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Hay que saber gestionar

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A mediados del pasado noviembre se conocía que el área de Cohesión Social ha hecho que Las Palmas de Gran Canaria sea la tercera ciudad que más y mejor ha invertido en materia social en un estudio sobre 400 ciudades de más de 20.000 habitantes. Nuestra ciudad quedó la tercera detrás de Madrid y Zaragoza. Solo 11 ciudades (entre las que no figuran Barcelona, Bilbao o Sevilla) de las 400 analizadas alcanzan la excelencia en inversión social.

El dato es una de las conclusiones del informe elaborado por la Asociación Estatal de Directoras y Gerentes de Servicios Sociales, partiendo de la información oficial del Ministerio de Hacienda, imagino que sobre la base de los presupuestos municipales para este año 2016. La citada asociación ha informado sobre la intención de entregar “un obsequio de reconocimiento por el esfuerzo y sensibilidad demostrados por la concejalía de Cohesión Social del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria”.

Pero parece que no es oro todo lo que reluce. El grupo municipal Unidos por Gran Canaria presentó una moción en el pleno ordinario de noviembre, relativa al área de Cohesión Social, en la que se pedía “reducir los tiempos de gestión y resolución para las solicitudes de prestación económica de especial necesidad y de emergencia social” y “apoyo a la Concejalía de Cohesión Social” desde diferentes áreas del Ayuntamiento, como son Vivienda y Empleo.

Las mociones que presentan los grupos de la oposición en los plenos tienen dos partes bien diferenciadas. Una parte contiene la descripción y/o exposición de unos hechos o circunstancias, que suele ocupar un par de páginas, y la segunda parte, la petición, que suele ocupar un par de párrafos y que es la que se vota. Unidos por Gran Canaria aceptó una enmienda del Concejal del área de Cohesión Social Jacinto Ortega y la moción se aprobó.

En la exposición de la moción de Unidos por Gran Canaria, se dice “los presupuestos sociales no se están haciendo realidad” y se basa en el estado de ejecución del presupuesto de 2016, a 30 de septiembre, cuando han transcurrido nueve meses del año. Especifica que “solo se ha utilizado 4,17 millones de euros - menos de la mitad de los casi 9,5 millones de euros presupuestados - para atender las necesidades sociales de las personas más desfavorecidas”.

Según Unidos por Gran Canaria, el área de Cohesión Social solo ha gastado el 45% de su presupuesto en los primeros 9 meses del año. Me pregunto cómo se las van a apañar para gastar los 5.130.000 euros que le quedan, en los 3 últimos meses del año. Por ejemplo, en ayudas de alquiler, de un presupuesto anual de 1 millón de euros, a 30 de septiembre les queda por gastar 515.205 euros, esto es, el 51%.

Hay otra partida que también menciona Unidos por Gran Canaria, que es la de la subvención al precio del agua potable, que partió con un presupuesto para 2016 de 300.000 euros y a 30 de septiembre sigue intacta. No se ha dado ni una ayuda.

De manera muy delicada en la moción se hace mención al reconocimiento que indicaba al comienzo del artículo, con la frase “La realidad no se maquilla con un laureado por excelencia porque en el papel apliquemos una cantidad u otra por habitante en nuestro presupuesto social”. Y tanta razón que tienen, ya que es sabido que el papel aguanta todo lo que se le eche.

Para rematar la situación de falta de ejecución presupuestaria en temas sociales, el equipo de gobierno presentó en el mismo pleno - de forma sorpresiva porque no estaba incluido en el orden del día - un expediente de modificación de crédito mediante concesión de crédito extraordinario, por 1.140.000 euros, dinero que sale de la partida de 1.700.000 euros que estaba presupuestada para el IBI social. El millón ciento cuarenta mil euros se destinará a pagar conciertos, fiestas, retransmisiones, etcétera, en vez de ayudas sociales.

Según señala el expediente, solo se han presentado 5.165 familias solicitando la ayuda del IBI, por un importe total de 384.063 euros. ¿Recuerdan el tema? Según el alcalde hasta 30.000 familias – a las que envió una carta con el modelo de solicitud – podían optar a la ayuda. Pues la realidad es que solo lo han hecho 5.165.

Presupuestar partidas económicas para fines sociales que, bien por desidia municipal, por falta de criterio o por mala gestión, no se utilizan, con las necesidades que muchas familias de nuestra ciudad pasan, es un hecho de suma gravedad. Pero suprimir 1,14 millones de euros de una ayuda social para destinarlos a festejos, voladores, etc., es mucho más grave aún.

Aconsejaría a la Asociación Estatal de Directoras y Gerentes de Servicios Sociales que esperasen a ver la liquidación del presupuesto de 2016 antes de entregar al área de Cohesión Social el obsequio en reconocimiento por el esfuerzo y solidaridad. Igual tienen que cambiar de opinión. Es casi misión imposible que el grado de ejecución del presupuesto inicial de las partidas de ayuda social del área de Cohesión Social alcance el 80 o 90%, cuando a 3 meses del cierre solo llevan ejecutado el 45%.

La moraleja es que no por hacer presupuestos sociales de mayor importe se dedican más medios económicos a los más necesitados. Además, hay que saber gestionar. Y esa asignatura no se aprende por ser concejal del gobierno municipal. O se sabe de gestión antes de ser concejal, o pasa lo que pasa.

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