el empobrecimiento de los más.

¿ Cómo hacerlo?

No hay otro camino que el de la organización, la movilización, la acción y la presión - concentraciones, manifestaciones, huelgas generales, etcétera, pacíficas y multitudinarias -, de los movimientos sociales y ciudadanos hacia los partidos, los gobiernos y las instituciones internacionales para que adopten las medidas que pongan fin al poder tiránico de los mercados financieros, máscara de los más ricos del planeta, sobre la inmensa mayoría de la empobrecida humanidad.

Cuanto más tarde se haga mayores serán los riesgos de nuevas y más devastadoras crisis financieras y mayor el sufrimiento para los pueblos sometidos a la dictadura de los más ricos del planeta y sus inexcusables cómplices mediáticos y políticos.

La alternativa, de no hacerse nada, será la subversión de todo el orden económico y social mundial actual, porque la paciencia de los pueblos ante los abusos y las injusticias tiene un límite que cuando se sobrepasa prepara las conciencias para los cambios de época histórica.

Francisco Morote Costa

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