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Del caso Kárate, sombreros, gafas y derechos de autor

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1.-Quién o quienes hacen tal afirmación ¿podrían decir si tienen autoridad moral para proclamar públicamente su parecer en este aspecto registral de derechos de autor del caso kárate?

De quienes han emitido afirmaciones en tal sentido me quedo con la del doctor en Derecho D. José María Palomino que ejerce la acusación particular de la práctica totalidad de las víctimas por su contrastada conducta ética y deontológica. Sus manifestaciones publicadas hasta ahora son de un estilo absolutamente educado, cortés, ajustado a Derecho y de clara protección a las víctimas.

2.-Causa rabia y mucho dolor que muchos delitos cometidos hayan prescrito; pero la Ley es la Ley y como dice alguien por ahí "aunque los delitos prescriban, los delitos se cometieron". ¿Hay que estudiar Derecho para llegar a esa afirmación?

La congruencia y la concordancia son principios básicos en la conducta de cualquier Letrado, y no se debe solicitar cambiar las leyes a base de cogotazos cuando no te gusta lo que se ha legislado.

3.-Acerca de la notoriedad del caso.

No puedo más que acudir al baúl de la televisión del diez partido por dos, que la veo por el divertimento que produce lo mismo que en otras cadenas, para recordar la presencia de un abogado, defensor de figuras de papel cuché, cubierta la cabeza con sombrero, y unas gafas del siglo XIX y sometido a un vapuleo periodístico que produce sonrojo ajeno. Y claro no hay nada mejor para este perfil de abogados que amontonar casos que les de notoriedad y estar en el candelero o "calendario" en versión famosillas. Lo necesitan, no pueden vivir sin el colchón de la fama, tienen que estar en boca o en papel. Por inciertos y sospechosos motivos o por pura vanidad, son capaces de erigirse en maestros de la ética y deontología. Pero es sabido que la mentira tiene las patitas cortas y que "lo ajeno llora por su dueño".

La Ley indica un período de tiempo para la prescripción del delito aunque las consecuencias sean esencialmente brutales. Y no se puede enjuiciar lo que ya está prescrito ni tampoco llevar a las Cortes Generales propuestas de cambios inmediatos en el Código Penal porque las consecuencias podrían ser tremendas sobre todo para quienes la reclaman porque a buen seguro los calenturientos solicitantes ya midieron con otra vara en ocasiones anteriores. Pero estoy totalmente de acuerdo con Pero Grullo que aunque prescriba, el delito se cometió. Y nada se puede reclamar como es bien conocido.

Lo que no se puede pedir es que se enjuicie lo prescrito pues no es un delito de Crímenes contra la Humanidad para el que no hay prescripción según acuerdos internacionales ni hay que pedirle a Garzón ¡que se siente, coño!, como dijo alguien por estos lares. Responsables franquistas están vivos y la Justicia no debe cejar en el empeño de pedir responsabilidades.

Percibo afán de notoriedad porque lo evidente no precisa aclaración. La elegancia conductual no se mide por pataletas.

4. Acerca de los derechos de autor.

Repugna socialmente y produce nauseas cualquier manifestación que diga un encausado concreto acerca de derechos de propiedad en todo lo referido al caso del que es principal imputado. Pregunto ¿le asiste ese derecho?

El daño ya está hecho y es escandalosamente grave a nivel personal y social.

Repugna en este mundo de la comunicación la venta de la vida privada e intimidad de personas a cambio de sustanciosas sumas de dinero. Aparecen como moscas de cadáveres y la indignidad es la norma.

Mi reflexión es que las penas con pan son menos y haciendo mías las palabras del Ilustre Letrado D.García, "el dinero no evita el mal causado pero alivia el sufrimiento".

¿De dónde van a sacar dinero el/los presunto/s implicados/ en este repugnante y deleznable caso si son condenados a indemnizar a las víctimas?

Observen por un momento a Cachuli, el chico de Marbella, luciendo su desnudez sobre una embarcación de recreo en fotos "robadas" y pagado con cuantiosas cantidades por entrevistas, disfrutando de su dinero negro y pagando a la Justicia con dinero asquerosamente blanco con lo obtenido a través de entrevistas pagadas en estos medios de pan y pandereta, de diversión social. Quien cobra esas sumas dinerarias no es Cachuli que tiene embargado hasta el último céntimo. La cadena televisiva lo abona directamente al agente judicial.

Tal y como está la Justicia, debe destacarse a los buenos profesionales que la dignifican pero no hay que ahorrar epítetos para aquellos que buscan notoriedad, publicidad y hacen de su profesión un circo llenos de enanos con sombrero y gafas del siglo XIX.

Las penas que pesan sobre las víctimas ya que son irreversibles, al menos podrían paliarse para tratamientos médicos o cualquier otra finalidad con el dinero obtenido con los derechos de autor del principal encausado.

A salvo claro está, de que la Justicia le pida un crédito a las entidades que los prestan y los imputados lo devuelvan en cómodos plazos mensuales.

Y no está el horno para bollos.

De ser condenado, en vez de cárcel, jaula, y zarandeado en la plaza del pueblo, televisado el espectáculo y rindiendo dinero para aliviar al menos a las víctimas.

Si no hay caso, por prescripción del delito, no hay cliente.

Sigamos pues con los que quedan.

Carlos Juma

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